CAPITULO 21

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Narra Tini.

Había quedado en ir con los MYA a primera hora al estudio para grabar las voces para nuestro nuevo tema musical; por lo tanto me levanté temprano y me fui para llegar a la hora que habíamos indicado.

Justo cuando estaba terminando de mandar un mensaje, vi cómo Maxi entraba rápidamente con varias bolsas de comida y sin pensarlo dos veces me fui prácticamente corriendo para abrazarlo.

—Buen día, buen día, buen día —dijo con su típico saludo y una gran sonrisa.

—¡Aaah, te quiero, te quiero, te quiero! —dije mientras lo abrazaba.

—Hey, ¿a qué se debe esa felicidad tan repentina? —preguntó el chico que tenía frente a mí, entre que colocaba las bolsas sobre la mesa.

—Es muy simple, Gordi; estoy feliz porque trajiste el desayuno. Y por cierto, ahora que te veo, ¿dónde está Agus? Que no lo veo por acá.

—¿Sabes que yo me pregunto lo mismo? No lo sé; no lo vi en todo el día. Y en la noche, cuando llegó, no sé a qué hora fue; solo sé que cuando le abrí la puerta, ya era muy tarde y como tenía mucho sueño, me fui a dormir sin ver la hora. Y en la mañana cuando desperté, ya no estaba. Y la verdad es que me preocupa.

—¿Y trataste de llamarlo?

—Sí, muchas veces; pero tiene el celular apagado.

—¿Y ahora qué hacemos?

—No lo sé, Tinita. Creo que no nos va a quedar de otra que contarle a Esteban que no sabemos dónde está Agus.

—No hace falta; ya estoy acá —contestó una tercera voz tomándonos por sorpresa. Cuando nos giramos para ver de quién se trataba, era nada más y nada menos que Agustín; andaba todo vestido de negro y con una cara de pocos amigos.

Y justo cuando me acerqué para abrazarlo, el chico solo se limitó a mirarme y me dijo:

—Lo siento, chiquita; pero hoy no estoy de humor para abrazos. ¿Y vamos a grabar?

—No, no vamos a grabar nada hasta que nos digas qué es lo que te pasa. ¿Por qué te desapareciste de esa manera? Y ahora que te veo, ¿qué onda con los anteojos de sol? Dale, che, somos tus amigos y podés contarnos lo que sea, no te vamos a juzgar, te lo prometo. Ahora contanos, ¿qué pasa? ¿Y dónde estabas? —preguntó Maxi, a lo que Agus trató de evadir la pregunta con otra pregunta.

—¿Y ya hablaron con Esteban?

—No, no hemos hablado con nadie. Y ahora responde la pregunta que te hizo Maxi: ¿dónde estabas?

—Pensando.

—¿Y pensando en qué? —pregunté.

—Naaa, no es nada importante.

—Está bien; pero todavía no me convence eso de que estás usando anteojos para un cambio de imagen. Es más, dame acá —respondió el chico mientras trataba de quitarle los anteojos a nuestro amigo. Y después de estar forcejeando por unos segundos, se los logró sacar, y cuando lo hizo, nosotros quedamos en shock.

—¿Qué te pasó en el ojo? —gritamos al mismo tiempo.

—No fue nada grave; solo fue un pequeño golpe.

—¿Y a eso le llamas un pequeño golpe? Agus, tenés todo el ojo hinchado —dije mirándolo con preocupación.

—Sí, lo sé; traté de aplicarme hielo para ver si bajaba la hinchazón, pero el doctor me dijo que voy a tener que estar con un parche como por una semana.

—Entonces qué, ¿ahora le vas a hacer competencia a los piratas? —respondió Maxi dejando ver esos hoyuelos tan encantadores que tenía.

—¿Podés dejar de burlarte? Esto es serio. Ahora contanos, Agus, ¿cómo pasó?

Amor Prohibido (MYA)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora