Las alarmas de los coches poco a poco fueron apagándose. Arlene seguía tumbada en el asiento de su Mercedes, con los ojos cerrados, pero ahora no dormía: simplemente intentaba tranquilizarse. Ella había tenido pesadillas, claro, como cualquier ser humano, pero no recordaba haber tenido nunca una pesadilla que se sintiera tan real, y que además recordara tan nítidamente después de despertar. Además, le parecía que el sueño había sido demasiado largo para los pocos minutos que se había quedado dormida. ¿Acaso era posible dormir de manera tan profunda y soñar tan detalladamente en tan sólo dos minutos de sueño? Porque, incluso si había dormido tan poco, la joven ya no se sentía adormilada... sólo nerviosa. ¿Sería por la falta de alimento? ¿Sería por las drogas?
Fuera cual fuera la razón, Arlene no planeaba estar más tiempo en ese extraño estacionamiento. Es más; había decidido ir a buscar a Peter. Desgraciadamente, el espejo retrovisor le mostró que su maquillaje estaba doblemente arruinado, entre lágrimas y sudor. No podría presentarse así ante su novio, estuviera él o no ciego. ¿Qué tal si no lo estaba? ¿Qué tal si le habían salvado la vista?
La chica buscó algunos pañuelos en su bolso gigante, otra vez sin éxito; se tuvo que conformar con un montón de servilletas de Starz Burgerz que reposaban al fondo de éste, olvidadas ahí quién sabe desde cuándo. Arlene se limpió la cara y estaba en el proceso de terminar de delinearse los ojos cuando sonó su celular. ¿Sería posible que Vera hubiera cumplido su promesa?
Arlene contestó de inmediato, sin siquiera ver la pantalla.
-¿Qué pasó? ¿En dónde estás? Me acabo de enterar de lo que pasó con Pete- dijo una voz aguda al otro lado del teléfono.
La joven McLauren lanzó un suspiro. Tantos años de escuchar esa voz la volvían inconfundible: quien llamaba era Jolene Worthington, su mejor amiga desde la infancia.
-Tuvo un accidente, pero la maldita de Vera no me deja verlo. Tampoco me quiere dar noticias sobre él. Estoy en el estacionamiento de Delia Care esperando...
-Muy bien; le pediré a Jamie que venga por mí y te alcanzo- interrumpió Jolene antes de colgar.
El celular parpadeó y mostró de nuevo la pantalla llena de notificaciones que una vez más Arlene no se molestó en leer. Entre lo que estaba sucediendo con Peter y su pesadilla no tenía ganas de hablar con nadie—aunque en cierto modo, el que fuera Jolene y no otra persona la que fuera a buscarle le hizo sentirse mejor. Al menos podría desahogarse con ella... claro, en cuanto saliera de ese horrible estacionamiento.
El camino hacia los elevadores transcurrió sin incidente, pero cuando Arlene se disponía a entrar al hospital, una escena la paralizó. Era Vera, quien venía caminando con Peter del brazo. Sin embargo, el guapo rostro del joven estaba cubierto por dos enormes parches de gasa, que incluso alcanzaban a cubrir parte de sus espesas cejas y de sus mejillas, como una máscara.
Arlene alcanzó a ver a su suegra, quien se llevó un dedo a los labios para pedirle que guardara silencio, pero la chica no hizo caso. En una fracción de segundo la joven ya estaba intentando colgarse del cuello de Peter, quien casi perdió el equilibrio por su abrazo.
-¡Mi amor! ¿Qué ha sucedido? ¿Estás bien? ¿Qué llevas en los ojos? ¿Te recuperarás pronto?- tras su metralla de preguntas, Arlene ni siquiera dejó que su novio respondiera, sino que se echó a llorar desconsoladamente.
-¿Por qué sigues aquí, Arlene?- Vera fue quien habló-. Te pedí que por favor te fueras a tu casa. Este no es momento para discutir el tema. Te imploro que te retires.
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Arlene Mania
ParanormalEl dinero, el poder, el legado del apellido más importante de la ciudad... todo eso suena a un sueño hecho realidad... pero, algunas veces, los sueños se convierten en pesadillas... Para Arlene McLauren, la "It girl", de Delia Harbor, esto no es l...
