Maggie Rider.
Estaba sentada en mi escritorio mirando por la ventana.
Miré la hora, 12:10 am.
Mamá dormía plácidamente en su cama, mientras yo me cambiaba para ir a hablar con unos asesinos que matan por naturaleza.
Todavía tenia dudas, pero Damián no tenía paciencia para explicarme, tampoco sabía que hacer con respecto a lo que tengo que unirme a él, porqué morir no era una opción.
En otro momento de mi vida no me hubiera molestado, pero no puedo dejar abandonada a mi madre, a pesar de algunas cosas la seguía amando.
Me puse una campera de cuero negra, hacía bastante frío afuera, el verano ya se había acabado.
Bajé las escaleras lo más despacio posible y salí por la puerta de atrás.
Comencé a caminar por la calle, ya estaba por llegar al bosque.
En un momento me detuve porque comencé a escuchar ruidos cerca de mí.
Como si alguien pisara una rama.
Al no escuchar más nada decidí retomar el camino, las calles estaban desoladas, no había ni un alma, o eso creía yo.
Me adentré en el bosque en busca de Damián.
Caminé por unos minutos, podía sentir miradas sobre mí pero no había nadie, solo la oscuridad del bosque.
A lo lejos, frente a un viejo roble, estaba Damián mirando en mi dirección.
-Hasta que al fin llegas, eres así de impuntual siempre?-
Creo que no nos vamos a llevar bien.
-Aquí estoy, ¿Qué quieres?- dije cruzándome de brazos, hacia bastante frio.
-Ya vuelvo, quédate aquí no te muevas- dijo para luego desaparecer entre los árboles.
Comencé a escuchar ruidos detrás de mí, al darme vuelta empecé a sentir como algo goteaba sobre mi mano.
Cuando bajé mi vista hacia mi brazo para poder verme me di cuenta que era sangre, la limpié rápidamente.
Comencé a mirar para todos lados atenta, de donde provenía esa sangre?
Justo estaba por levantar la vista cuando una persona salto del viejo roble justo frente a mí.
Tuve que retroceder para que no me golpee al caer.
Era un chico alto con el cabello rubio con algunas ondas bien peinadas, traía una camisa blanca con sus dos primeros botones desabrochados que dejaba ver un poco su pecho. Bajé mi vista a su mano, traía una daga que aún goteaba sangre fresca.
Él no era el asesino que vi esa vez, este era más alto y rubio.
Algo asustada, di un paso atrás en busca de algo para defenderme, no había nada, solo hojas y ramas que con un solo golpe se partirían en mil pedazos.
Él avanzó unos pasos hacia mí, yo comencé a retroceder hasta que caí sentada en el piso.
Él tenía sus ojos puestos sobre mí, intenté levantarme pero mi pie se había quedado atascado con unas raíces.
Él se agachó frente a mí y empezó a ¿olfatearme?
Él se acercó aún más, intenté retroceder más hasta que escuché una voz.
-Ya déjala Poe- dijo Damián parado detrás del chico.
Poe agarró el cuchillo y cortó la raíz que no me dejaba pararme, luego, él estiró la mano para ayudarme a levantarme.
-Lo siento linda, no puedo evitarlo-
Yo no tomé su mano y me paré por mi cuenta.
-No me presenté como debía- dijo aún con esa sínica sonrisa en sus labios, estiró su mano nuevamente y volvió a mirarme a los ojos.
-Poe Verne-
-Maggie Rider- dije seria tomando su mano, temía de que si no se la daba me la comería o algo parecido.
-Lindo nombre, conocí a una presa con ese nombre- sonrió recordando esos momentos.
Miré a Damián que se encontraba aún detrás de Poe mirando seriamente la situación.
-Él es parte de la manada- dijo señalando a Poe.
-Manada? que son animales o que- dije confundida.
-Todo noveno pertenece a una manada linda, en manada somos mas fuertes, pero aún así nunca subestimes lo que un noveno puede hacer- dijo explicándome Poe, ya que mi querido compañero de clase no sabe explicar una mierda.
-No puedo creer que él me haya dicho mas cosas en tan solo minutos que tu en un día- dije mirando a Damián, él solo se limitó a mirarme con odio.
-Vamos, los demás nos están esperando- dijo Damián comenzando a caminar dejándome atrás con Poe.
Poe me daba un poco de miedo, no tanto como lo hace Damián pero algo así.
Sentía que en cualquier momento podría comerme o algo parecido.
Comencé a caminar y apresuré un poco mi paso para poder ir al mismo ritmo que Damián.
-Los demás? Hay mas?-levanté mi vista un poco para poder mirarlo bien, era mucho mas alto que yo.
Damián no respondió y siguió caminando en silencio, Poe iba detrás de nosotros.
ESTÁS LEYENDO
Obsession; Damian Fox.
FanfictionAsfil. Un pueblo de pocos habitantes, donde todos conocen a todos. O eso es lo que ellos piensan. Un pueblo que puede sacar lo peor de cada persona.
