Esto está mal, eres menor Pero tú manera de ser me fascina ¿Te gusta que te folle?
Tom
Esta chica me provoca. Desde que la observé detalladamente, me fascino. Su tez blanca como la porcelana, sus ojos azules y no se diga de su cabello rubio. Sus pecas apenas visibles, sus labios carnosos levemente enrojecidos y su nombre, tan gemible. Su cuerpo tan bien trabajando. Sabía que esto está mal, sentir esto por mi alumna, pero joder me prende. Se que es menor y esto es nuevo normalmente me gustaban mayores.
Pero Lilian tiene algo, que me es difícil de averiguar. Su pregunta me dejó totalmente sorprendido, ¿Virgen. A su edad ya me había follado a media Alemania.
Sinceramente me pareció todavía más interesante, quiere decir que aún es inocente. Tan devil como si se fuera a romper. Algo que captó mi atención fue el como estaba vestida, tenía unos shorts tan cortos que era imaginable el como sería estrujar su delicioso trasero.
Una sudadera extremadamente grande llegándole un poco más arriba de la rodilla y su chongo dejando unos mechones sueltos. Se veía tan jodidamente sexy, que no me resisto. Nunca en mi vida me había dado una paja dedicada a alguien pero dios esa pequeña, me probaba algo.
—¡Joder!—Gruñi al sentir como llegaba a mi propia paz. Pensando en sus piernas de la pequeña rubia—¡Ahh, Lilian!—Susurre al terminar
Mi semen se derramó por todo mi pantalón. Tomé un papel y limpie, me alce y acomode mis pantalones. Cerré mi cinturón y conduje hasta casa
Lilian
Joder estaba tan nerviosa y feliz, después de dos largos días por fin vería al señor kaulitz. Me encontraba en mi tocador dándome unos últimos arreglos y sonreí al verme tan impecable.
Opte por un vestido rosa pastel pegado haciendo resaltar mi tono de piel y mis curvas. Mi cabello suelto y ondulado, mis ojos tenían levemente una sombra rosa y la mascarilla de pestañas. Los labios con un glos rosa claro y lo que predominaba, era mi gran escote, dejando a la vista mi pecho, mis tenis converse por supuesto. Mire una última vez y justo a tiempo se escuchó el timbre.
Baje mientras mis piernas temblaban, antes de tomar la manija, suspiré y la abrí encontrándome con el señor Kaulitz.
Pero que tipo tan precioso, se veía tan jodidamente sexy que no pude evitar morderme el labio.
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Mi miraba bajo a sus manos. Dios sus venas tan marcada que me encantaría estás sobre mi.