Narra Agus.
Al escuchar esas palabras, sentía cómo mi corazón se rompía en mil pedazos. No lo podía creer; la chica a la que más amaba solo me había usado como un juego para darle celos a su supuesta mejor amiga, y yo había caído como el propio idiota.
Y estaba total y completamente seguro de que Maxi pensaba lo mismo que yo, porque nuestras caras en ese momento decían más que mil palabras. Suponía que mi amigo estaba sintiendo lo mismo que yo, ya que, al verlo, me di cuenta de que no tenía expresión alguna, como si todos sus sueños y planes que tenía con esa chica se derrumbaran en ese mismo instante. Y no lo culpaba, porque me sentía exactamente igual.
Era como una mezcla de emociones, pero no de la buena; me sentía enojado, dolido, pero por sobre todo, decepcionado. Fui un iluso al creer que ella podría amarme de la misma forma en que yo la amaba a ella, pero por lo visto, me había equivocado completamente.
Después de esa pregunta por parte de los dos, todo quedó en un completo silencio. Las chicas no articulaban ni una frase y ni siquiera se movían; era como si estuvieran congeladas gracias a la sorpresa que les causó vernos ahí parados escuchando su conversación.
"¿Alguna de las dos podría responder la pregunta!" espeté furioso, mi voz resonando en la habitación cargada de tensión.
"Déjalas, Agus. Creo que todo ya está más que claro" respondió mi amigo en un tono triste, apagado, para después retirarse de la habitación sin mirar atrás, sus hombros caídos.
"¡Maxi, espera!" gritó la de pelo negro, quien acababa de salir de su trance, para luego perseguir al tucumano por el pasillo.
"¿Y?" dije, mirando fijamente a la de ojos verdes que permanecía inmóvil frente a mí.
"Creo que yo mejor los dejo. Tienen mucho de qué hablar" comentó Nicole para alejarse de nosotros y cerrar la puerta tras ella con un suave click, dejándonos solos en una atmósfera cargada de dolor y traición.
"Te juro, Agus, que no es lo que tú piensas" contestó la chica con lágrimas en los ojos, mientras intentaba acercarse a mí. Solo que me alejé con sutileza, como si su proximidad me quemara.
"Ah, entonces ahora estoy loco" respondí sin mirarla, clavando la vista en un punto de la pared detrás de ella.
"No, es solo que yo..."
"¿Sabes qué, Sara? Ya ni siquiera me importa lo que me digas, porque estoy seguro de que, sea lo que sea, todo es una mentira" respondí con un nudo en la garganta, sintiéndome destrozado por dentro, cada palabra un esfuerzo.
"¡Es que no me entiendes! ¡Yo sí te amo!" respondió casi en un susurro, mientras sus ojos se volvían a cristalizar, las lágrimas trazando senderos brillantes en sus mejillas.
"¡Claro que no me amas! Porque si realmente me amaras, nunca hubieras jugado conmigo de esa manera" comenté, sintiendo cómo mis palabras quemaban, y en cuanto a Sara, ni siquiera era capaz de mirarme a los ojos; creo que realmente mis palabras sí le habían afectado, porque palideció aún más.
"¡Es que tú no me entiendes! Yo traté de decírtelo un millón de veces, pero tú nunca me escuchabas, y cada vez que estaba a punto de decírtelo, algo o alguien siempre nos interrumpía" dijo con la voz entrecortada, secándose las mejillas con el dorso de la mano. "¡Y sí! Puede ser que al principio sí estaba enamorada de Maxi, pero mientras más tiempo pasaba contigo, más me daba cuenta de que a quién realmente quería era a ti. De verdad lo siento, Agus, mi intención nunca fue lastimarte."
"Pero lo hiciste. Y dudo que pueda perdonarte tan fácilmente. Espero que seas feliz. Eres una chica increíble que no merece que jueguen con su corazón de la misma forma que jugaron con el mío. Espero que algún día encuentres a ese chico ideal" repliqué, apartándome definitivamente de ella y caminando hacia la puerta, cada paso pesado como plomo.
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Amor Prohibido (MYA)
FanfictionSara y Jazmín son dos mejores amigas que pondrán su amistad a prueba cuando conozcan a sus amores platónicos: los guapos y talentosos MYA, conformados por Maxi Espíndola y Agustín Bernasconi. ¿Podrán pasar la prueba y seguir siendo las mejores amiga...
