Somos un grupo de 5 chicos y siempre estamos juntos. Aunque soy el más tranquilo y calmado de mis amigos, me siento completamente seguro cuando estoy con ellos. Desde que estábamos en la escuela, me han protegido de los demás cuando me intimidaban p...
Lo que ocurre en este capítulo es un poco complejo, así que quiero que sepan que son cosas que en la vida real no se deben hacer ni por más consensuado que sea, si la otra persona no está consciente no se debe ni siquiera pensar en hacerle algo.
Apenas salí de las oficinas de Marina, me dirigí apresuradamente hacia el estacionamiento, ansiando saber dónde estaban los chicos porque quería pasar un rato con ellos. Y entonces, como si el destino jugara sus cartas —¡qué ironía!— recibí una notificación en mi teléfono; era un mensaje de ellos en el chat grupal. Sí, tenemos grupo en WhatsApp, en Instagram... ¿habrá otras aplicaciones de mensajería? ¡Ah, claro, Telegram! ¿Ya se pueden crear grupos en TikTok? No lo sé. En fin, mientras caminaba, estaba absorto revisando el móvil.
GRUPO DE 5 (Chat grupal)
Jean: Julls, pequeño, si estás libre, te esperamos en el bar Cinco. No te tardes.
Mis labios se curvaron en una sonrisa tan absurda que me hizo dudar de mi propia cordura.
Me: De acuerdo, acabo de salir de la oficina de Marina. En breve estaré allí con ustedes.
Dudé un instante, pero no lo pensé demasiado.
Me: Los quiero mucho.
Apagué el teléfono y seguí camino hacia el estacionamiento, aunque algo me pareció extraño porque las luces estaban apagadas; un instinto de miedo me invadió al entrar, pero lo desestimé pensando que sería algo insignificante. En un abrir y cerrar de ojos, mi mente se nubló, un leve dolor en la nuca me aturdió y un pitido ensordecedor resonó en mis oídos justo antes de que cayera al suelo. La poca luz dificultaba mi visión, pero alcanzaba a distinguir varias siluetas, entre ellas la de una mujer.
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Desperté desorientado sin comprender lo que estaba ocurriendo, me encontraba en una habitación sombría atado a una cama y eso me aterraba, terminé de despabilarme para examinar el entorno que estaba repleto de escombros con una única ventana alta que dejaba pasar una tenue luz sin la cual todo estaría en completa oscuridad, no quería entrar en pánico pero no entendía cómo había llegado allí, qué había hecho mal o a quién había lastimado porque siempre me suceden cosas terribles, la desesperación hacía que mi corazón latiera tan rápido que parecía querer salirse dificultando mi respiración. Lo único que se me ocurría era gritar con todas mis fuerzas aunque sentía que mis esfuerzos eran inútiles.