Fui a recoger a Mary a la noche siguiente, después de que Eren aparcara en la puerta del Refugio y gruñera de nuevo para quejarse. Yo saqué un cigarro de la cajetilla y le mostré el dedo del medio al lobo mientras me lo encendía, lo que solo le hizo gruñir más alto. No habíamos llegado a la puerta del hotel cuando estaba saliendo Mary con una gabardina color camel, botines con tacón, pantalones vaqueros ajustados y un paraguas negro en la mano. Nos saludó a ambos con una gran sonrisa y nos dijo:
—Hola, chicos. Tengo las llaves del garaje —me indicó, alzando la mano para enseñármelas.
Eso solo hizo que Eren gruñera más alto y me mirara por el borde de los ojos. Había invitado a Mary a una cervecería del centro, no muy lejos de allí, para tomar un trago y comer algo. Nada especial ni diferente a lo que podría hacer con Eren. El problema del lobo era que yo me había cortado un poco el pelo y mi atuendo no se veía nada mal a lo que Eren dijo «Levi está muy guapo y él ya tiene Macho».
—Vámonos —le dije a Mary junto con una señal de la mano con la que sostenía el cigarrillo—. Y tú cierra ya la puta boca —añadí para Eren, porque aquel rollo posesivo no me hacía ni puta gracia.
El lobo levantó la cabeza con orgullo y se adentró en el Refugio, echándome una última mirada discreta a lo lejos junto con un gemidito nervioso.
—Es un jodido celoso de mierda —murmuré, llevándome el cigarro a los labios y empezando a caminar junto a Mary.
—Erwin también lo es —me aseguró ella, poniéndose a mi lado—. En general, los Machos son muy posesivos con sus compañeros, no te tomes a mal lo de Eren.
—Me lo tomo a mal porque parece que no confía en mí.
—Yo también me pongo celosa, Levi, no es cuestión de confianza —negó ella mientras girábamos hacia una entrada de garaje en la que la mujer introdujo la llave para abrir el portal—. Cuando Erwin se va a vigilar a los lobatos al Luna Nueva los días que abren al público, no puedo evitar ponerme un poco nerviosa al imaginarme a algún humano acercándosele demasiado. Sé que él jamás me engañaría, porque los lobos no hacen eso, pero aun así me pasa siempre. Es algo que no puedo controlar.
No dije nada sobre eso, solo seguí fumando mientras nos adentrábamos en la penumbra del garaje, repleta de más todoterrenos en dirección a la sección reservada para las motos. No había tantas porque la gran mayoría eran de los lobatos, sin embargo, entre aquellas mierdas de bicicletas grandes con motor, estaba mi pequeña preciosidad. La había llevado allí cuando había dejado de usarla para ir al trabajo, negándome a dejarla desprotegida noche tras noche en mi barrio repleto de criminales. Si, por alguna razón quería usarla, solo tenía que pedirle a uno de los chicos que me fuera a buscar las llaves del garaje. Yo no podía tener unas, por supuesto, porque no era de la Manada.
—¿Has ido en moto alguna vez? —le pregunté a Mary, entregándole un casco. Ella negó con la cabeza—. Agárrate fuerte y no hagas movimientos bruscos. Iré despacio.
Al parecer, mi concepto de «despacio» no se ajustaba al de Mary, quien llegó con cara de miedo a la entrada del local, bajando de la moto con dificultad antes de quitarse el casco y mirarme como si estuviera loco. Yo sonreí y me encogí de hombros. Entramos en la cervecería repleta de gente un jueves noche, pedimos un par de cervezas, algo que comer y nos sentamos en la barra. No hicimos nada especial, solo charlamos y bebimos, después salimos a fuera para que yo pudiera fumar y nos volvimos al Refugio. Mary se despidió con otra gran sonrisa y un agradecimiento y yo fui a mi puesto de trabajo para tumbarme en la silla y poner las piernas sobre la mesa de pino. A la media hora, recibí una llamada que me sorprendió un poco, ya que el Alfa no había vuelto a hacerlo desde la visita de Floch.
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Humano - Ereri
FanfictionSé que todos conocen a los Lobos, esos hombres peligrosos, fuera de la ley, grandes, musculados, apestosos, atractivos y con la polla enorme. Sé que les habrán contado lo increíble que es pasar El Celo con ellos y que los follen como nunca en sus vi...
