Cuando Jack Tucker, se presenta en la puerta de Danny Solis por una confusión, ella sabe que toda su vida cambiará para siempre, en especial después de que pasan la noche más inusual de todas. Creyó que no se volverían a ver, como no lo habían hecho...
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Si hubiera sabido que terminaría en urgencias en medio de la noche luego de que golpeé a un deportista dos veces mi estatura, generándome un esguince grado uno en mi muñeca, no me habría levantado.
¿Cómo se me ocurre golpearle a un deportista? Todos sabemos cómo termina eso, pero ahora había pasado lo peor que me pudo pasar. Ya no estaba en la simple enfermería, llegué al hospital y esto me costaría una fortuna.
Tanner había sido de lo más atento, habló con la médico en turno y dijo que creía que tenía un esguince, me hicieron una radiografía (que no puedo pagar) descartando fractura o microfractura y me colocaron hielo, me dieron analgésicos y me dejaron en un box esperando que bajara el dolor. Me atendieron tarde, una hora después de llegar, así que ya estaba retorciéndome de dolor en la silla de espera cuando una enfermera se me acercó. Ahora él esperaba a Beau afuera mientras mis amigos me acompañaban a un box, colocándome un hielo mientras tanto. Roxy estaba tan apenada, paseándose de un lado a otro, repitiéndome una y otra vez que lo sentía por todo.
—Danny, como lo siento.
—Te golpearé con la otra mano si no paras de decir lo siento —refunfuñé, dejando caer mi cabeza en la almohada de la camilla —No hiciste nada malo, Rox, ese tipo se sobrepasó, él tiene la culpa.
Ezra farfulló palabrotas, apoyado en la otra esquina del box, cruzado de brazos. Él también sentía culpa y odio.
—Pero tienes un esguince y una subluxación radial. Y sé que el seguro de la universidad no pagará este accidente porque no estábamos en horario de clases. Hablaré con mi padre, te pagaré la atención y la radiografía —habló, sacando su teléfono.
—Rox...
—No tienes dinero, lo sé, yo me encargo, es lo mínimo.
Es cierto, no tengo dinero extra, no podría pagar la atención básica que me hicieron, mucho menos una radiografía. Quería negarme, pero mi fuerza de voluntad se vino abajo.
—Te pagaré, lo prometo.
Ella sacudió la mano.
—¿Hola? Papá, perdón por llamarte tan tarde, pero pasó algo... no, no a mí, a Danny... no... —salió del box, su voz se fue apagando conforme se alejaba.
Ezra rechinó los dientes.
—Deberías ir a tomar algo y relajarte, no nos sirve que estés así, amigo.
—Estoy bien.
—No, Roxy está a punto de tirarse el cabello de la culpa y yo no puedo tranquilizarla, así que es tu turno. Ve calmándote y sal, ella te necesita.
—¿Y tú?
—No es mi primera vez con esguince, y la subluxación no duele tanto. Ve, estoy bien —insistí. Debió darse cuenta de que tenía razón porque asintió, con dificultad y luego salió del box, haciendo un esfuerzo para sonreír.