Narra Jazmín.
Creímos que llegaríamos a tiempo, pero no fue así. Al parecer, gracias a alguien a quien no voy a nombrar, el trayecto se alargó más de lo previsto. Al entrar al colegio, prácticamente salimos corriendo hacia nuestro salón, pero al tocar la puerta, el profesor nos recibió con un gesto amenazante.
—Permiso —murmuró Sara.
El profesor cruzó los brazos, frunciendo el ceño.
—¿Quién les dijo que podían entrar?
—Sé que tardamos un poco, pero ya estamos aquí. Solo fueron diez minutos —intenté explicar con voz algo temblorosa.
—¿Y eso le parece poco? ¡Fuera de mi clase! —gritó él, señalando el pasillo con un movimiento brusco de la mano.
Nicole, con los ojos brillando de indignación, dio un paso al frente.
—Entonces, ¿usted sí puede llegar media hora tarde y nadie le dice nada, pero nosotras, que solo nos retrasamos diez minutos, nos echa? ¿Qué clase de profesor es?
—No voy a permitir que me hable así, señorita. Las tres, largo.
—Pero… —intentó protestar Sara.
—¡Fuera! —cortó él, cerrando la puerta de golpe frente a nuestras caras.
El eco del portazo resonó en el silencio del pasillo. Nos miramos, sin saber qué hacer, y finalmente nos sentamos en los bancos de madera que estaban frente al salón, hundidas en la frustración.
—No sé ustedes, pero yo me voy a desayunar —anunció Sara, levantándose con brusquedad—. Alguien se comió mi desayuno esta mañana.
—Ya te dije que lo sentía —suspiré—. ¿Qué más quieres que haga?
—Pues no sería mala idea que me prestaras dinero.
—Pero solo tengo este billete de cincuenta.
—Perfecto, eso me sirve —afirmó ella, extendiendo la mano.
—Pero, Sara…
—Chao —dijo, arrebatando el billete y saliendo corriendo por el pasillo antes de que pudiera añadir nada más.
Aún no podía creer que el profesor nos hubiera echado. El aburrimiento comenzó a apoderarse de mí, y empecé a jugar distraídamente con el cierre de mi mochila. A mi lado, Nicole revisaba su teléfono con concentración.
—¿Qué haces? —pregunté, inclinándome hacia ella con curiosidad.
—Estoy viendo Instagram. Por cierto, al parecer hay un concurso en Radio Disney Argentina para ganar entradas para el concierto de MYA.
—¿En serio? —mi voz se llenó de emoción.
—Sí —asintió, mostrándome la pantalla—. Según esto, tenemos que llamar, nos harán tres preguntas y si respondemos correctamente, ganamos las entradas.
—¡Qué bien! ¡Pásame el número! —exclamé, casi sin respirar.
—¿Estás segura?
—¡Claro! No existe nadie más fanática que Sara y yo. Pero no le diremos nada, quiero que sea una sorpresa, ¿okay?
—Okay —respondió, anotando el número en un trozo de papel.
Cuando recibí el mensaje con el contacto, no dudé ni un segundo. Marqué el número y, tras tres tonos interminables, alguien contestó al otro lado. La voz que respondió tenía el ritmo y el acento característicos de Buenos Aires.
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Amor Prohibido (MYA)
FanfictionSara y Jazmín son dos mejores amigas que pondrán su amistad a prueba cuando conozcan a sus amores platónicos: los guapos y talentosos MYA, conformados por Maxi Espíndola y Agustín Bernasconi. ¿Podrán pasar la prueba y seguir siendo las mejores amiga...
