Regresando al día en que conocí a Anne Weathon, fueron en realidad varias veces las que fuimos de visita a su casa.
Anne era la mejor amiga de Damon, aunque a Virginia le molestaba que alguien lo mencionara porque decía que ella era su mejor amiga. De hecho, creo que no le caía bien, aunque a Virginia no le cae bien casi nadie.
Su sonrisa parecía fingida cuando íbamos a casa de ella, porque era celosa con Damon, aunque controlaba sus celos porque era consciente de que podía convertirse en algo tóxico. Si Damon y ella discutían por ese tema, yo nunca me enteraba.
Lo que sé es que no se la notaba cómoda en casa de Anne y que, muy en el fondo de su ser, tenía la leve preocupación de que Damon se hubiese enamorado en el pasado de Anne.
Pero Damon no miraba a nadie como miraba a Virginia, ni se reía con nadie más que con ella. Yo le había visto mirarla de reojo en la cocina muchas veces, mientras ella se quejaba de cualquier tema, y él parecía desconectar porque solo la seguía con la mirada de un lado a otro. Y luego la tomaba del brazo y la abrazaba. No era algo que yo hubiese visto antes.
De cualquier modo, Anne era mi persona favorita en el mundo.
Vivía en Burford, tenía dos hijos y trabajaba en una escuela de niños con necesidades especiales. Se parecía a la señorita Hughes, porque incluso tenía los ojos del color del cristal y el cabello oscuro; Anne, en cambio, tenía una sonrisa más bonita y el rostro más redondeado.
Colaboraba con iglesias, mezquitas y centros religiosos para repartir comida en la calle una vez a la semana, donaba ropa a la caridad y participaba en todas las asociaciones que contaran con actividades de voluntariado. Había viajado con un grupo voluntario a Somalia y a Tanzania, y tenía otro viaje provisto a India al año siguiente. Toda su vida giraba en torno a hacer cosas por los demás y enseñarles a sus hijos a tener compasión.
Era el tipo de persona que podría pertenecer a la realeza sin saberlo. Si algún día nos enterábamos de que era la princesa perdida de un país nórdico, no me sorprendería. Encajaba en las historias de fantasía y caballeros que me gustaba leer: era amable, trabajadora y compasiva, rara vez pensaba en ella misma primero y había logrado todo lo que tenía gracias a su duro esfuerzo. Sería perfecta para casarse con un príncipe.
Tal vez por eso no le caía bien a Virginia, porque ella no tenía ese perfil.
De todas formas, el punto es que Damon quería que Colton y yo fuésemos amigos de los hijos de Anne. Pero sus hijos no habían aprendido nada de ella.
Eran dos malcriados, siendo honestos.
Su hijo Adam tenía seis años y la interrumpía todo el tiempo mientras ella hablaba, no recogía sus cosas y no le hacía caso en nada de lo que Anne le pedía u ordenaba. Siempre estaba enojado y reclamándole cosas a su madre. Tenía los ojos castaños, y el cabello rubio le rozaba las pestañas.
Su existencia me causaba ansiedad, pero había tanta diferencia de edad entre Colton y él que se libró de hacerse amigo de ese demonio. Aunque fuera un niño, jamás había visto uno más egoísta e intolerante.
Le gritaba a su hermana cuando se enojaba, tiraba cosas al suelo y nadie le regañaba, ni siquiera Anne.
Yo miraba de reojo a Virginia, que tenía las mismas ganas que yo de incrustarle los nudillos en la boca a la criatura, pero se controlaba.
A Damon, en cambio, nada lo desquiciaba.
Adam podría interrumpir la conversación durante toda la comida, gritar en el pasillo o levantarse mil veces de la mesa, arrastrar la silla y estampar juguetes contra el suelo, y él no se inmutaría.
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𝐋𝐨𝐬 𝐝í𝐚𝐬 𝐝𝐞 𝐀𝐧𝐣𝐚
Fiksi UmumAlgunas historias de amor sí son para siempre. ************** Anja tiene un diario donde ha registrado los días más importantes de su vida desde que fue adoptada. Ella no quería tener una familia, ni creía en el amor, ni en los padres. Había sido ac...
