11. Una rosa y la moto.

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La una del mediodía. Miro el reloj de la mesilla... ¡Dios, que tarde es! Me levanto corriendo y me miro al espejo del armario. Menos mal que soy morena que así las ojeras no se me notan. Bajo a desayunar. Me muero de hambre. Cosa que últimamente no solía pasarme. Cojo la leche de la nevera.

-Buenos días princesa.

-¿eh?

Me giro y veo a Christian asomado a la ventana. Y yo ahí con un cartón de leche en la mano. Los pelos rizados y de loca. Por suerte voy con el pijama más mono del mundo...

-¿Qué tal? ¿te vas a quedar con el cartón de leche toda la mañana?

-No, no. Bien ¿tu?

-Genial.

-¿Qué haces aquí?

-Pasaba por aquí. Me llamo tu hermana para preguntarme no se que de Pablo.

-¿a ti?

-Sí, soy muy amigo de Pablo.

-Ahhh...

Sólo pude decir eso estaba medio dormida. Me dedique a ponerme una taza de café.

-Estas muy guapa con el pelo así de rizado. Me gusta.

-A mi no.

-¿Por qué no?

- No se

Suerte que apareció Flavia.

-Bueno, me voy a arreglar. Luego me cuentas fla. Y a las tres nos vemos chris.

Flavia asiente

-Vale luego te cuento.

Chris niega.

-¿puede ser un poco antes?

- Sí claro.

-¿Nos vemos a las dos?

-OK.

Les di dos besos a cada uno sin saber por qué y subí corriendo las escaleras.
Oigo a Flavia partirse de risa y a Chris decir un WOW en alto. Me sonrio a mi misma.

Cojo unos pantalones cortos rojos de tiro alto. Y una camiseta de tirantes que se ata por detrás, color gris y con la cinta que se ata roja también. En la camiseta pone; i am an unicorn, I dont date humans. Que viene a ser algo así como; soy un unicornio, no salgo con chicos.

Me ducho, me lavo el pelo y me maquillo. Me pongo lo las guapa que puedo. Me visto corriendo y miro la hora. Las dos. ¿cómo puede pasar tan rápido el tiempo? Cojo una mochila de cuero marrón y me calzo las converse blancas con rayas de color rojas. Parecen de san fermin. Meto todo lo necesario para una chica adolescente en la mochila y bajo las escaleras corriendo.

Flavia esta en el jardín.

-¡Hola! ¿te cuento?

-Sí.

De repente caigo. ¿dónde hemos quedado?

-Ah me ha dicho Chris que a menos veinticinco en la plaza.

-Vale.

Suspiro.

Gracias Flavia. Estas en todo.

Pienso.

-Bueno cuenta.

Digo mientras me siento en la hierva.

-Pues fuimos al lago en la moto. Y cuando estábamos hablando de música de repente me suelta lo del baile.

-¿Qué baile?

la fórmula de la felicidadDonde viven las historias. Descúbrelo ahora