En el corazón de Denver, un hombre lleva una doble vida. De día, Devan es un arrogante y despiadado millonario, dueño de un imperio empresarial que se extiende por todo el mundo. De noche, se transforma en el líder enigmático y temido de una de las...
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Cuando Mara llegó a la oficina, el supervisor salió del despacho, chasqueó los dedos y dijo: —Te esperan en Recursos Humanos.
—Enseguida voy, señor Abraham. —Empezó a caminar con la mirada fija y expresión alerta.
¿Para qué me esperan en ese departamento? No es día de pago, ¿o sí?
Al entrar en ese piso intentó sonreír, pero tenía la boca seca, no sabía por qué estaba tan nerviosa.
—Bueno días —saludó desde la puerta de la oficina.
La mujer tras el escritorio miró un papel y marcó una casilla de inmediato.
—Pase, por favor, cierre la puerta y siéntese.
—¿Hay algún problema?
—Puede entrar y averiguarlo, ¿no cree? —dijo groseramente la jefa de Recursos Humanos.
Mara se mostró levemente irritada, pero la mujer la ignoró, como si ella no fuese más que una insignificante molestia que había interrumpido en su perfecto mundo. Se tragó las ganas de responderle y se sentó, no era momento para alterarse.
—Usted ya no aparece en el sistema.
—¿Cómo? ¿Por qué?
—Porque está despedida —dijo tajante.
—¿Qué? —La miró sin comprender—. Soy la asistente personal del señor García... ¿Él lo decidió? Esto debe ser un error.
—Comenzaré a preparar su liquidación... Esta incluye solo el pago de este mes, sin ningún otro beneficio porque el despido es por una causa justificada de negligencia grave, pero si cree que la causa del despido es injusta o viola las reglas del contrato, puede reclamar y poner una queja al respecto.
—Espere un momento... Debo hablar con mi jefe...
—Ex jefe.
A Mara la sorprendió la determinación de la mujer.
—Pero, yo no recibí ninguna notificación previa, eso es ilegal, las leyes me protegen.
—Saber algo de leyes laborales no la ayudará a quedarse aquí. —Parecía disfrutar al hablarle así—. Soy la jefa de Recursos Humanos y la orden vino directamente del supervisor de piso.
Mara negó. No podía quedarse sin empleo.
Eso tenía que ser obra de la bruja de Emilie, por supuesto. En la empresa estaban felices con el trabajo que venía desempeñando, sin embargo, seguro esa mujer tenía el influjo suficiente sobre Abraham Tomson como para convencerlo de despedirla.
—Ponga mi liquidación en espera —pidió—. Si hablar con mi jefe no funciona, vendré a recoger mi liquidación.
Ansiosa por hablar con el señor García, corrió a buscarlo, pero pronto recordó que él no se encontraba en la empresa, puesto que había salido de viaje, así que fue a encarar al dichoso supervisor.