Somos un grupo de 5 chicos y siempre estamos juntos. Aunque soy el más tranquilo y calmado de mis amigos, me siento completamente seguro cuando estoy con ellos. Desde que estábamos en la escuela, me han protegido de los demás cuando me intimidaban p...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Julls
Han pasado varios días desde que me enteré de que mis amigos están involucrados en el mundo de las carreras ilegales y, debido a mi estado de salud, simplemente decidí no tocar el tema. Además, la conversación que tuvieron en el hospital sigue rondando en mi cabeza, desearía haber escuchado cada palabra, pero por el momento actuaré como si nada hubiera pasado y no me involucré en sus asuntos.
Ellos podrían ser las personas más problemáticas del mundo, pero para mí siempre serán mis amigos más queridos, a quienes respeto profundamente, así que no cuestionaré sus decisiones y prefiero no entrometerme, después de todo lo que hacen no es tan malo... o eso creo.
Cuando los conocí, estaba pasando por un mal momento, uno de esos en los que todo parece ir en contra tuya; sufría acoso constante y, aunque mi padre era uno de los principales benefactores de la escuela, eso no impedía que los demás se burlaran de mí precisamente por ese motivo. Recuerdo la primera vez que los vi, estaba siendo acosado por tres de mis compañeros habituales, los mismos que me quitaban dinero o ensuciaban mis cuadernos antes de salir de clases, pero para mi suerte en ese momento, aparecieron ellos.
Pensé que me iban a maltratar, pero ocurrió todo lo contrario: me ayudaron, me consolaron, y desde entonces comenzaron a reunirse conmigo durante la hora del almuerzo. Con el tiempo, se corrió el rumor de que habían ganado respeto, y poco a poco el acoso hacia mí desapareció por completo. Cada día surgían más preguntas: ¿de dónde los conocían?, ¿eran hijos de alguien importante?, ¿de dónde habrían salido?
Desde aquel día y hasta su graduación, no se apartaron de mi lado. Eran mayores, pero su presencia dejó una marca profunda en toda la escuela, y bastaba con que les mencionara a alguien que intentara molestarme para que ellos se encargaran sin que yo tuviera que hacer nada más. Desde entonces, nadie volvió a meterse conmigo, y eso me dio el respiro que necesitaba para abrirme, hacer nuevos amigos y, por fin, empezar a socializar con los demás.
Cumple años feliz, cumple años feliz, que los cumplas feliz.
—Feliz cumpleaños, hijo mío.
No puedo expresar con palabras lo feliz que me siento al ver esta escena, tener a mis padres conmigo es de las cosas más valiosas que tengo. Mi madre se acerca con un pastel entre las manos, la vela encendida ilumina su rostro mientras canta con esa voz que siempre me ha dado calma, y a su lado, mi padre que nunca ha sido bueno cantando, pero es su manera de acompañarla, aunque solo sea con sus palmas, lo hace todo aún más especial.
—Ohhh... ¿pero qué es esta sorpresa? —susurré, con la voz entrecortada mientras luchaba por contener las lágrimas.
—Hijo mío, feliz cumpleaños. No sabes lo orgullosos que estamos de tenerte en nuestras vidas —dijo mi madre con una sonrisa llena de amor.