Somos un grupo de 5 chicos y siempre estamos juntos. Aunque soy el más tranquilo y calmado de mis amigos, me siento completamente seguro cuando estoy con ellos. Desde que estábamos en la escuela, me han protegido de los demás cuando me intimidaban p...
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Raiza
—¿Así que me traicionaste? —dijo Iván con voz calmada mientras se dejaba caer en el sillón, acomodándose como si no estuviera en peligro. Yo no bajé el arma; seguía apuntándole, con el dedo firme en el gatillo
—¿Crees que te dejaría después de que me has estado engañando todo este tiempo? ¡Mataste a mi familia! ¿Cómo crees que me siento después de que me lo robaste todo? —grité, con la voz quebrada, pero él no se inmutaba. Se estaba riendo de mí, como si todo fuera un mal chiste.
—Yo no hice nada —dijo con frialdad—. Tus padres sabían en lo que se metían cuando decidieron endeudarse conmigo. Además, eran unas ratas... bien que tenían mi dinero, pero no querían pagarme.
—¡Eres un maldito idiota! Pero vas a pagar... ya verás que sí —grité, acercándome a él sin titubear.
Se echó a reír con arrogancia. —Tú no me vas a matar, Raiza. Te conozco, no eres una asesina. Déjame libre y te haré la mujer más poderosa de este país.
Este hombre no tenía conciencia ni remordimiento, así que sin pensarlo levanté el arma y le disparé, vaciando el cargador contra su pecho, lo vi tambalear con los ojos llenos de miedo antes de caer al suelo pesadamente. Un alivio profundo me invadió, como si el peso de años de sufrimiento desapareciera en ese instante, por fin tenía la justicia que nadie me había dado.
De pronto escuché un escándalo afuera, imaginé que los demás ya estaban allí y al asomarme vi cómo los cuatro se acercaban con cautela, hasta que se detuvieron en seco al ver el cuerpo de Iván tendido en un charco espeso de sangre; el silencio se volvió denso, mientras sus miradas buscaban alguna explicación en medio de la situación.
—¿Qué fue lo que sucedió aquí, Raiza? —preguntó Vidal.
—Si no me ocupaba yo, su idea de llevarlo a la cárcel nos habría metido en problemas... así que decidí terminar de raíz con todo este asunto —dije, sin apartar la mirada.
—Será mejor que te apresures a salir de aquí... pronto Gael vendrá con la policía —dijo Jean, en voz baja.
—Está bien... gracias por haber estado conmigo en toda esta locura. Sé que gran parte de este problema es culpa mía, pero ahora me siento mejor. Tenía que hacerlo —dije, con una mezcla de alivio y resignación.
—Está bien, nos encargaremos de todo ahora. Mejor vete y encuentra a Julls y a Marina, llévalos a casa. Después de todo esto, volveremos —dijo Santiago.
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Rueda de prensa
—Señor Knight, ¿puede decirnos cómo logró desmantelar toda una red de narcotráfico? ¿Cómo consiguió infiltrarse en esta mafia sin ser descubierto?