Ya en el auto, Freddy fue quien condujo, sin decir ni una sola palabra. Tampoco encendió el radio. El silencio era incómodo; tanto, que a pesar de estar con su mejor amigo, Arlene deseó llegar a su casa. Sin embargo, se sorprendió cuando el pelirrojo se dirigió al drive-thru de un Starz Burgerz de los que estaban abiertos hasta altas horas de la madrugada.
-¿Qué haces?- preguntó la chica-. No me digas que tienes hambre después de la enorme hamburguesa que nos comimos en el bar.
-No tanta- contestó el joven, no de muy buen humor-. Sin embargo, es necesario que tú tomes o comas algo para bajarte la borrachera.
-¡¿Estás loco?! ¿Qué acaso no ves lo gorda que estoy? ¿Y todavía quieres que coma más después de la maldita hamburguesa? ¡¿Me quieres poner como pavo para Navidad o qué?!
Arlene casi se abalanzó sobre el volante para detener a su amigo, pero el pelirrojo la apartó de un empujón.
-Lo importante es que tengas algo en tu sistema que no sea alcohol. Si no, no vas a estar en pie mañana ni con ayuda de drogas. Ahora quédate callada. ¿O qué? ¿Quieres hacer una escenita en la ventanilla para que mañana haya reportajes tuyos por partida doble, en el Starry Night y en un Starz Burgerz?
Arlene se acomodó en su asiento y se quedó callada, como niña regañada, mientras Freddy pedía una orden grande de papas fritas y dos malteadas. Después de eso, el chico aparcó el auto y salió con la comida a sentarse en una banqueta. Le hizo una seña a la chica para que le siguiera. Ella lo hizo, todavía de mala gana—y con la misma actitud empezó a tomar malteada y a comer papas. Sin embargo, al poco rato, la joven se dio cuenta que se estaba sintiendo menos mareada tras comer, y que el alcohol sí le había dado hambre, por lo que empezó a comer con más ganas.
-Y bueno, honey, ¿qué mierda pensabas hacer?- habló Freddy. A pesar de que su tono era severo, se notaba más calmado-. Justo acabábamos de hablar sobre ya no hacer ese tipo de cosas. ¡Tú misma me dijiste que ya no querías vivir así!
-¡Lo sé, lo sé!- exclamó Arlene-. Pero... ¡es como si no pudiera evitarlo! Parece que buscar la atención de los hombres, cualquier hombre, es algo que se da natural en mí. Tú bien sabes que incluso a veces hago cosas muy locas para llamar su atención... no sé qué pasa conmigo. Es como si algo en mi cerebro no estuviera bien... pero no importa cuánto lo intente... ¡no puedo cambiar!
-Siento que hay algo que no me estás diciendo...- Freddy dijo, de forma casual, pero a la chica le pareció que su amigo era adivino. En verdad que la conocía muy bien.
-Bueno...- confesó la heredera McLauren-. La verdad es que cuando fui al baño, le llamé a Peter, y me contestó la maldita de Vera... ¡y después apagó el teléfono! Para colmo, me dijo que deje en paz a Peter, y que ya no lo vuelva a buscar. ¡Pero esa maldita me las va a pagar!
-Yo creo que al contrario, que sí deberías dejar ese asunto- dijo Freddy tranquilamente mientras le daba un sorbo a su malteada-. Creo que Vera tiene razón. Lo mejor que deberías hacer es alejarte de Peter y buscar ayuda profesional. No vas a mejorar si sigues metida en el mismo ambiente que te enfermó...
-¿¡Insinúas que Peter me enferma!?
El pelirrojo pareció no darse cuenta de cómo había subido de tono la voz de su amiga.
-Yo puedo ayudarte, Arlene- fue la respuesta del muchacho-. Siempre te lo he dicho. Podemos salir juntos de esto si tú te lo propones.
-No sé a qué me quieres ayudar, pero si es a alejarme de Peter, no voy a aceptar tu "ayuda". Lo siento, pero él es el amor de mi vida y nacimos para estar juntos. ¡No voy a perder una oportunidad de ser feliz sólo por lo que tú pienses! Bien sabes que nuestras circunstancias son muy diferentes...
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Arlene Mania
ParanormalEl dinero, el poder, el legado del apellido más importante de la ciudad... todo eso suena a un sueño hecho realidad... pero, algunas veces, los sueños se convierten en pesadillas... Para Arlene McLauren, la "It girl", de Delia Harbor, esto no es l...
