Narra Agus
Se suponía que hoy íbamos a ir al parque y al karaoke con las chicas, pero hubo un pequeño —y bastante grande— inconveniente. Resulta que nos levantamos tarde. Cosa que era rarísima, especialmente en Maxi, ya que él era el que siempre nos despertaba temprano, aunque no quisiéramos, con esa energía matutina que a veces resultaba molesta. Yo, por otro lado, tenía el súper poder de dormir como un tronco, y si fuera por mí, me levantaría todos los días a las doce del mediodía sin el menor remordimiento.
Al estirar el brazo y agarrar mi celular de la mesita de luz, noté con los ojos aún entrecerrados que tenía varias notificaciones. Varias llamadas perdidas. De Sara, de Jazmín, de Nicole. Parpadeé, despejando la visión. ¿Para qué me llamaban? Tal vez para decirme que su tía las había castigado de por vida. O peor, que iban a demandarnos por acosadores o algo así. Saqué esa idea absurda de mi cabeza cuando escuché que Maxi me gritaba desde la cocina.
—¡Agus! ¿Qué pasó?
—Nada —gruñí, incorporándome—. ¿Por qué?
—Pasa que ya está el desayuno listo. Así que párate de esa cama si no querés que yo mismo te saque arrastrando hasta el comedor.
Con toda la fiaca del mundo —y un bostezo que me partió la mandíbula—, me levanté y me dirigí a la cocina arrastrando los pies.
Maxi ya estaba sentado, con un plato de tostadas y un café humeante frente a él.
—Buenos días. Y… ¿por qué esa cara? —preguntó, mirándome con curiosidad.
—La misma cara de siempre —respondí, dejándome caer en la silla frente a él—. ¿Qué querés que haga, salir bailando?
—No, algo te preocupa.
—Las chicas… ¿te llamaron?
—Sí. ¿Por qué?
—Porque tengo miedo de que sea para darnos malas noticias.
Maxi se rio, tomando un sorbo de su café.
—Lo dudo mucho. Sabés que las peores noticias son las primeras en llegar. Pero si te hace sentir mejor, entonces llamalas.
—Naaa —dije, tomando una tostada—. Las llamo después de comer.
El desayuno transcurrió en silencio, hasta que mi teléfono vibró de nuevo. Esta vez era una llamada. De la disquera. Maxi y yo intercambiamos una mirada. Levanté.
—¿Qué onda, che? ¿Todo bien? —era la voz de Esteban, nuestro mánager.
—Todo bien, hermanito —respondí—. ¿Ahora pregunto, dónde estás?
—Aah, en el departamento. ¿Por qué?
—Porque tengo que hablar con los dos, y es importante. Así que los veo dentro de diez minutos.
—Pero, Esteban… —intenté protestar, pero fue inútil. Ya había cortado la llamada.
Maxi me miró, dejando su tenedor.
—¿Qué pasó, bro? ¿Qué te dijo?
—Pasa que quiere vernos dentro de diez minutos.
—¿Cómo? ¿Pero por qué, o para qué?
—No lo sé. Solo me dijo que era importante.
—Bueno —suspiró Maxi, levantándose y recogiendo los platos—. Entonces vamos.
Dicho esto, nos arreglamos en tiempo récord —yo con el pelo aún rebelde— y salimos hacia la discográfica. Cuando aparcamos el auto frente al edificio moderno de cristal, pude notar que Esteban ya estaba esperándonos en la puerta, con los brazos cruzados y una expresión que no delataba nada.
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Amor Prohibido (MYA)
FanfictionSara y Jazmín son dos mejores amigas que pondrán su amistad a prueba cuando conozcan a sus amores platónicos: los guapos y talentosos MYA, conformados por Maxi Espíndola y Agustín Bernasconi. ¿Podrán pasar la prueba y seguir siendo las mejores amiga...
