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Harry cerró la puerta con un clic suave, girándose hacia Louis con esa mirada que siempre lo desarmaba: verde oscuro, hambrienta, pero tan llena de cariño que dolía. Louis estaba de pie junto a la cama, mordiéndose el labio inferior, las manos jugueteando con el dobladillo de su camiseta vieja.
—Ven aquí —murmuró Harry, su voz ronca por el deseo contenido.
Louis obedeció, cruzando la habitación en dos pasos. Cuando sus cuerpos se encontraron, fue como si el aire se cargara de electricidad. Harry lo tomó por la cintura, atrayéndolo con fuerza hasta que sus caderas chocaron. El beso que siguió fue desesperado, lenguas enredándose, dientes rozando, un gemido ahogado escapando de la garganta de Louis cuando Harry mordió suavemente su labio inferior.
—Te he querido así desde hace tanto —susurró Harry contra su boca, sus manos bajando hasta apretar el culo de Louis con posesión—. Dentro de ti. Marcándote.
Louis jadeó, sus dedos clavándose en los hombros de Harry.
— Hazz — murmuró
— Mjm — murmuró
— Hazz — llamó de nuevo
— ¿Que pasa, amor? ¿Quieres que pare?
— No, solo qué
— ¿Que?
— Es qué
— Louis, necesito que me digas si quieres que pare. No vamos a hacer algo que no quieras
— Es que si quiero
— Entonces, amor?
— No quiero tener sexo
— ¿Louis? No te entiendo
— Quiero que me hagas el amor — sonrió tímido
Harry no necesito más. Eso último acabo con la poca cordura que quedaba en Harry, tomó las mejillas de su novio y lo atrajo hacia él para tomar sus labios en un dulce pero apasionado beso. Como pudo lo tomó entre sus brazos para recostarlo en la cama, iba repartiendo besos por toda su cara pasando por sus labios y mandíbula para así llegar a su cuello y atacarlo con pequeños besos y mordidas. Con un movimiento fluido, lo empujó hacia la cama, cayendo sobre él. La camiseta de Louis voló por los aires, seguida de la de Harry. Piel contra piel, el calor era abrasador. Harry besó su camino hacia abajo: cuello, clavícula, pezones que endureció con la lengua hasta hacer que Louis se arqueara con un gemido sucio.
—Joder, Harry...
—Shh —susurró Harry, mordiendo suavemente la piel sensible bajo su ombligo—.
Louis rió entre jadeos, pero el sonido se cortó cuando Harry desabrochó sus vaqueros con dedos temblorosos de impaciencia. Los bajó junto con los bóxers, liberando la erección de Louis que ya goteaba pre-semen. Harry se lamió los labios, mirándolo con hambre.
—Mírate. Tan duro por mí. Tan mojado.
Louis se sonrojó, pero no apartó la mirada.
—Tócame.
Harry obedeció, envolviendo su polla con una mano firme, bombeando lentamente mientras bajaba la cabeza para lamer la punta. Louis gritó, sus caderas empujando hacia arriba. Harry lo tomó más profundo, succionando con fuerza, la saliva resbalando por su barbilla. Louis era un desastre: gemidos rotos, dedos enredados en el cabello de Harry, empujándolo más adentro.
—Harry... por favor... necesito...
Harry se apartó con un sonido obsceno, subiendo para besarlo de nuevo, compartiendo el sabor salado de Louis en su lengua.
—Te voy a follar ahora —gruñó contra su boca—. Te voy a abrir con mis dedos primero, hasta que estés suplicando por mi polla.
Louis asintió frenéticamente, abriendo las piernas sin vergüenza. Harry alcanzó el lubricante en la mesita, untando sus dedos generosamente. El primero entró despacio, haciendo que Louis se tensara y luego se relajara con un suspiro. El segundo lo hizo gemir, sus paredes apretando alrededor de los dedos de Harry.
—Tan estrecho —murmuró Harry, curvando los dedos para rozar ese punto que hizo que Louis viera estrellas—. Joder, Lou. Vas a sentirme todo dentro de ti.
El tercero entró con más facilidad, y Louis ya estaba empujando hacia atrás, follándose en los dedos de Harry con desesperación.
—Dentro. Ahora. Por favor, Harry...
Harry se posicionó, untando su polla con más lubricante. La cabeza presionó contra la entrada de Louis, y ambos contuvieron el aliento. Lentamente, Harry empujó, centímetro a centímetro, hasta que estuvo completamente dentro. Louis gritó, sus uñas clavándose en la espalda de Harry.
—Dios, estás tan apretado... tan caliente alrededor de mi polla.
Louis jadeaba, ajustándose al estiramiento.
—Muévete. Por favor.
Harry comenzó con embestidas lentas, profundas, cada una rozando la próstata de Louis hasta hacerlo temblar. Pero pronto el ritmo se volvió salvaje: caderas chocando, sudor resbalando, gemidos sucios llenando la habitación.
—Te voy a llenar —gruñó Harry, una mano bajando para acariciar la polla de Louis al ritmo de sus embestidas—. Te voy a hacer otra ranita, Lou. Otro renacuajito para que corra por la casa con Hassa.
Louis gimio, pero el sonido se convirtió en un grito cuando Harry golpeó ese punto perfecto.
—S-sí... joder, sí... Harry...
Harry aceleró, sus bolas golpeando contra el culo de Louis con cada embestida.
—Vas a estar goteando mi semen mañana. Todo el día recordando cómo te follé.
Louis se corrió primero, su polla pulsando en la mano de Harry, semen salpicando sus estómagos. El apretón de sus paredes internas fue demasiado: Harry se hundió profundo una última vez, corriéndose con un rugido ahogado, llenando a Louis con chorro tras chorro caliente.
Se quedaron así un momento, jadeando, sudorosos, pegajosos. Harry salió lentamente, observando cómo su semen comenzaba a gotear del agujero dilatado de Louis. Con un dedo, lo empujó de vuelta adentro, haciendo que Louis gimiera débilmente.
—Mi precioso —susurró Harry, besando su frente—. Te amo.
Louis sonrió, agotado pero feliz.
—Y yo a ti. Aunque ahora voy a necesitar un baño
Harry rió, atrayéndolo contra su pecho.
—Después. Ahora solo quiero tenerte así. Lleno de mí. Mío.
