-De verdad que te fascina hacer drama Arlene. No es la primera vez que haces un numerito así... y no será la última- dijo Jolene. Su voz reflejaba su molestia aunque no dejara de retocarse en los espejos retrovisores de la camioneta de su novio.
-Es que no sé, Jo... me asusté...- un hilito de voz salió de la boca de Arlene, pero no pudo hablar más.
-Te asustaste pero quién sabe por qué- interrumpió Jolene, quien ahora guardaba su maquillaje en su bolso-. Arlene, bajaste como loca pidiendo ayuda, que querías irte, y diciendo que estaban disparando en las recámaras o algo así. ¿No crees que si hubiera estado sucediendo algo la seguridad de tu amiguito hubiera corrido a ver? La fiesta se veía muy tranquila... y créeme, ¡Jamie y yo aprovechamos un rato esas recámaras y no se veía nada malo!
El mencionado Jamie, quien estaba recargado en la Escalade, volteó los ojos y lanzó una risa que era mitad resoplido.
-Lo que tu amiga la ñoña tuvo se llama un mal trip, amor- dijo el muchacho y luego volteó a ver a la joven McLauren-: En serio, Arlene; no consumas lo que no puedes controlar. Nos ahorrarías momentos como este.
Entonces, el futbolista se dirigió a la portezuela de copiloto para abrírsela a Jolene. La rubia, por su parte, se acercó a su amiga y le dijo al oído: -Ya estarás contenta. Por tu culpa vamos a tener que irnos y Jamie está furioso. Se la estaba pasando bien y no quería irse aún.
Arlene ni siquiera pudo responder. En vez de eso desvió la mirada a la Mansión Gill otra vez; los valet parking de la fiesta se habían encargado de llevar la Escalade de Jamie a una de las entradas de coches que dividían el jardín. En el cuidado césped y alrededor de la mansión, muchos chicos seguían bebiendo y algunas parejitas se besaban. En eso, los ojos de la joven McLauren se detuvieron en una camisa de cuadros excesivamente familiar. Como hipnotizada, la chica vio que era Jake Gill otra vez, quien la observaba con una media sonrisa; al ver que la muchacha le sostuvo la mirada, lo que hizo el hombre fue guiñarle el ojo descaradamente. Definitivamente, Arlene había tenido otra pesadilla, dos en un mismo día, y la realidad era otra, aunque igual de turbulenta. ¡Maldito violador! ¡Ojalá Jake hubiera quedado ciego y no Peter...!
Arlene sintió cómo el estómago le daba un vuelco, y se inclinó, presa de arcadas. Sin embargo, no pudo expulsar nada...
-¡Te dije que tu amiga se metió algo que no debía meterse!- Jamie gritó al asiento del copiloto, y después se dirigió a la chica de ojos oscuros-: Y tú, Arlene, ¿puedes vomitar más para allá? No quiero que manches mi camioneta de tu porquería.
Finalmente, la joven McLauren se incorporó y se limpió la boca con otras de sus servilletas arrugadas que encontró en el fondo de la bolsa. Acto seguido, se subió a la Escalade, bajo la mirada desaprobatoria de Jamie, quien arrancó a toda velocidad tan pronto sus acompañantes estuvieron acomodadas.
-Y por cierto, ¿a dónde vamos?- preguntó Arlene. El cansancio o la ebriedad le estaban haciendo mella.
-Pues al hospital- dijo Jamie sin ocultar su fastidio.
Aquella respuesta pareció despertar a la heredera McLauren.
-¡A Delia Care! ¿Acaso hay noticias de Peter?
-Por supuesto que no- Jolene volteó los ojos tanto que parecía que se le iban a salir por la espalda-. Vamos a que saques tu carro del estacionamiento para que así puedas regresarte a tu casa. Jamie se quedó con ganas de fiesta, así que él y yo vamos a amanecernos en Breeze, pero creo que no es conveniente que nos acompañes así como estás.
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Arlene Mania
ParanormalEl dinero, el poder, el legado del apellido más importante de la ciudad... todo eso suena a un sueño hecho realidad... pero, algunas veces, los sueños se convierten en pesadillas... Para Arlene McLauren, la "It girl", de Delia Harbor, esto no es l...
