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Seungmin

—¿Qué es lo que quieres, Minho?

—A ti —respondió con rapidez—. Eres lo único que me importa, ¿no te lo he demostrado?

Cerré los ojos echando la cabeza hacia atrás. No podía continuar con aquello, era demasiado para mí. Habían ocurrido tantas cosas en los últimos días que ya no me quedaban fuerzas. Y sentir que estaba echando a Minho de mi vida era la peor de todas. Lo quería ahí, conmigo, pero no podía hablar. No podía decírselo.

—Si tu decisión es dejarme, lo acepto. Aunque... aunque me muera por dentro. Te dejaré ir, lo prometo.

En ese momento fue él quien me retiró la mirada. Estaba abatido, volvía a ser el mismo muchacho que el de días atrás. Seguía teniendo aquellos gestos tan armoniosos y aquella mirada tan penetrante. Nada había cambiado en él. Y en mí tampoco había cambiado nada. Quería estar con él y podía ser, porque él deseaba lo mismo. Eso era lo único que importaba. Daba igual lo que supiera de él, daba igual lo que hiciera. Yo ya compartía su estilo de vida, aunque no lo hubiera descubierto hasta ese momento.

—No me dejes ir, Lee know.—Me lancé a sus brazos.

Minho me abrazó. Me perdí entre sus brazos. Era aquello lo que quería, lo que necesitaba, y no podía tirarlo por la borda. Todavía no comprendía todo aquello, y mucho menos conseguía aceptarlo, pero él estaría ahí.

—No te dejaré hasta que me lo pidas —susurró antes de besarme.

—Nunca vuelvas a decirme adiós —musitó tan bajo que casi no pude oírle.

—Te lo prometo.

Felix nos advirtió que debíamos irnos. Su rostro reflejaba tanto alegría como preocupación.

Salí de mi baño para irme a la cama, pero inmediatamente me vi lanzado contra la pared. No descubrí quién era hasta que me puso la mano sobre la boca para que no pudiera gritar. Hyunjin me dio una patada en el estómago que terminó en un quejido entre sus dedos.

Me hizo daño.

—Maldito. Dime, ¿has disfrutado mientras lo tenías entre tus piernas? —masculló deslizando una de sus manos por mi pecho.

Tocó mis muslos y subió una mano...

—Te he visto cómo lo besabas. ¿Crees que no te oí salir? El que te acompañó ya ha pagado por ello. Jaeyun está en el vertedero.

¡Había matado a Jaeyun creyendo que fue él quien me llevó hasta Minho! El terror se mezclaba en mi pecho con el alivio al pensar que no sospechaba de Felix.

Gemía entre lágrimas mientras me empujaba contra la cama. Me desnivelé y caí al suelo. Hyunjin se mofó y me dio una patada en la cara, después de nuevo en el estómago, y después me tomo del cabello y me arrastró hasta la cómoda golpeando mi cabeza contra la madera. Escupí la sangre que emanaba de mi boca.

—Te advertí una vez. La próxima, lo mataré. De la misma forma que a Jaeyun, cortándolo en pedazos. Te entregaré sus ojos para que puedas llorar su muerte —dijo regodeándose.

Me soltó y me tiró al suelo.

—Quedas advertido. —Caminó hacia la puerta—. ¡Ah, se me olvidaba! Mañana no finjas encontrarte mal. Quiero que vayas a clases.

Aquella era la mayor humillación que podía sufrir. Recé porque Minho no fuera y me viera del modo en que me había dejado.

Me quedé en el suelo, encogido. Mis lágrimas se mezclaban con la sangre.

—Hola —me saludó Chan tomando asiento a mi lado. No parecía el, actuaba tímido, receloso ante mi reacción ahora que yo sabía la verdad. Estaba expectante por cómo iba a actuar con el—. ¿Qué tal estás?

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⏰ Última actualización: Mar 03, 2025 ⏰

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