Narra Katherine
Vi entrar a Olivia en la habitación, sabía que se había ido a nadar un rato así que supuse que se ducharía. Seguí mirando en Amazon algunas cosas que pudiera usar si la tarde con Sadie salía bien, no obstante también miraba cosas que pudiera usar si la guerra de bromas seguía adelante.
Mi querida progenitora, junto a los médicos, pensaban que tendría problemas para recordar al 100% todo lo ocurrido, pero realmente ahora recuerdo más de la mayoría de cosas. Igual que me acuerdo de la guerra de bromas, también recuerdo los sentimientos hacia esa niñata pelirroja.
Tenía ganas de ver a Sadie pero me tenía que controlar. No dejaba de pensar en sus ojos azules como el mar, sus labios y la sensación que me provocaba el besarla, su voz... ¿Pero qué cojones estoy diciendo? Mira estoy hasta las narices de pensarla todo el rato. Cerré el ordenador y lo guardé, empecé a colocar algunas cosas que mi madre, por alguna extraña razón, me había traído en una pequeña maleta de mano.
Saqué varias sudaderas nuevas y una caja de unas zapatillas Jordan, abrí la caja y me encontré con un par de zapatillas que llevaba tiempo queriendo, las queridas Jordan 4 Retro Metallic Orange. Mi madre se había dedicado a comprarme lo que, en algún momento pedí como regalo de cumpleaños, por el simple hecho de que casi muero, pues bueno. Lo coloqué en el pequeño armario, miré dentro de la maleta por si quedaba algo y vi el peluche que me regaló la pelirroja, por lo que lo saqué y lo puse en la cama, cerré todo, me puse unas deportivas y salí por el internado.
Bajé a los jardines mientras notaba la mirada de los estudiantes sobre mí, en el fondo no me molestaba tanto porque yo haría lo mismo, me senté en un banco sola, miraba hacia el cielo hasta que una voz me interrumpió.
-¡Kate! -Miré y la vi correr hacia mi, cuando llegó a mi altura se tiró encima mía y me reí- ¿Ya estás bien? -Dijo mientras me abrazaba.
-Si pequeña, ya estoy mejor
-¡Jacey! -Se acercó Mitchell- ¿Cuántas veces te he dicho que no te vayas sin avisarme? -Me miró- ¿No te ha molestado no?
-No Mitchell, esta renacuaja no molesta nunca -Empecé a hacerla cosquillas.
-¿Qué tal estás Katherine?
-Estoy bien, poco a poco
-¿Y del tema de mi hermana?
-Pues no sé Mitchell, me siento la peor persona del mundo -Dejé a Jacey en el suelo y Mitchell la mandó a ir a jugar con sus amigos- Sé que en el fondo solo quería vengarse y yo iba a continuar la guerra, pero escuchar como se echaba la culpa de todo lo que había pasado me mataba por dentro. No sé que hacer, solo espero que aclaremos las cosas, no puedo permitir que se siga culpando.
Tras hablar con Mitchell un buen rato, sonó la campana de la cena, por lo que entré en el comedor y cogí la cena, hoy tocaba sopa de verduras y en mi caso, calabacín a la plancha. Me senté en la mesa de siempre y escuchaba un murmullo de la mesa de atrás, me giré y vi a Milagros y a la bruja, pero ni rastro de la zanahoria.
Cenamos entre risas e insistieron en subir y jugar a algo en la habitación. Subimos las tres y al entrar en mi cuarto vi a Sadie sentada en mi cama con el peluche en sus manos, escuché la puerta cerrarse y vi como Sadie se ponía en pie.
-Mira, realmente no sé por qué hago esto -Empezó a hablar y nos sentamos en mi cama- No sé por qué estoy aquí, ni por qué le hago caso a la gente, pero bueno, aquí estoy. En el fondo tenía miedo de que lo de la tarde no fuese real, entonces me vine aquí a esperarte y poder hablar o no sé, aunque sea quedarnos en silencio, no sé.
-Sé que lo del otro día en el hospital estuvo muy mal, después de todo lo que habías hecho por mi, y no te odio, es raro no hacerlo porque casi me matas pero, me creas o no, no puedo odiarte. Me has demostrado mucho estando en mi peor momento, hubiera sido más fácil no implicarte, en cambio ahí estabas todas las tardes. Te lo agradezco muchísimo, te lo digo enserio.
-De verdad Katherine, no quería que eso pasase, solo quería hacer una broma, no quería que nadie saliera herido, ni siquiera Millie sabe qué pasó.
-Vamos a olvidarnos de eso, ¿te parece bien? -Ella asintió- Hoy he estado con Jacey y Mitchell, me caen mucho mejor que tú -Nos reímos- Son muy buenos chicos.
Tras haber tenido esa charla nos quedamos en silencio, mirándonos a los ojos, no sé como expresar lo que me hace sentir solo con mirarme, me pone muy nerviosa mirarla directamente a los ojos pero es un vicio. No me pude aguantar, necesitaba notar sus labios de nuevo, por lo que me incliné un poco hacia ella, a lo que Sadie acortó la distancia.
Era un beso distinto, todos los sentimientos que tenía afloraron y empecé a notar las mariposas en el estómago de las que hablan en las películas. Era un beso lento donde estaba intentando demostrar que no tenía ningún rencor hacia ella y que, realmente, no la odiaba. Nos separamos un poco y Sadie habló.
-No sé qué tienes niñata -Me dijo en un susurro- pero me encantas, muchísimo
-A mi también me encantas idiota -La acaricié la mejilla- no quiero dejar de besarte, pero tampoco quiero que nadie lo joda.
- ¿Y si no se enteran?
-Lo podemos pensar mañana si quieres -Ella asintió- ¿Te gustaría quedarte a dormir?
-Katherine, si me quedo, todo el mundo sabría que hay algo y eso haría que alguien quiera joderlo, lo dejamos para otro día, ¿vale?
Yo asentí un poco desganada, pero realmente pensando que era buena idea, ella se acercó y me volvió a besar, las mariposas volvieron a mi estómago y me dejó sonriendo como una lerda. Nos dimos las buenas noches y se fue a su cuarto, aproveché y me metí en la cama, abrazando el peluche que me regaló. Caí en un profundo sueño, librándome así del interrogatorio que me harían las locas de mis amigas.
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Indomable // Sadie Sink
Teen Fiction-Entonces... ¿te parece bien si apostamos?- miré a Millie, quien me tendía la mano y luego miré a Sabrina- Venga Sadie, es solo una pequeña apuesta -Acepto la apuesta- estreché nuestras manos- enamoraré a la indomable Katherine Adams
