-¿Te gusta?
Al principio Kris pensó que era Slappy el que se lo preguntaba, y se lo quedó mirando muda de estupor.
-¿Qué? ¿Qué te parece?
Kris tardó un rato en darse cuenta de que la voz provenía de detrás de ella. Se dio la vuelta y vio a su padre en el umbral, todavía frotándose los ojos con un trapo húmedo.
-¿El... el muñeco nuevo? -balbució Kris.
-Es para ti -dijo su padre, entrando en la habitación con el trapo en los ojos.
-¿De verdad? -Kris se acercó corriendo a la silla y agarró al muñeco nuevo para verlo de cerca.
-Hay una pequeña casa de empeños enfrente de mi oficina. -El señor Powell se
apartó el trapo de los ojos-. Pues justo cuando pasaba por delante, aunque no te lo creas, vi al muñeco en el escaparate. Y además no era nada caro. Yo creo que el tendero estaba encantado de que se lo quitaran de encima.-Es... muy lindo -dijo Kris, buscando la palabra adecuada-. Se parece al de Lindy, sólo que es pelirrojo.
-Seguramente es de la misma casa.
-Pero su ropa es mejor que la de Slappy. -Kris mantuvo al muñeco a un brazo de distancia para verlo mejor-. No me gusta nada ese traje tan horrible que lleva el
muñeco de Lindy.El muñeco nuevo vestía téjanos y una camisa de franela roja y verde. Y en lugar de los relucientes zapatos marrones de aspecto tan formal, llevaba en los pies unas
zapatillas de deporte.-Bueno, ¿te gusta? -preguntó con una sonrisa el señor Powell.
-¡Me encanta! -exclamó Kris contentísima, y le dio un fuerte abrazo a su padre.
Luego tomó al muñeco y salió corriendo por las escaleras hasta la cocina.
-¡Hey, miren! ¡Éste es el señor Wood! -declaró encantada, sosteniendo al muñeco delante de ella.
Barky se puso a ladrar muy excitado, saltando para mordisquear las zapatillas del
muñeco. Kris lo apartó.-¡Oye! -exclamó Lindy sorprendida-. ¿De dónde lo sacaste?
-Me lo trajo papá -dijo Kris con una sonrisa más ancha que la de su muñeco-. Voy a empezar a practicar con él después de la cena y voy a ser mejor ventrílocua que tú.
-¡Kris! -la reprendió su madre-. No hay que competir por todo.
-Yo ya tengo trabajo con Slappy -declaró Lindy con una mueca de
superioridad-. Y tú sólo estás empezando. No eres más que una novata.-El señor Wood es mucho más bonito que Slappy -dijo Kris, imitando la
mueca de su hermana-. El señor Wood tiene una pinta genial. El traje gris de tu muñeco es asqueroso.-¿A ti te parece genial esa camisa raída? -se burló Lindy, poniendo cara de asco-. Aj. ¡Ese muñeco seguro que tiene hasta gusanos!
-¡Tú sí que tienes gusanos!
-Tu muñeco no tendrá gracia, porque tú no tienes sentido del humor.
-¿Ah, sí? -replicó Kris, echándose al señor Wood al hombro-. Que sepas que para aguantarte a ti hay que tener mucho sentido del humor.
-¡Copiona! ¡Copiona! -exclamó Lindy enfadada.
-¡Fuera de la cocina! -ordenó la señora Powell con un grito impaciente-.¡Largo de aquí! ¡Son imposibles! ¡Los muñecos son mucho más agradables que
Ustedes!-Gracias, mamá -replicó Kris sarcástica.
-Llámame cuando esté la cena -dijo Lindy-. Voy arriba a ensayar mi número con Slappy para la fiesta del sábado.
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La noche del muñeco viviente
HorrorLa historia y los personajes pertenecen a R.L Stine, yo sólo comparto su historia con ustedes. Lindy ha encontrado un muñeco al que llama Slappy, y cuando lo maneja se convierte en el centro de atención. Su hermana Kris le tiene envidia, por lo que...