23. Mirador de North Reef, 2010

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Arlene y Freddy pasaron a Starz Burgerz, donde compraron un festín de hamburguesas, papas, nuggets de pollo y malteadas. Sin embargo, cuando volvieron al mirador, ya no estaban solos. Había una camioneta estacionada. Al acercarse un poco más, los amigos notaron que se trataba de la Escalade con su calcomanía de DeliaTV. Otro acercamiento y notaron que los vidrios estaban empañados.

-Vaya, parece que se están divirtiendo- Freddy sonrió pícaramente-. ¿Los interrumpimos?

La heredera McLauren ni siquiera tuvo tiempo de decirle a su amigo que no lo hiciera; en un santiamén, el chico la había jalado hasta que prácticamente estuvieron nariz a nariz con las ventanas de la camioneta.

-Eres un niño muy malo, Jeremy Carpenter. ¡Mamá va a tener que castigarte!- se escuchó la voz de Jolene.

Arlene hizo un gesto. La verdad, la joven odiaba cada que su amiga le contaba de ese fetiche de Jamie. El prácticamente presenciarlo le causó mayor repulsión. Quiso decirle a Freddy que mejor volvieran al Mercedes a comer, pero el pelirrojo ya estaba tocando a las ventanillas de la Escalade.

-Muchachos, ¡somos la policía! ¡No se permiten los actos indebidos en el mirador!

Jamie abrió la ventanilla, visiblemente molesto y con ganas de castigar al bromista, aunque pareció contenerse un poco cuando vio quiénes eran los responsables de la interrupción.

-Bueno, ¿qué hace aquí la marica suprema?- dijo el jugador de fútbol mientras se acomodaba los pantalones.

-Además de desviado, ¡voyeurista!- gritó Jolene mientras se acomodaba su top; sin embargo, se sorprendió al ver a su amiga: -Y tú, Arlene, ¿qué haces acompañando al engendro este? Pensé que estarías con Peter.

-Pues como puedes ver, lo de Peter salió mal, así que Freddy me ha estado acompañando. Vinimos aquí al mirador a fumar y a cenar...

-Ay no- la rubia hizo una mueca de disgusto-. No puedo creer que te hayas peleado con Peter otra vez. Les doy cinco minutos para que vuelvan a estar juntos, por favor. ¡No más drama!

-Menos drama y más cena- rio Jamie-. Ya que interrumpieron nuestro momento, al menos podrían darme algo para no estar con el estómago vacío.

-Sí, claro- Freddy estaba muy amable; Arlene sospechó que era la yerba-. Trajimos de todo: hamburguesas, malteadas, nuggets, papas...

Tras decir eso, el pelirrojo corrió hacia el Mercedes y regresó cargando las bolsas de Starz Burgerz. Jolene las vio e hizo otra mueca.

-Ay, no. No puede ser. De verdad yo no sé cómo es que ustedes siempre están tragando eso. Bueno, el marica tiene el mejor metabolismo de toda la isla... ¿pero tú, Arlene? Luego estás llorando porque no te entra nada, como la última vez que fuimos a Yves Saint Laurent y te probaste vestidos. Además, te recuerdo que vienen tanto tu cumpleaños como la Gala anual de Delia High, y se supone que te tienes que ver espectacular... Yo te recomendaría que cuidaras tu peso, amiga.

La heredera McLauren estuvo a punto de rechazar la caja con la hamburguesa que le ofrecía Freddy, pero se distrajo porque en ese momento Jamie se dirigió a la cajuela de la Escalade, de donde sacó algunas botellas de Johnnie Walker etiqueta azul y una bandera gigante de los Castores de Delia High, la cual tendió sobre el suelo como si fuera un mantel. Acto seguido, tomó otra de las cajas que el pelirrojo tenía en la mano.

Aquel picnic improvisado animó un poco más a Arlene, quien se dirigió al Mercedes y volvió a encender el radio para que hubiera música de fondo. Muy pronto los jóvenes estuvieron bebiendo, fumando y comiendo, menos Jolene, quien rechazó toda la comida que le ofrecieron, pero quien no dudaba en beber cada que alguna de las botellas de whisky llegaba a sus manos.

Arlene ManiaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora