En el corazón de Denver, un hombre lleva una doble vida. De día, Devan es un arrogante y despiadado millonario, dueño de un imperio empresarial que se extiende por todo el mundo. De noche, se transforma en el líder enigmático y temido de una de las...
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La noche caía como una sombra densa. La casa estaba en silencio, uno que solo era interrumpido por el susurro del mar y del viento. Mara intentaba dormir, pero el sueño no llegaba. Seguía despierta, acostada de lado, mirando la pared. Alan dormía en su habitación sin sobresaltos y eso era un alivio... pero no el suficiente.
No podía dejar de pensar en Devan. En cómo se habían hablado, en cómo lo había rechazado y ahora se sentía culpable.
El silencio comenzó a dolerle. Se acurrucó con la sábana contra su pecho, con una angustia que le oprimía el alma.
Mientras tanto, al otro lado de la ciudad costera, Devan estaba sentado en un reservado del bar más exclusivo de un club, mantenía la mirada perdida mientras una rubia de piernas largas intentaba decirle un chiste al oído. Jack estaba junto a él con un vaso en la mano, pero no se lo quería beber porque manejaría de regreso.
Frente a ellos, dos botellas de whisky y el vaso de Devan. La mujer de cabello rubio se marchó molesta por la falta de atención. Él ni la miró.
—¿Otro? —preguntó Jack, levantando una ceja.
—Sí —gruñó Devan—. Otro. Quiero dejar de pensar en ella, o en mí, o en lo maldita que es la vida.
Jack le sirvió el trago sin decir nada. Sabía que en esos momentos Devan no quería consejos, solo su presencia y que no hablara de más.
—¿Sabes qué me enferma, hombre? —dijo Devan, tomando un largo sorbo—. Que hice todo. TODO. Le conseguí trabajo. La rescaté en ese inmundo bar DOS VECES. Puse al niño en la mejor clínica, decoré una jodida habitación de superhéroes, la traje a una maldita casa con vista al océano como si fuésemos una familia de catálogo...
—Y ella no te dejó tocarla —completó Jack sin mirarlo.
—¡No me dejó tocarla! —repitió Devan, riéndose con amargura—. ¿Sabes qué dijo? Que "no estaba lista". ¿Lista para qué? ¿Para sentir algo real por alguien que ha arriesgado el culo por ella?
Jack se le quedó mirando unos segundos.
—¿Y si realmente no está lista? ¿Y si no es lo que crees?
—¿Qué coño crees que estoy creyendo? —preguntó Devan, su cuerpo estaba más tenso que las cuerdas de un violín.
—Te está volviendo loco que haya tenido un pasado con alguien, ese niño te recuerda que no eres único, que hay un tipo ahí afuera que la tocó antes que tú.
Devan apretó la mandíbula.
—Te haré buscarlo... al padre de Alan, llevo semanas pensando en esto y es como si no me dejara en paz. ¿Cómo es posible que todavía no lo haya investigado?