Narra Maggie.
Mientras Padme abandonaba mi habitación, me quedé sola con mis pensamientos tumultuosos.
El itinerario en mis manos ahora parecía más un mapa lleno de trampas que una guía para una estancia placentera.
Decidí tomar una larga ducha, luego de salir, opte por ponerme algo elegante pero sencillo.
Decidí seguir el plan inicial y explorar la mansión, pero la conversación con Padme dejó una sombra de duda en mi mente.
Caminé por los pasillos, sintiendo la majestuosidad y a la vez la opresión que emanaba de las paredes antiguas.
Pronto, descubrí una puerta entreabierta.
Intrigada, lo atravesé y me encontré en una vasta biblioteca.
Estanterías de madera oscura se alzaban hasta el techo, cargadas de tomos antiguos. La atmósfera estaba cargada de conocimiento y misterio.
Mientras exploraba los títulos, un susurro lejano de pasos me alertó.
Nicolás apareció entre las sombras, y pude sentir la intensidad en el ambiente.
-¿Qué haces aquí, Maggie? -preguntó Nicolás, su mirada aún cargada de preocupación y desconfianza.
Solo intentaba explorar, pero no quería revelar demasiado sobre mis motivos, considerando la hostilidad reciente.
-Solo curioseaba. ¿Y tú? -respondí, tratando de sonar despreocupada.
Él se encogió de hombros. -Vi la biblioteca y pensé en entrar. Siempre me ha gustado leer.-
Decidí poner fin a la conversación y alejarme de la tensión que flotaba en el aire. -Bueno, creo que seguiré explorando. Nos vemos más tarde-
Justo cuando me disponía a irme, Nicolás tomó mi brazo, haciendo que mi cuerpo se tensara automáticamente.
-Espera, Maggie. ¿Has visto a Gastón? Necesitamos encontrarlo antes de La Cacería.
Mi mente registró la pregunta, y una vez más, negué con la cabeza.
-No, no lo he visto. De todos modos, debo irme. Nos vemos más tarde, Nicolás.-
Me liberé de su agarre y me alejé rápidamente de la biblioteca, dejando atrás la tensión.
Nicolás era un chico alto, casi imponente, con una mandíbula marcada y una sonrisa que hacía que las chicas se derritieran.
No podía negar que era bastante guapo, con esa mezcla de misterio y encanto. Pero, a pesar de su atractivo, había algo en él que resultaba extraño, aunque no en el mal sentido.
Era como si llevara consigo un secreto, algo que no estaba dispuesto a compartir con el resto del mundo.
Tal vez era parte de su naturaleza, algo que iba más allá de lo superficial y se escondía en los rincones de su personalidad. Esa rareza solo añadía un toque intrigante a su ya llamativa presencia.
Recorrí los pasillos de la mansión, explorando cada rincón decorado con antiguos cuadros y tapices que contaban historias del pasado.
La atmósfera estaba impregnada de un aire nostálgico y elegante, y la luz tenue de las lámparas creaba sombras intrigantes en las paredes.
Mientras me perdía entre los pasillos, me encontré con la ama de llaves, una mujer de edad avanzada con un atuendo clásico que denotaba su posición. La ama de llaves me dirigió una cordial sonrisa.
- Buenas tardes, señorita Maggie. ¿Está disfrutando de la mansión? -preguntó con amabilidad.
Asentí, admirando la arquitectura del lugar. - Sí, es realmente sorprendente. Estoy explorando un poco.-
La ama de llaves asintió comprensiva. - Me alegra escucharlo. Quería informarle que la merienda está lista en el salón principal. Será un placer tenerlos a todos allí. Por favor, si puede avisarle a su manada.-
Agradecí con una sonrisa y asentí. - Por supuesto, lo haré.-
Decidí subir las elegantes escaleras que llevaban a las habitaciones.
Mientras avanzaba por el pasillo, pude sentir la esencia de la historia que se contaba en cada rincón de la mansión.
Las puertas de las habitaciones estaban cerradas, pero me detuve frente a cada una, admirando lo diferentes que eran unas de otras.
Finalmente, llegue a las habitaciones donde se encontraban la manada.
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Obsession; Damian Fox.
FanficAsfil. Un pueblo de pocos habitantes, donde todos conocen a todos. O eso es lo que ellos piensan. Un pueblo que puede sacar lo peor de cada persona.
