Extrañar

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Hacía varios día que se había ido aquel ángel tan peculiar pero el corazón del joven pelirrojo sentía que era mucho más tiempo. Se había levantado desde temprano para cumplir su trato con Amapola teniendo la tonta esperanza de encontrarlo en ese lugar; si bien Tulio le había dado instrucciones a algunos animales para que lo ayudaran quería volver a escucharlo hablar latín o burlándose de él por no creer en sus "habilidades" para la jardinería.

-Se siente un vacío al no verte, pequeño angelito- susurraba para sí mismo al iniciar su labor.

Reflexionaba un poco al ver aquel bello azul en el cielo ¿Hace cuanto extrañaba a alguien de aquella manera? De por sí el estar involucrado con un ser celestial ya era prohibido ¿Por qué? No lo sabía exactamente pero que su corazón latiera al estar cerca de Tulio no lo ayudaba en lo más mínimo y lo confundía demasiado ¿Qué sentía realmente? 

Era momento de recurrir a sus amigos para entenderse así mismo y aclarar varias dudas respecto a la diversos temas. Al pasar unas pocas horas se dirigió al pueblo. Sabía que Huachimingo y Amapola estarían en una cafetería en el centro tomando un descanso de sus ajetreados trabajos de encargado del archivo histórico y del ayuntamiento, respectivamente.

-¡Buenas tarde, Amapola, Huachimingo!- Saludo con una sonrisa mientras se acercaba a sus amigos.

-Bodoque, es un inesperado gusto verte aqui- respondio el saludo Huachimingo- Ven sientate y ordena lo que quieras, hoy yo invito.

-Buenas tardes, Juan Carlos- Amapola espero a saludar una vez su amigo tomara asiento- espero que el trabajo en el campo no sea tan pesado.

-Realmente es muy pesado- mintió un poco el pelirrojo, no iba a decir que un ángel caído del cielo invocó a animales que le ayudarán... Sería mandado a un manicomio si lo contaba.

-Un poco de trabajo duro era lo que necesitabas para sentar cabeza- le contestó Amapola jugando un poco con la cuchara que había en su café- No has estado en bares o metiendote en problemas desde la anterior semana y se te ve de mucho mejor humor.

-Oye, yo siempre estoy de buen humor- reclamo Juan Carlos.

-Claro, si tu definición de "bueno humor" es amenazar con golpear con tu guitarra a todo mundo- intervino Huachimingo con algo de burla.

-Calma, calma chicos- Amapola se divertía- Mejor dinos, Juan Carlos, ¿Quién es la personita misteriosa con la que has pasado todas las tardes? Tiene que ser especial si ha logrado que cambies tu pésima actitud.

Nervioso Bodoque contesto- No se a que te refieres, Amapola, sabes que los rumores corren sin fundamente.

-Cierto, pero generalmente tienen un base que se suele exagerar pero, al final de cuentas, una base verdadera.

-Sigo sin entender cómo podría cambiar mi actitud eso.

-Vamos Bodoque, algunas personas hablan de un misterioso hombre. Ya sabes que los rumores no faltan pero nos gustaría conocer a tu amigo que estoy cien por ciento seguro que conociste en alguno de tus viajes.- trato de animar el ambiente el pelinegro dándole bases para una verdad a medias al vizconde.

-Su nombre es Tulio, Tulio Triviño-  empezó Juan Carlos ante la mirada atenta de sus amigo, si contaba un poco del ángel sin dudas tambien tendria la oportunidad de hacer algunas preguntas- El vive en el norte de ¿Europa?- dudo un poco pero sus amigos no le tomaron importancia pues sabían que el pelirrojo era pésimo recordando detalles- En fin, él es miembro de una abadía de aquel lugar por eso suele vestir de blanco y saber mucho sobre la fé.

Alluring SecretDonde viven las historias. Descúbrelo ahora