Narra Sara:
—¿Se volvieron locos y no avisaron, o qué? —pregunté mientras los miraba con el ceño fruncido y los brazos cruzados sobre el pecho, sintiendo cómo la incredulidad me tensaba los hombros.
Maxi levantó las manos en un gesto conciliador, su expresión era de genuina sorpresa ante nuestra reacción.
—Pero, ¿cuál es el problema en serio? Son muy talentosas… —insistió, su voz tomando un tono casi suplicante.
Jazmín me apoyó al instante, plantándose a mi lado; su mirada, tan enfadada como la mía, lanzaba chispas hacia ellos.
—Eso ustedes no lo saben, y aunque fuera así —dijo, marcando cada palabra—, no tenían ningún derecho de anotarnos sin nuestro permiso. Es una falta de respeto.
Agus intervino entonces, deslizándose un paso al frente con una expresión suplicante, como buscando calmar las aguas antes de que se desbordaran.
—Tranquilas, por favor. Nosotros lo vamos a resolver, se los prometo. No las vamos a obligar a decir ni a hacer algo que no quieran.
—¡Sí, claro, cómo no! —replicó Jazmín con una ironía que cortaba el aire—. Eso mismo dijeron esta tarde jugando verdad o reto, ¿verdad? —Su mirada se clavó en Agus, desafiante.
—Y lo cumplimos —defendió Agus con firmeza, manteniendo la calma pero con la mandíbula levemente apretada—, porque cuando te preguntamos a qué edad diste tu primer beso y no quisiste responder del todo, no insistimos. Podrías calmarte un poco, ¿sabes? —añadió, buscando con la mirada un asentimiento que no llegó.
—¡Eso no es lo mismo y lo sabes! —Jazmín clavó sus ojos en él, ahora aún más molesta, como si la comparación la hubiera irritado el doble.
—Claro que es lo mismo —intervino Maxi, poniéndose a la defensiva y cruzando los brazos a su vez—. Porque nosotros sí cumplimos con nuestra palabra. No las presionamos.
En ese momento preciso, la voz distorsionada del animador resonó por los altavoces, cortando cualquier posible respuesta:
—¡Segunda llamada para Sara y Jazmín! ¿Dónde andan nuestras estrellas?
Cande, que había estado observando el intercambio en silencio desde su silla, se inclinó hacia nosotras, bajando la voz.
—¿Y no van a cantar? Las están esperando.
—Yo ni loca —respondí de inmediato, sintiendo cómo un nudo frío de ansiedad se apoderaba de mi estómago.
—Yo menos —añadió Jazmín, dando un paso atrás como para alejarse físicamente de la idea y señalando a los chicos con un gesto de la cabeza—. Pero ellos sí pueden hacerlo. Que arreglen el lío que armaron.
Agus se levantó de la mesa con determinación, empujando su silla hacia atrás.
—Okey, está bien. Nosotros lo resolvemos. No sé cómo, pero algo se nos ocurrirá —dijo, intercambiando una mirada rápida con Maxi.
Una tercera y última llamada sonó para nosotras, más fuerte e insistente, y el animador añadió con un tono más urgente y juguetón:
—¡Última oportunidad para Sara y Jazmín! Si no suben ahora, tendremos que declararlas oficialmente 'fantasmas del karaoke'. ¡El escenario las necesita!
Tini, desde el otro lado de la mesa, intentó ofrecerse con timidez, jugando con los dedos:
—Igual, si quieren, yo puedo cantar. Digo, no estoy anotada así que… no habría problema.
—Quédate tranqui, Tini —dijo Maxi, alejándose ya de la mesa con pasos decididos hacia el escenario—. Fuimos quienes las metieron en este problema, así que lo más justo es que lo resolvamos nosotros. Es más… —Una sonrisa ligera se dibujó en su rostro— ya tengo una idea.
En el escenario, el animador bromeaba ante la audiencia, haciendo un gesto teatral con las manos:
—¡Bueno, por lo visto las chicas se acobardaron! Entonces, ¿quién se atreve a subir y cantarnos algo para calentar el ambiente?
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Amor Prohibido (MYA)
FanfictionSara y Jazmín son dos mejores amigas que pondrán su amistad a prueba cuando conozcan a sus amores platónicos: los guapos y talentosos MYA, conformados por Maxi Espíndola y Agustín Bernasconi. ¿Podrán pasar la prueba y seguir siendo las mejores amiga...
