CAPITULO 9

25 5 0
                                        

Narra Jazmín

—Chicos, ¿de quién hablan? —pregunté, inclinándome hacia adelante desde el asiento trasero del auto, pero ninguno de los dos respondió. Maxi mantenía los ojos en el camino, y Agus jugaba con la radio como si no hubiera escuchado—. ¡Maxi, Agus! ¿Qué amigos? ¡Quiero saber!

—Podés calmarte, no te vamos a decir —dijo Agus, sin mirar atrás, mientras sintonizaba una estación de rock suave.

—Ya relájate —añadió Maxi, lanzándome una mirada rápida por el espejo retrovisor—. Lo sabrán cuando lleguemos.

Un cosquilleo de nervios me recorrió el estómago. No era miedo real, sino esa emoción ansiosa que mezcla la anticipación con la incertidumbre.

—A ver, chicos, sé que son un amor y que serían incapaces de lastimarnos… pero, ¿y si me equivoco y nos secuestran? —solté, solo medio en broma.

La carcajada que salió de ambos fue instantánea y genuina.

—¡Jajajajaja! ¡Qué dramática que sos! —exclamó Agus, volviéndose por fin para verme, con los ojos brillantes de diversión—. Además, ¿por qué las secuestraríamos? En todo caso, veo más probable que ustedes nos secuestren a nosotros que nosotros a ustedes.

—¡Agus, no te burles! —dijo Sara desde mi lado, dándole un golpe suave en el hombro y poniendo unos ojitos de cachorrito herido que eran completamente falsos.

—Bueno, no me burlo —dijo él, levantando las manos en señal de rendición—. Pero tenés que admitir que las dos tienen una amiga re exagerada.

—¡Claro que no! —dije, poniéndome a la defensiva, aunque una sonrisa se me escapaba.

—¡Claro que sí! —terció Sara, sacándome la lengua con picardía.

—Oigan, chicos, ya llegamos —anunció Maxi, cortando el motor del auto frente a un edificio moderno y elegante en un barrio tranquilo.

Agus abrió su puerta y se bajó, estirándose.

—¿Y te vas a venir, o te vas a quedar ahí y te perderás la diversión por pensar que nosotros somos asesinos? —preguntó Maxi, tratando de mantener una expresión seria, pero una mueca de risa asomaba en sus labios.

—Yo nunca dije 'asesinos' —corregí, cruzando los brazos—. Lo que dije fue 'secuestradores'. Hay una diferencia.

—Bueno, vos te lo perdés —dijo Agus con un encogimiento de hombros, y comenzó a caminar hacia la entrada del edificio, seguido por Maxi.

Miré a mis amigas. Nicole tenía una ceja levantada, y Sara me miraba con una expresión que decía "¿en serio?".

—Ya cálmate —dijo Nicole, con su eterno sentido común—. Tal vez no sea tan malo.

—Sí, es cierto —añadió Sara, tomándome de la mano—. Dijeron que sería divertido. Además, ¿qué es lo peor que podría pasar?

Suspiré, derrotada por su lógica y por mi propia curiosidad.

—Saben qué, tal vez tienen razón —concedí—. Pero si noto algo raro, salgo corriendo.

—¡Aaa, y tú crees que yo no! —dijo Sara, soltando mi mano.

—Hey, ¿y a mí dónde me dejan? —preguntó Nicole, y las tres nos miramos y reímos, rompiendo la tensión.

Luego, nos dirigimos al edificio. Sara y Nicole entraron primero, con una confianza que yo envidiaba. Yo me quedé un segundo más en la entrada, respirando hondo. Hasta que, de repente, escuché sus gritos desde dentro. No eran gritos de terror, sino… de emoción pura.

Amor Prohibido (MYA)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora