8. Medianoche

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Ya hemos terminado de cenar. Como siempre las raciones son abundantes. Y como siempre me he dejado la mitad del plato...

Mi padre esta hablando de dar una vuelta por el campo... Flavia y yo suspiramos,  que aburrimiento. Así que cuando suena el primer WhatsApp del nuevo grupo lo leemos en seguida y tan en seguida como lo leemos contestamos.

** CONVERSACIÓN WHATSAPP GRUPO DE LA CHUPIPANDI**

MAITANE: Hola! Os apetece dar una vuelta? Yo ya he terminado

YO: si porfa... mi padre esta hablando de ir al campo... seríais mi bendición.!

FLAVIA: Mery tampoco te pases... pero estoy contigo

MAITANE: jajaja quedamos en la plaza a las doce?

YO: OK

FLAVIA: Por mi perfecto

JAVIER: Estoy con Pablo y Luis. Luis dice que si se puede apuntar.

MAITANE : Claro!!

**FIN DE LA CONVERSACIÓN**

-Papá, dicen los chicos que si queremos ir a la plaza... me temo que la excursión será para otro día.

Dije con todo el entusiasmo que tenia. Y esta vez era verdad.

Mi padre me dio la enhorabuena por asustarme tan pronto al pueblo. Aún me parecía pequeño y un poco demasiado vacío. Pero estaba bien.

Flavia y yo nos levantamos de la mesa y la recogimos lo más rápido que pudimos. Acto seguido nos fuimos a la plaza.

-Es por aquí.

Me dijo Flavia. Menos mal que estaba ella sino yo ya me hubiese perdido hacia rato. Porque aunque sea un pueblo diminuto soy malisima para la orientación.

Llegamos.

-¡¡HOLA!!

Maitane grita lo más alto que puede. Seguro que es así. Y seguro también que ha despertado a todo el pueblo. Si es que estaba dormido. Había bastante gente de mi edad en la plaza. Debía de ser el sitio guay del pueblo. Algo así como Carlos lll en Pamplona.

Toda la plaza se ha vuelto al vernos con el grito de Maitane. De repente surgen susurros. Y Flavia y yo nos miramos incómodas.

Javier se acerca.

-Hola, menudo grito el de Maitane ¿eh?

-Sí

Digo algo tímida. Aún me siento observada.

-Nos vamos a otro sitio si queréis.  Pablo y Luis vendrán en seguida.

Flavia asiente con la cabeza. Yo sigo quieta como un pasmarote. Seremos todo lo diferentes que quieras pero a ninguna nos gusta que nos mire una plaza entera. ¡Por muy pequeña que sea!

Se acerca Maitane y sonríe.

-¿Vamos?

-Claro. Mery tiene una cara de asustada que lo flipas.

Le miro a Javier y le saco la lengua. Es muy de cría,  lo se. Pero no podía hacer otra cosa.

Nos vamos todos a un descampado que hay cerca de la única iglesia del pueblo. Ahí nos encontramos a Pablo y a un chico de pelo negro, ojos negros y piel morena. Parece hecho de chocolate. Sonrio ante mi absurda idea. Pero al parecer ellos creen que les sonrio a ellos porque me saludan.

la fórmula de la felicidadDonde viven las historias. Descúbrelo ahora