Capítulo 31

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Narra Jazmín.

Organizaba unas cosas cuando recibí un mensaje, y al ver de quién se trataba, abrí el chat sin dudarlo.

Hola bonita, ¿cómo estás? Me preguntaba si te gustaría salir conmigo esta tarde. 🤩🤩🤩❤️ 9:50

Ese mensaje me daba ternura, ya que últimamente estábamos pasando mucho tiempo juntos, y la última vez tuvimos que cancelar nuestra cita ya que Esteban los llamó para algo importante.

Hola bebé, yo bien, ¿y tú? Y respondiendo a tu propuesta, no lo sé; déjame revisar mi agenda. 🤔🤔🤔 9:51

Me encantaba pasar tiempo con Maxi, pero cada vez que salíamos no podía evitar sentirme culpable, porque una parte de mí sabía perfectamente que él no tenía la culpa de nada y yo lo estaba utilizando como si fuera un juego. Pero ya no más; solo necesitaba una última salida con él, y luego haría hasta lo imposible para alejarme por completo.

🥺🥺🥺💔 9:51

Oooooww, me das ternura. Claro que quiero salir contigo. Y ahora dime, ¿a qué hora pasas por mí? 9:52

A las cuatro. Solo te digo que te pongas algo cómodo. 9:53

Okey, nos vemos a esa hora. Y cuéntame, ¿a dónde iremos? 9:53

Aaa no, eso no te lo diré. Nos vemos a las cuatro. 9:54

Después de ver el mensaje, me dirigí a la cocina a ver si podía comer algo, pero la verdad era que estos últimos días había estado muy triste por la pelea que tuve con mi ahora ex amiga. Traté de apartar esos pensamientos de mi mente si quería concentrarme en lo importante, o sea, mi cita.

Cuando por fin se dio la hora, tomé mis cosas para dirigirme a la entrada a esperarlo. No habían pasado ni dos minutos cuando, de repente, se apareció un auto que reconocí a la perfección.

Noté que el chico me saludaba con la mano, y de lejos se podía ver que tenía una gran sonrisa. Cuando estacionó, se bajó del carro y me saludó con un beso en la mejilla. El sol de la tarde bañaba su rostro, resaltando esas pequeñas pecas que tenía alrededor de la nariz.

"¿Lista para la mejor cita de tu vida?" comentó sin poder borrar esa gran sonrisa que hipnotizaba a cualquiera.

"Por supuesto. ¿Y tú?" pregunté sin dejar de mirarlo, notando cómo sus ojos verdes brillaban con la luz del atardecer.

"Obvio. ¿Y qué estamos esperando?" dijo mientras abría la puerta del carro y me hacía señas para que subiera.

El chico estaba por arrancar cuando me entró la curiosidad y, sin pensarlo, le pregunté: "¿Y no me piensas decir a dónde vamos?"

"¡No!" respondió, cortante, pero con un guiño juguetón. "Pero cambiando de tema, te traje un regalo" dijo mientras sacaba una caja de chocolates finos, envuelta en un papel plateado.

"¡Aaaaaaah! ¡Me encantaaaaaaa! Amo los chocolates. ¿Y cómo sabías que amo los chocolates?"

Maxi dejó escapar una pequeña risa para después decirme: "Para empezar, me aturdes, nena. Y para seguir, digamos que soy muy observador y le presto atención a todo lo que decís o hacés."

No pude evitar sonrojarme por ese comentario. Y aunque traté de hacerle otra pregunta para aligerar un poco el ambiente, antes de que pudiera hacer o decir algo, el chico encendió la radio. "Amor a primera vista" de MYA comenzó a sonar, y él empezó a cantar suavemente, mirándome de reojo con complicidad. Supongo que, en el fondo, ya conocía mis intenciones, y para no tener que responder nada, se puso a tararear varias canciones, creando una atmósfera cálida y divertida dentro del auto.

Amor Prohibido (MYA)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora