Pete se mantuvo en silencio hasta que Yerim volvió al cuarto luego de largos minutos, acercándose a su oído para informarle que Hyung Sik había abandonado el edificio y luego, desapareciendo de la habitación para entregarles privacidad.
Corrió las sábanas, levantándose con dificultad y dolor para acercarse al pelinegro que seguía en la misma posición desde que Hyung Sik se marchase.
Sus ojos se fijaron en él, relamiendo sus labios de forma compulsiva mientras ordenaba sus ideas.
— ¿Es verdad? —preguntó con voz apagada, sin creer aún lo que Hyung Sik insinuó antes de que irrumpiera en su apartamento.
—Vuelva a la cama, Señor. Sólo tiene dos días para recuperarse de esa golpiza.
— ¡Responde! ¿Es verdad?
Vegas exhaló, caminando alrededor de la habitación para tranquilizarse. —No es algo de importancia, sólo vuelva a la cama.
Lo empujó con fuerza logrando que el pelinegro se desequilibrara, golpeando su espalda contra uno de los muebles del cuarto. — ¿Los mataste? ¡Responde, imbécil!
Con brusquedad, sostuvo la mandíbula de Pete para inmovilizarlo, mirándolo con fastidio ante su actitud. —Lo único que debe preocuparle, es que ya no están para pagar por lastimarlo.
—Imbécil... Dios, eres tan estúpido....
—No debió mentir entonces, Señor.
Sonrió, liberándose del agarre del pelinegro con brusquedad por un momento antes de enredar sus dedos en su cabello, acercándolo sin cuidado hasta que sus labios en encontraron.
Mordió, suavizando luego con el roce de su lengua, buscando profundizar el beso con ansiedad; un suave jadeo escapó de sus labios cuando una de las manos de Vegas terminó por deshacerse del pijama que Hyung Sik había desabotonado, acercándolo por completo sin dejar de besarlo.
Separándose ligeramente, obligó al pelinegro a avanzar hasta la cama, montándose a horcajadas sobre su regazo para volver a besarlo, moviendo apenas su cuerpo para buscar más cercanía y aumentando la fricción con un vaivén rítmico y casi desesperado.
Extendió su cuello, gimiendo ante la forma en que el placer sobrepasaba el dolor cuando Vegas lamió su piel, bajando por sus clavículas y deteniéndose en uno de sus pezones, mordiendo y succionando a diferentes ritmos al mismo tiempo que sus manos vagaban por el cuerpo lastimado de su protegido.
— ¿Vas a protegerme, niñero? —. Su voz sonó ahogada entre gemidos, tirando del cabello de Vegas para obligarlo a enfrentar su mirada. Su respiración entrecortada por la intensidad que eran incapaces de controlar.
Su mano delineó la columna de su protegido, sintiendo cada una de las heridas cortar la suavidad de su piel, acercándolo lo suficiente para que la distancia entre ambos fuera mínima; tiró de su labio inferior con suavidad, deslizando su lengua en un tenue roce. —Voy a hacerlo.
Pete sonrió con diversión, besándolo una vez más. Sus brazos rodearon el cuello del pelinegro, sin detener el movimiento de su cuerpo sobre el de Vegas, extasiado ante las sensaciones que recorrían cada parte de sí, estimulado entre roces y palabras, sin importar que éstas fueran totalmente falsas.
—No te arrepientas luego, niñero.
------◇◇◇◇◇◇◇◇◇-------
Sus manos sostenían con fuerza el borde de su camiseta mientras avanzaba entre las personas. La música retumbando de forma ensordecedora y molesta, pero no podía detenerse entre ellos ahora. Frunció el ceño cuando sintió las manos de alguien aferrarse a su cintura e intentar vagar bajo su ropa, removiéndose de manera automática ante esto.
ESTÁS LEYENDO
Untouchable - Vegaspete
Fanfiction-No puedes tocarme- dijo en un susurro, relamiendo sus labios ante la cercanía- no puedes... -Puedo escuchar sus súplicas ahora, Señor... No tiene que abrir la boca para que pueda escuchar cómo ruega porque lo toque una vez más. «Cuando la palabra...
