Somos un grupo de 5 chicos y siempre estamos juntos. Aunque soy el más tranquilo y calmado de mis amigos, me siento completamente seguro cuando estoy con ellos. Desde que estábamos en la escuela, me han protegido de los demás cuando me intimidaban p...
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Jean
La única razón por la que aún no hemos intentado estar con otras personas es por Julls. Él es nuestro lugar seguro cuando estamos cansados, cuando necesitamos paz, cuando necesitamos consejos, cuando no sabemos si estamos haciendo lo correcto. Él siempre aparece para ayudarnos y despejar todas nuestras molestias con su sola presencia. ¿Quién diría que ese niño lindo se convertiría en nuestra mayor obsesión?
Estamos tan profundamente enamorados, tanto que haríamos cualquier cosa por estar cerca de él. Nuestra vida entera le pertenece. Quizás él no lo sepa, pero tiene el poder de destruirnos.
Cuando éramos solo niños, el maestro Xavier nos consiguió una beca para estudiar en una de esas escuelas exclusivas para familias de alto nivel económico. Sabíamos que, si no pensábamos bien cada paso que dábamos, podríamos terminar mal, porque esos niños no eran de nuestra misma clase social. Éramos muy conscientes de los riesgos que eso implicaba.
Aceptamos la propuesta del maestro y decidimos que sería lo mejor para nuestro futuro. Imagínense vivir una vida miserable, o peor aún, terminar en la miseria solo porque nuestras familias nos abandonaron. Todo lo que tenemos hoy se lo debemos a nuestro intelecto y a la paciencia que hemos tenido.
Afortunadamente, el internado solo nos obligaba a salir durante las vacaciones, lo que nos ofrecía múltiples beneficios y nos liberaba de la preocupación sobre dónde vivir. Durante esos períodos de descanso, el maestro siempre estaba ahí para apoyarnos, aunque nosotros aprovechábamos para dedicarnos a otras cosas. Solo necesitábamos acostumbrarnos a ese nuevo estilo de vida, con la esperanza de que nos llevara a un futuro mejor.
El día que conocimos a Julls era solo un pequeño asustado. Estaba siendo molestado por otros niños por ser hijo de uno de los mayores benefactores de esa institución. Siempre pensé que le hacían un mal dejándolo quedarse en un lugar así, pero bueno, ese día estábamos los cuatro de camino a una de nuestras clases cuando escuchamos voces fuertes y risas burlonas. Nos asomamos a mirar de qué se trataba y ahí estaba él, tan indefenso aguantando los malos tratos. Inmediatamente corrimos hasta donde estaban y le quitamos de encima a esos niños. Él solo seguía asustado quizás pensó que también le haríamos daño, pero era todo lo contrario, queríamos que ese lindo pequeño quedara bajo nuestra protección.
Después de unos días, empezaron a respetarnos más y todos querían pertenecer a nuestro grupo de amigos, aunque siempre se preguntaban quiénes eran nuestras familias, jamás lo comentábamos. Siempre decíamos que nuestros padres se la vivían viajando y que no tenían tiempo, en cuanto al dinero, en los primeros años nuestro profesor nos ayudó. Afortunadamente, él contaba con un buen capital y además no tenía hijos, así que nos trataba como si fuéramos sus hijos. Después de un tiempo, rápidamente nos hicimos conocidos fuera del instituto, empezamos a estar en carreras ilegales y con eso ya teníamos para aparentar esa vida de lujos que habíamos creado.