Tan pronto entraron al auditorio, las chicas se dirigieron a la parte de atrás. Entre más lejos de la directora Monroe, mejor. Jamie las saludó, aunque con su altura, era difícil perderlo de vista. El chico señaló cuatro asientos que él había apartado, aunque la mirada de Arlene se tornó sombría al ver a Allan y su corpulenta presencia acercarse a Jamie.
Antes de que pudiera decir algo, Jolene jaló a su amiga. Los cuatro jóvenes se reunieron frente a sus asientos, y el quarterback le plantó un beso a su novia, mientras Arlene intentaba no hacer contacto visual con el otro jugador de fútbol...
-¡Hey Arlene! Supe lo que le pasó a Peter- la voz de Allan resonó, y la heredera McLauren no pudo ignorarlo más-. La verdad, es una pena. Le deseo que se recupere.
-Gracias- respondió la joven, apretando los dientes y mirando hacia cualquier punto en el auditorio.
-Es una lástima- continuó el futbolista-. Así, ciego, tu novio no va a poder ver lo deliciosa que te ves con esa faldita que traes hoy. ¡Por Dios! Extraño tanto tu culo...
Arlene sintió que se le revolvía el estómago, pero ya no pudo ignorar a Allan, quien se había llevado la mano a la entrepierna y observaba a la joven McLauren mientras se relamía los labios.
-Allan, ya, no seas imbécil. Hasta yo escuché tus porquerías- intervino Jolene, acercándose a su amiga.
-No te preocupes Jo; yo puedo defenderme de este cerdo- dijo Arlene, ahora sí encarando al futbolista. Sin embargo, el chico sólo lanzó una risa que era mitad resoplido.
-Sí, claro, ahora soy un cerdo, pero, ¿qué tal cuando tú gemías como perra pidiéndome más y más? "Ah, sí, Allan, métela más, ah, sí, más profundo, más fuerte, quiero que seas mi novio..."
Los gemidos burlones que estaba lanzando el chico hicieron que algunos de los otros estudiantes voltearan a ver la escena. Arlene, por su parte, estaba roja, pero más de furia que de pena.
-Y la verdad- terminó Allan- no me arrepiento de no haberte vuelto mi novia. ¡Eres patética McLauren!
-Y tú eres un infeliz- respondió Arlene-. No sabes cómo me arrepiento de haberme fijado en ti, y sobre todo de pensar en que quería ser novia de alguien como tú. ¡Muérete, maldito asqueroso!
A pesar de que algunos de los estudiantes estaban acercándose para ver "otra escenita McLauren" más de cerca, pronto el grupito se distrajo: primero, porque el candelabro que decoraba el auditorio comenzó a mecerse y a parpadear; y segundo, porque en ese momento la directora Monroe entró en el recinto. Apenas vio que el candelabro estaba dando problemas, sacudió la cabeza e hizo una llamada; seguramente a la extensión del personal de intendencia.
-Sí, yo sé que el candelabro es demasiado pesado y que parece más para un castillo que para un auditorio escolar, pero por favor, hay que revisarlo más tarde- Arlene la escuchó decir antes de que colgara su celular con un gesto de molestia.
-Ven- Jolene tomó la mano de su amiga en ese momento y la jaló para que se sentara junto a ella; así, en sus asientos, Allan quedó separado de Arlene por Jamie, quien estaba a su izquierda, y después por Jolene, sentada a la izquierda de su novio.
Ya más alejada de Allan y más tranquila, Arlene se sentó y observó el largo y pesado candelabro, que poco a poco dejaba de parpadear. Era cierto: a pesar de que el techo del auditorio no era muy bajo, aun así el candelabro era más adecuado para el altísimo techo del palacio de una princesa. Sin embargo, no importaba cuánto le fastidiara a la directora y posiblemente al personal de intendencia, Arlene no dejaría que cambiaran la lámpara, puesto que ella misma la había escogido para el auditorio, poco antes de que lo inauguraran. Cuando estaba a punto de entrar a la preparatoria, su padre se había encontrado con ella y le había explicado que donaría el auditorio a Delia High, y que le gustaría que su hija escogiera algo de la decoración. Así, el candelabro significaba para Arlene algo... bonito. ¿Quizá un intento de su papá por hacerla feliz? ¿O quizá era para probar que él sí le prestaba atención, aunque casi no se vieran desde que le había regalado el departamento por sus Dulces Dieciséis...?
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Arlene Mania
ParanormalEl dinero, el poder, el legado del apellido más importante de la ciudad... todo eso suena a un sueño hecho realidad... pero, algunas veces, los sueños se convierten en pesadillas... Para Arlene McLauren, la "It girl", de Delia Harbor, esto no es l...
