Cuando Arlene despertó, aún estaba oscuro. No importaba; ella tenía la costumbre de llegar con tiempo de anticipación a donde quiera que la citaran. Además, eso le daba tiempo para planear su atuendo cuidadosamente. No le gustaban los lunes, ni mucho menos la escuela; pero siempre era bueno salir de casa y lucir bien.
Aun así, antes de arreglarse, Arlene revisó su celular, buscando específicamente el nombre de Peter. Una vez más, nada. La joven sintió que de nuevo la sangre le hervía y que la cabeza le comenzaba a doler, así que decidió mejor concentrarse en la ropa que iba a usar ese día.
Junto a su escritorio (que seguía igual de desordenado) se encontraba un revistero. Arlene tomó una edición reciente de la Vogue y la hojeó. Sus ojos reposaron en un conjunto Burberry que llevaba una modelo; acto seguido, Arlene se dirigió hacia su vestidor. Tenía todo lo necesario para copiar el outfit: una falda Burberry que le quedaba por debajo de la rodilla, una camisa blanca impecable que abrazaba sus curvas, y unas coquetas sandalias altas. La chica dejó su ropa preparada y se dirigió a tomar su ducha matinal. Después, se dedicó a arreglarse. Para eso se despertaba tan temprano. Copió el atuendo tan minuciosamente que hasta su maquillaje, discreto, y su peinado, con una cola de caballo alta, se parecían mucho al de la modelo. Arlene estaba satisfecha. Era el mejor atuendo para estudiar con estilo o para un brunch en el club. Incluso su suegra hubiera tenido que admitir que Arlene se veía muy classy si la chica hubiera entrado a un almuerzo de inversionistas del brazo de Peter usando ese outfit. Lástima que iba a entrar a la escuela sola...
Un recorrido breve en auto y Arlene ya estaba en el estacionamiento de Delia High; sin embargo, era tan temprano que ni siquiera habían abierto la escuela. La heredera McLauren se estacionó cerca de la entrada y encendió un cigarro. Desde su lugar, la joven pudo ver como algunos chicos llegaban también y esperaban algunos minutos. Finalmente la puerta se abrió y los estudiantes comenzaron a entrar. Arlene los observaba a todos; si veía a Freddy o a Jolene, entraría ya a la escuela. Sin embargo, un par de chicas que iban riéndose juntas y tomando un café la distrajeron. Se detuvieron para terminarse su bebida, y Arlene aprovechó para observarlas... o mejor dicho, observar sus outfits. Una de ellas llevaba un jumpsuit en un rosa muy vivo, el cual había combinado con accesorios y flats dorados. Su amiga llevaba unos leggings negros y se cubría con una chamarra plateada larga, que llevaba abierta para mostrar un top naranja. El atuendo lo completaban unos tenis chunky, de suela alta, también con algunos vivos naranjas.
Arlene arrojó su segundo cigarro por la ventanilla y dirigió la mirada hacia su falda. Tras ver los atuendos de esas estudiantes, su outfit le pareció excesivamente formal. Más que estudiar con estilo, sintió que parecía que iba a dar clase con estilo...
Sin embargo, la joven sabía que era demasiado tarde para volver a casa, así que se apeó de su auto, cruzó el patio de la escuela que estaba interrumpido por una enorme fuente que simulaba una torre petrolera en el medio, y se dirigió a su salón, el 3020. Los lunes iniciaban con clase de filosofía, con la señora Greenberg.
-Uy, ¡amo tu outfit!- Jolene, quien ya se encontraba en clase, fue la primera en saludar a Arlene mientras la observaba de pies a cabeza. Arlene sonrió ante el cumplido de su amiga, aunque se sintió aún más anticuada al ver a Jolene vestida con un short negro y una bomber jacket que en la espalda tenía un estampado rosa que decía Queen. Debajo de la chamarra la rubia llevaba un top rosa que enmarcaba su delgada figura, además de sus perennes tacones. De verdad, Arlene pensó, necesitaba ir de compras.
-Lo que sí, es que incluso con tu atuendo increíble, no te perdono por lo aguafiestas que fuiste el sábado- Jolene pestañeó como muñeca e hizo un mohín con su boca, también pintada de labial rosa-. Jamie estaba tan molesto que lo tuve que contentar. No sabes las porquerías que me pidió...
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Arlene Mania
ParanormalEl dinero, el poder, el legado del apellido más importante de la ciudad... todo eso suena a un sueño hecho realidad... pero, algunas veces, los sueños se convierten en pesadillas... Para Arlene McLauren, la "It girl", de Delia Harbor, esto no es l...
