9. Solo me queda soñar.

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Eran las 5 de la mañana, esa noche no pude dormir, me levantaba a cada rato a vomitar a causa del alcohol, cuando volví en mí, no se me ocurrió otra cosa que llamar a Carlos por teléfono, necesitaba un amigo.

-¿Hermanita?¿Va todo bien?-. Contestó el teléfono preocupado.

Cuando contestó rompí en llanto.

-Carlos, vi a Marcos, estaba con su novia y estaban felices-. Le decía llorando.

-Tranquila Miriam, él no sabe lo que ha perdido, ya se dará cuenta, solo que cuando eso suceda, espero que no vuelvas con él, quiero que seas feliz-. Dijo Carlos.

De repente, escuché a Martina hablar con Carlos.

-Cariño, cuelga el teléfono y ven a dormir-. Le dijo Martina a Carlos.

-Miriam, mañana vamos a ir a tu casa, hablaremos ¿Vale?-.

-Vale, siento haberte llamado-. Le decía llorando.

-Tranquila, puedes llamarme cuando quieras, eres mi hermana y estoy aquí para tí-.

-Gracias hermano, hasta mañana-.

-Hasta mañana hermanita-.

Decidí intentar dormir y a las 9:00h me levanté. Tenía un dolor de cabeza mortal y estaba mi madre en la cocina.

-Feliz cumpleaños hija-. Me dijo mi madre abrazándome.

-Gracias mamá, me duele muchísimo la cabeza-.

-Es normal hija, viniste anoche con una melopea que no veas-. Dijo riéndose.

A los segundos se asomó Ricardo por la puerta.

-Muchas felicidades a mi hijastra preferida-.

-Gracias Ricardo-. Dije abrazándole.

-Menuda trajiste anoche-. Dijo riéndose.

-Menos mal que Carlos vino en mi ayuda, se comporta como un buen hermano mayor-.

-Carlos siempre se ha preocupado por los suyos, te aprecia mucho-. Me dijo Ricardo.

Yo le sonreí.

-Hija, siéntate, ya te preparo yo el desayuno y te doy un Paracetamol-. Dijo mi madre

-Gracias mamá-.

Desayuné y al rato me tumbé en el sofá a ver si se me pasaba el dolor de cabeza, tenía una resaca de miedo.

Recibí un mensaje de Lucía.

-Miriam, ¿Cómo te encuentras?-.

-Hecha polvo Lucía, te quería pedir perdón por la noche que os di y agradecerte que hayas llamado a Carlos, me ayudó mucho-. Le contesté.

-No hay de que amiga y no te preocupes, Marcos no tenía que haberse acercado-.

Hablamos un rato por mensaje y continué con los ojos cerrados en el sofá, conseguí dormirme.

Al cabo de las horas, llamaron al timbre y escuché como mi madre les decía a Carlos y a Martina que estaba en el sofá durmiendo. Al oírlo me reincorporé.

-¿Cómo está?-. Preguntó Carlos.

-Está mejor, solo necesitaba descansar-. Respondió mi madre.

Entraron al salón y estaba yo ahí totalmente blanca, de la resaca.

-Felicidades Miriam, lo tuyo si fue ahogar las penas ¿eh?-. Dijo Martina riéndose.

En ese momento Carlos se giró hacia ella.

Te odio hermanitoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora