Eran las 5 de la mañana, esa noche no pude dormir, me levantaba a cada rato a vomitar a causa del alcohol, cuando volví en mí, no se me ocurrió otra cosa que llamar a Carlos por teléfono, necesitaba un amigo.
-¿Hermanita?¿Va todo bien?-. Contestó el teléfono preocupado.
Cuando contestó rompí en llanto.
-Carlos, vi a Marcos, estaba con su novia y estaban felices-. Le decía llorando.
-Tranquila Miriam, él no sabe lo que ha perdido, ya se dará cuenta, solo que cuando eso suceda, espero que no vuelvas con él, quiero que seas feliz-. Dijo Carlos.
De repente, escuché a Martina hablar con Carlos.
-Cariño, cuelga el teléfono y ven a dormir-. Le dijo Martina a Carlos.
-Miriam, mañana vamos a ir a tu casa, hablaremos ¿Vale?-.
-Vale, siento haberte llamado-. Le decía llorando.
-Tranquila, puedes llamarme cuando quieras, eres mi hermana y estoy aquí para tí-.
-Gracias hermano, hasta mañana-.
-Hasta mañana hermanita-.
Decidí intentar dormir y a las 9:00h me levanté. Tenía un dolor de cabeza mortal y estaba mi madre en la cocina.
-Feliz cumpleaños hija-. Me dijo mi madre abrazándome.
-Gracias mamá, me duele muchísimo la cabeza-.
-Es normal hija, viniste anoche con una melopea que no veas-. Dijo riéndose.
A los segundos se asomó Ricardo por la puerta.
-Muchas felicidades a mi hijastra preferida-.
-Gracias Ricardo-. Dije abrazándole.
-Menuda trajiste anoche-. Dijo riéndose.
-Menos mal que Carlos vino en mi ayuda, se comporta como un buen hermano mayor-.
-Carlos siempre se ha preocupado por los suyos, te aprecia mucho-. Me dijo Ricardo.
Yo le sonreí.
-Hija, siéntate, ya te preparo yo el desayuno y te doy un Paracetamol-. Dijo mi madre
-Gracias mamá-.
Desayuné y al rato me tumbé en el sofá a ver si se me pasaba el dolor de cabeza, tenía una resaca de miedo.
Recibí un mensaje de Lucía.
-Miriam, ¿Cómo te encuentras?-.
-Hecha polvo Lucía, te quería pedir perdón por la noche que os di y agradecerte que hayas llamado a Carlos, me ayudó mucho-. Le contesté.
-No hay de que amiga y no te preocupes, Marcos no tenía que haberse acercado-.
Hablamos un rato por mensaje y continué con los ojos cerrados en el sofá, conseguí dormirme.
Al cabo de las horas, llamaron al timbre y escuché como mi madre les decía a Carlos y a Martina que estaba en el sofá durmiendo. Al oírlo me reincorporé.
-¿Cómo está?-. Preguntó Carlos.
-Está mejor, solo necesitaba descansar-. Respondió mi madre.
Entraron al salón y estaba yo ahí totalmente blanca, de la resaca.
-Felicidades Miriam, lo tuyo si fue ahogar las penas ¿eh?-. Dijo Martina riéndose.
En ese momento Carlos se giró hacia ella.
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Te odio hermanito
RomanceMiriam era una chica de 25 años, vivía en Madrid con su madre, una mujer viuda desde hace 8 años. Miriam tenía trabajo, era azafata del teatro Lope de Vega desde hace 5 años, aún no quería independizarse de su casa, tenía novio, Marcos, se querían m...
