Arlene casi jaloneó a su amiga afuera del auditorio. Al menos era hora del descanso, lo que significaba que las chicas tendrían mucho tiempo para hablar de Peter. Así, ambas amigas ocuparon una de las mesas que estaban en el patio, a corta distancia de la cafetería.
-Bueno, lo primero que deberías hacer es dejarle de mandar mensajes- aconsejó Jolene. La pantalla de su amiga estaba llena de "te amo" y de juramentos de que ahí estaría sin falta, más notas sobre lo feliz que le hacía saber de él...
-Es que no me responde- Arlene hizo un mohín.
-Y probablemente no responda por el resto del día- zanjó Jolene-. Mira, lo más probable es que Peter esté reacostumbrándose a usar el teléfono ahora que está ciego. Probablemente su nana, alguna ayudante, o lo que es peor, su mamá, le hayan ayudado a escribir el mensaje. ¿Acaso te gustaría pensar que Vera está leyendo todo lo que le pones?
-Tienes razón. Debo de calmarme- Arlene respiró profundamente. Tenía que admitir que estaba al borde de las lágrimas por la emoción-. Creo que tengo que sentirme feliz de que haya pedido ayuda sólo para escribirme... Pero, ¡necesito ponerme algo lindo para mañana! ¿Qué te parece si vamos a Starfish Mall al salir de la escuela y me ayudas a escoger algo? Yo sola me voy a tardar semanas.
-¡Claro!- aplaudió la rubia, emocionada-. Y no podías pedírmelo en mejor momento. De hecho, te iba a decir que te quedaras conmigo cuando llegara la hora de salida, pues te tengo una sorpresa que sé que te va a encantar.
Arlene aplaudió como niña pequeña. ¡Un gran día! Su mejor amiga le tenía una sorpresa y su novio, quien ella había pensado que se tardaría mucho en volver de Chicago, ya estaba en Delia y quería verla. ¡Definitivamente todo era como un milagro! Así, la chica empezó a hacer un bailecito tonto sobre su silla, mientras listaba en voz alta todo lo que necesitaba antes de ir a casa de Peter. Quizá tendría que volver a hacerse las uñas, puesto que las que traía ya estaban un poco dañadas. Probablemente comprarse un nuevo perfume para oler rico. Y maquillarse... ¿algo dulce? ¿Algo sexy?
-Ay, tranquila, Arlene. La verdad, podrías ponerte un saco de papas como vestido y no creo que a Peter le importara- comentó Jolene antes de agregar-: Está ciego, ¿recuerdas?
La joven McLauren dejó de bailar y se limitó a decir un "tienes razón" mientras intentaba sonreírle a su amiga, aunque en verdad sólo logró hacer una mueca. Tenía que admitirse a sí misma que ese comentario de Jolene, junto el de que ahora era la santa patrona de los ciegos, se le habían hecho muy desagradables. Sin embargo, así era Jo: directa, sin filtros. Aun así, a veces Arlene deseaba que su amiga fuera un poco más amable y comprensiva. Empero, la joven castaña no planeaba reclamarle nada a la rubia; primero, porque estaba feliz por lo de Peter y no quería que una pelea le echara a perder su felicidad; y segundo, porque no quería que Jolene se enojara y no la acompañara a comprar ropa. Jo era su mejor amiga casi desde que estaban en pañales, y la rubia siempre había estado ahí para ella. De hecho, tanto Jolene como Cece habían sido su compañía y su apoyo tras la muerte de su madre, y pues de ahí, la ojiverde había estado presente en todos los momentos importantes de la vida de Arlene. Este era uno de ellos. La heredera McLauren necesitaba el apoyo de su mejor amiga. No tenía por qué exaltarse por unos comentarios...
-¡Arlene!- una voz interrumpió los pensamientos de la chica. Se trataba de Freddy, quien apresuraba el paso hacia la mesa que compartían las amigas. Con todo lo que había pasado, la joven McLauren se había olvidado de que su amigo quería hablar con ella. Y qué bueno, porque ella también quería contarle lo de Peter...
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Arlene Mania
ParanormalEl dinero, el poder, el legado del apellido más importante de la ciudad... todo eso suena a un sueño hecho realidad... pero, algunas veces, los sueños se convierten en pesadillas... Para Arlene McLauren, la "It girl", de Delia Harbor, esto no es l...
