Somos un grupo de 5 chicos y siempre estamos juntos. Aunque soy el más tranquilo y calmado de mis amigos, me siento completamente seguro cuando estoy con ellos. Desde que estábamos en la escuela, me han protegido de los demás cuando me intimidaban p...
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Santiago
Amanecer al lado de Julls es una de las últimas cosas que imaginé en este momento. Aunque la preocupación por todo lo que ha ocurrido en los últimos días sigue presente —el secuestro de Julls claramente no fue una coincidencia, y mucho menos las acusaciones contra Vidal—, contemplar este instante me permite olvidarlo todo por un segundo. Si alguien se atreve a interrumpir, sinceramente no sé de qué sería capaz.
—Esa sonrisa que traes te hace ver idiota —interrumpió mis pensamientos la voz de Vidal, mientras recoge su ropa y comienza a vestirse.
—Nunca pensé que lo haríamos en este lugar y de esta manera... sobre todo en esta habitación que decoramos justo como a él le gusta —dije, sin dejar de sonreír mientras lo observaba dormir completamente desnudo.
—Algún día tenía que ocurrir, pero no pensé que esta dicha nos llegaría tan pronto. No sabes cuánto lo disfruté, lo mucho que me encanta... No puedo describir todo lo que sentía. A simple vista, esto parecía una orgía —susurró con una sonrisa ladina, la mirada fija en la cama donde estaba Julls—. Quiero quedarme aquí por mucho tiempo... ¿Y si nos vamos de viaje y nos olvidamos de todo? Hay que perdernos... —volvió a replicar Vidal. No es de los que dejarían el trabajo tirado, pero esta obsesión con estar cerca de él lo volverá loco. Bueno, no solo a él... los cuatro estamos en la misma situación.
—Creo que irnos de viaje en esta situación no nos conviene. Acuérdate que tu chico aún no aparece, y a estas alturas ni siquiera sabemos si sigue con vida. No olvides que tenemos demasiados problemas encima... y esas amenazas que has estado recibiendo, lo más probable es que estén relacionadas con los asuntos en Italia, y con los rusos.
—Estoy seguro de que podemos manejarlo. Si algo sucede, ya sabemos qué hacer. Por ahora, lo importante es trabajar y mantenernos alertas. Además, la próxima carrera es este fin de semana y necesito que Gael esté enfocado, sin tanto estrés, para que pueda ganar. Nos estamos jugando mucho —dijo mientras revisaba su teléfono.
—Hablan muy fuerte. ¿Quieren despertarlo y que los escuche hablar? —interrumpió Gael, saliendo del baño junto con Jean.
—¿Qué tanto murmuran? —preguntó Jean, frunciendo el ceño.
—La carrera del sábado, hay que estar pendientes —respondí ante la pregunta—. Sin embargo, sabía que Vidal no querría que ellos se involucraran en problemas mayores, como los de la mafia rusa. No es que no tengamos negocios con la mafia, pero una cosa es que estén de nuestro lado y otra muy distinta es tenerlos como enemigos.
—Voy a correr yo, les ganaré. Además, no creo que estén investigando por esa zona, podemos contar con el lugar sin problemas —aludió Gael con ímpetu.
—Ahh, estás despierto. Pensé que después de anoche ya no podrías con nada más —dijo Vidal en tono burlón, justo antes de que Gael le arrojara una almohada que le dio directo en la cara.