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🚧🚩CONTENIDO +18🚩🚧

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🚧🚩CONTENIDO +18🚩🚧

Mara soltó un suave gemido y Devan cogió una bocanada de aire para volver a besarla de nuevo con su déspota y demandante boca. Sus alientos se mezclaron y debido a la excitación, inclinó el asiento hacia atrás con la intención de tener espacio suficiente, y sin dejar de verla a los ojos le susurró en el oído:

—Recuéstate...

Ella hizo caso y se hundió en el asiento.

Él la miró, la miró y la miró...

Aunque pronto colocó la mano sobre el estómago de la chica y comenzó a moverla con suaves caricias. Se inclinó a modo de casi quedar encima de ella y la ayudó a quitarse la chaqueta, luego jugó con cada uno de los botones de su camisa mientras los abría poco a poco, sin dejar de mirarla.

Ella ya percibía el calor que emanaba de su cuerpo, su ropa interior comenzaba a humedecerse y su cabeza se llenaba de expectativas.

Devan bajó la mano, la colocó sobre el botón del pantalón de Mara y lo abrió, deslizándolo en breve hacia abajo, y cuando liberó sus piernas, ella acostó la cabeza del todo en el asiento y permitió que esa mano perversa se moviera en dirección a sus muslos. Comenzó a respirar por la boca.

—¿Qué pasa? —le preguntó él en voz baja, sonriendo, acercándose cada vez más al lugar donde tanto deseaba tocar, donde ella también quería que la tocaran.

—Nada —respondió, y mordió su labio inferior—. Lamento que tengas tanta ropa encima.

Oh, claro que a él también le estorbaba estar vestido, pero lo solucionaría al llegar.

—Mírame —ordenó, y terminó de bajar su mano. Abriéndose paso la colocó justo... justo donde la tenía que colocar y su boca se hizo agua cuando ya no hubo barrera entre su mano y la piel de su esposa—. No dejes de mirarme hasta que yo diga lo contrario.

El pecho de Mara subió y bajó con fuerza al sentir el dedo índice y medio de Devan llegar al lugar correcto mientras la miraba con esos ojos negros salvajes. Eso fue suficiente para que olvidase dónde estaba o todo lo demás. Devan inclinó la cabeza hacia ella, haciendo que en el calor del momento sus bocas estuvieran cerca, pero no del todo, solo cerquita. Mara movió sus caderas un poco, buscando más fricción, pero los dedos de él se quedaron ahí estáticos, absorbiendo cómo se sentía tan húmeda y suave.

Devorarla, quiero probarla.

—Devan, por favor... —pidió sin dejar de verlo.

—¿Por favor qué, Reina? —preguntó con voz ronca, esparciendo el río de excitación—. Tú no estás en condiciones de pedirme nada, no cuando has sido tan mentirosa y desobediente.

Ella rozó esa malvada boca, lo mordió con suavidad y luego sacó la lengua para lamerle el labio inferior sin dejar de mirarlo a los ojos, los cuales estaban totalmente oscuros debido al deseo.

Red de mentiras ©Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora