La nieve ha llegado al centro y eso me tiene muy contenta, va a ser la primera vez que la vea. En mi ciudad nunca ha nevado y a mis padres no les gusta, son más de calor y playa, por lo que llevarme a conocer la nieve no entraba entre sus planes cuando todavía estaban juntos, pero trayéndome aquí voy a cumplir ese sueño que tengo desde pequeña. A decir verdad, cada vez me siento más adaptada a la Fragua, a sus rutinas y normas, e incluso a sus castigos, aunque ya los esquivo la mayoría. Esa rabia de mis primeros días en el centro ha ido desapareciendo con ayuda de las chicas, si no fuera por ellas mi estancia aquí sería totalmente distinta, un verdadero infierno.
En cuanto esta mañana me desperté y vi desde la ventana todo el paisaje nevado las convencí para que saliéramos durante la tarde a jugar con la nieve. La emoción de ellas es menos evidente, pues están acostumbradas a verla cada año desde que llegaron a la Fragua antes que yo, pero no han podido negarse y tampoco es que tengamos una actividad mejor que hacer aquí dentro, aparte de estudiar para los exámenes antes de navidad.
Es increíble lo rápido que pasa el tiempo, estamos en noviembre y ni siquiera me he dado cuenta de que hayan pasado ya casi tres meses. Los días aquí suelen hacerse largos y pesados, todos los días son iguales, todos los días la misma ropa, todos los días las mismas caras, pero cuando te llega la oportunidad de escapar un poco de la rutina y hacer algo diferente, debemos aprovecharlo al máximo, como la fiesta que hubo hace varias semanas.
Nuestra fiesta privada fue mucho mejor y por suerte no nos pillaron, aunque Bea sí descubrió a Zoe devolviéndole la radio y los cassettes, pero como se lo devolvió intacto y con los cassettes rebobinados nos lo ha dejado pasar. Aunque sí mandó un recado para aquella que le robó el rollo de vendas, ya que ha tenido que comprar otro. Para entonces nosotras ya sabíamos a quién se refería. Fue toda una sorpresa para algunas enterarnos de la disforia que sufre Dani y de lo que hace para aliviarla, aunque eso le ocasione problemas de salud en el tiempo, y más sorprendente fue aún el que nos confesara su intención de quitarse el pecho en un futuro. La verdad es que me gustaría poder entenderla y saber cómo se siente más allá de darle mi apoyo y respetarla, como elle misme nos pidió que hiciéramos, pero incluso si la entendiera no le serviría de gran ayuda. Lo que Dani necesita ninguna de nosotras se lo podemos dar, solo sus padres podrían darle el dinero para hacerlo, pero parece ser que su transfobia les ciega.
En cuanto pongo un pie fuera del centro grito de la ilusión y corro disfrutando de la sensación de pisar la nieve por primera vez. A pesar de la cantidad de nieve que ha caído, todavía no ha nevado tanto como lo hará para navidad, según me cuentan las chicas, pero yo con esta cantidad ya me doy por satisfecha.
Nos adentramos por el bosque como hicimos aquel día de otoño que la lluvia truncó. En esta ocasión está nevando un poco, pero me encanta por ser la primera vez que noto la nieve caer sobre mí. Las chicas van hablando distraídamente entre ellas mientras yo me detengo a sacarme un momento un guante y tocar la nieve, sentir su textura y lo fría que es. Una travesura con la que llevo soñando desde pequeña atraviesa mi mente y no pienso desaprovechar la oportunidad de llevarla a cabo. Hago una bola de nieve y la lanzo directamente a la cabeza de Sofía, quien no se lo espera y suelta un gritito del susto y por el impacto.
—No te creo que acabes de lanzarme una bola de nieve a la cabeza —dice sacudiendo su pelo para quitar los restos de nieve que hayan quedado.
Eva, que estaba a su lado como siempre, no para de reír, pero pronto se calla en cuanto una nueva bola impacta en su espalda, solo que esta vez no he sido yo. La estridente risa de Lucía se hace oír autoproclamándose la autora de esa travesura. Dani no tarda en seguirla haciendo una bola de nieve mientras mira a Elena, su futura víctima. Otra cosa que nos sorprendió aquella noche de fiesta fue ver la buena relación que Dani y Elena tienen, no recordaba que fuera así a mi llegada, pero parece que han limado asperezas en este tiempo al punto de ser Elena la primera en conocer la disforia de Dani.
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La Fragua
Genç KurguUn reformatorio femenino es el infierno donde vive un grupo de chicas que acabaron allí por diferentes motivos, algunas llevadas por la justicia y otras por sus propios padres. Un grave accidente que jamás debió ocurrir propiciará la unión de estas...
