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SAKURA HARUNO 

Estoy a punto de sacarle el pene del pantalón a Sasuke para que orine. Suena bastante irreal ¿no? Digo, no todos los días te ves envuelta en una situación así. 

¿Debería hacerlo? 

Sé que sueno algo hipócrita al pensarlo dos veces cuando siempre me pongo hormonal estando cerca de él, pero ahora que tengo la oportunidad de tener el mínimo acercamiento sexual me acobardo. ¿Quién me entiende? 

—Dios dame fuerzas.— Susurro para mi misma para luego proceder a tomar el cierre de su pantalón. Mis manos sudan ligeramente y puedo oír mis latidos acelerados resonando en mi cabeza. 

Levantó la mirada para toparme con la mala cara de Sasuke, sudaba mucho y tenía una expresión de total cansancio. Podía notar por su inestabilidad que estaba mareado y pálido, claro, luego de pasar por tanto es normal pero no puedo evitar estar extremadamente preocupada por su salud. 

No se puede morir antes de ser mi novio. Y de hacerme pasar la mejor noche de mi maldita vida. 

—Okey Sasuke voy a sacarla ahora.— Aviso con voz nerviosa. 

—Hazlo rápido.— Dijo. Tenía los ojos cerrados y estaba completamente apoyado de espaldas en la pared del callejón. Se veía tan jodidamente sexy en esa pose... 

¡Uy bueno, ya basta Sakura! No es el mejor memento para pensar ese tipo de cosas, solo tengo que hacer lo que vine a hacer y ya luego seguir mi camino. Concéntrate pedazo de calenturienta. 

Tomé aire y bajé sus pantalones de un tirón, lo más rápido que pude dejándolo solo con su bóxer negro y oh por Dios, esa cosa... ESA COSA ES MUY GRANDE. 

El bulto en medio de sus piernas era más grande que cualquier otro que haya visto. Dios santo y se supone que no está despierta. No me quiero ni imaginar cuando lo esté. 

Los nervios que me carcomen y sobre todo la verguenza. Me posiciono a un lado para que cundo libere el chorro no me salpique... Me gusta pero no me gustaría que se orinara encima mío. Cuando ya estoy en posición y "mentalmente preparada" (al menos eso quiero creer yo) Le bajos los el bóxer dejando expuesta su anaconda. Al verla contengo la respiración por unos segundos, estoy en shock, creo que es justo como me la imaginaba... Bueno, superando el tamaño claro. 

—Ya no aguanto...- Soltó un suspiro para luego dejar salir sus santos orines.

Por estar metida en mis pensamientos verguiles se me olvidó cual era mi propósito así que me apresuré a tomarla para que no se meara los zapatos. Al momento que mis bellas manos tocaron esa parte, Sasuke dio un pequeño salto, supongo que del susto al sentir como alguien tocó su bella verga de repente. 

—Ah es verdad... eres tú Sakura.— Dijo en un pequeño susurro de cansancio. Al parecer se sintió ¿aliviado de fuera yo y no alguien más? 

Escucharlo decir mi nombre de esa manera, me hace sentir mariposas en el estómago y de cierta forma un poco muy avergonzada. Pero no me quejo, digo, estoy cumpliendo el sueño la mitad de la mayoría de mujeres que lo conocen, así que debería sentirme privilegiada. Envidien perras. 

No podía despegar los ojos de aquellos que sostenía mi mano. Una vez que dejaron de salir, lo escuché soltar un suspiro de alivió. Sus ojos se entreabrieron y me miraron directamente a los míos y sentí el mundo detenerse por un momento. Esos hermosos ojos negros que parecen inexpresivos la mayor parte del tiempo ahora me miran con gentileza y suavidad. Lo cual para mi, viniendo de alguien tan importante como él, es maravilloso. 

Estoy sumergida en mis pensamientos cuando siendo el rose de pieles en mi mano. Es la mano de Sasuke que toma la mía y con gentileza la posa sobre su rostro. Yo me enderezo lentamente tratando de asimilar que demonios está pasando. Él no dice nada, simplemente presiona presiona mi mano sobre su mejilla y voltea lentamente el rostro hasta que sus suaves labios rosan la palma de mi mano y es ahí donde el cerebro me deja de funcionar y mi corazón toma un ritmo tan acelerado que apenas y puedo escuchar los sonidos a mi alrededor. 

|𝙏𝙧𝙚𝙨 𝙋𝙚𝙧𝙧𝙖𝙨 𝙎𝙞𝙣 𝘾𝙤𝙧𝙧𝙚𝙖|Donde viven las historias. Descúbrelo ahora