Somos un grupo de 5 chicos y siempre estamos juntos. Aunque soy el más tranquilo y calmado de mis amigos, me siento completamente seguro cuando estoy con ellos. Desde que estábamos en la escuela, me han protegido de los demás cuando me intimidaban p...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Julls
No esperaba esta sorpresa. Sé que son muy exagerados cuando se trata de mí, pero aun así me sorprendió que hayan tomado en cuenta mis gustos musicales, y no puedo evitar sentirme muy feliz, porque tal vez esto es justo lo que siempre había esperado en lo más profundo de mí. Quizás me gustaban desde el día en que los conocí. Sé que era solo un niño, pero sentí esa protección de su parte, algo que en ese momento no sabía que se transformaría en lo que somos ahora.
Siempre pensé que eran mis hermanos mayores, pero ahora me doy cuenta de que estuve confundido todo este tiempo; los hermanos no sienten deseo, no se besan, no se anhelan ni se miran de la manera en que yo lo hago cuando están cerca de mí.
Los cuatro me miraron fijamente, sin decir una palabra, pero yo sabía exactamente lo que pensaba cada uno. Me limité a preguntarles cómo habían logrado que mi banda favorita viniera a este lugar, casi como un concierto privado solo para mí.
—Sabes que para nosotros nada es imposible. —Alardeó Jean, mostrándome su gran sonrisa.
—Perdón... señores adinerados —exageré, con una sonrisa burlona.
—Cuando se trata de gastar nuestro dinero por ti, nunca es suficiente lo que tenemos. Eres tan importante para nosotros que podríamos poner el mundo a tus pies y aun así sentiríamos que no es suficiente —respondió Vidal con una mirada seria y un tono cautivador, sin dejar de fumar ese maldito cigarrillo que, de algún modo, lo hacía lucir aún mejor.
—¿Qué deseas? Solo tienes que pedirlo, lo haremos por ti. Tenemos el suficiente dinero y poder para hacer lo que se nos dé la gana. Nadie puede decirnos si está bien o mal. —Añadió Santiago mientras volvía a tomar su lugar en uno de los sillones que había al lado de nuestra mesa, los demás siguieron el paso tomando sus lugares, y yo quedé ahí parado, atónito, porque aparte de escuchar el sonido de la música, mi mente parecía no estar ahí. Simplemente no sabía cómo reaccionar.
Bueno, es que entiéndanme, ¿cómo se supone que vas a reaccionar cuando tus amigos te dicen que están dispuestos a hacer cualquier cosa por ti? No creo que sea tan raro, o al menos eso creo.
—Si necesitas ayuda en cualquier situación, puedo hacerlo. Soy policía; si llegas a asesinar a alguien, puedo cubrirte —dijo Gael en tono de burla—, pero mejor no lo hagas —rectificó, un poco más serio, después de lo que había dicho.
—Mi querido Julls, tengo algo para ti. ¿Ves este restaurante? Ahora es tuyo. No pude entregártelo antes porque quería que fuera especial, y creo que este momento es perfecto —dijo Jean, entregándome un sobre blanco sellado.
Abrí el sobre de prisa y encontré la documentación que me nombraba único dueño del restaurante. Obra de Jean y Santiago, beneficios de tener un amigo abogado. Suspire profundamente ante todo lo que estaba pasando. ¿Y yo qué puedo hacer por ellos? Hacen tanto por mí y yo no he hecho nada para detenerlo.