La una del mediodía. Miro el reloj de la mesilla... ¡Dios, que tarde es! Me levanto corriendo y me miro al espejo del armario. Menos mal que soy morena que así las ojeras no se me notan. Bajo a desayunar. Me muero de hambre. Cosa que últimamente no solía pasarme. Cojo la leche de la nevera.
-Buenos días princesa.
-¿eh?
Me giro y veo a Christian asomado a la ventana. Y yo ahí con un cartón de leche en la mano. Los pelos rizados y de loca. Por suerte voy con el pijama más mono del mundo...
-¿Qué tal? ¿te vas a quedar con el cartón de leche toda la mañana?
-No, no. Bien ¿tu?
-Genial.
-¿Qué haces aquí?
-Pasaba por aquí. Me llamo tu hermana para preguntarme no se que de Pablo.
-¿a ti?
-Sí, soy muy amigo de Pablo.
-Ahhh...
Sólo pude decir eso estaba medio dormida. Me dedique a ponerme una taza de café.
-Estas muy guapa con el pelo así de rizado. Me gusta.
-A mi no.
-¿Por qué no?
- No se
Suerte que apareció Flavia.
-Bueno, me voy a arreglar. Luego me cuentas fla. Y a las tres nos vemos chris.
Flavia asiente
-Vale luego te cuento.
Chris niega.
-¿puede ser un poco antes?
- Sí claro.
-¿Nos vemos a las dos?
-OK.
Les di dos besos a cada uno sin saber por qué y subí corriendo las escaleras.
Oigo a Flavia partirse de risa y a Chris decir un WOW en alto. Me sonrio a mi misma.Cojo unos pantalones cortos rojos de tiro alto. Y una camiseta de tirantes que se ata por detrás, color gris y con la cinta que se ata roja también. En la camiseta pone; i am an unicorn, I dont date humans. Que viene a ser algo así como; soy un unicornio, no salgo con chicos.
Me ducho, me lavo el pelo y me maquillo. Me pongo lo las guapa que puedo. Me visto corriendo y miro la hora. Las dos. ¿cómo puede pasar tan rápido el tiempo? Cojo una mochila de cuero marrón y me calzo las converse blancas con rayas de color rojas. Parecen de san fermin. Meto todo lo necesario para una chica adolescente en la mochila y bajo las escaleras corriendo.
Flavia esta en el jardín.
-¡Hola! ¿te cuento?
-Sí.
De repente caigo. ¿dónde hemos quedado?
-Ah me ha dicho Chris que a menos veinticinco en la plaza.
-Vale.
Suspiro.
Gracias Flavia. Estas en todo.
Pienso.
-Bueno cuenta.
Digo mientras me siento en la hierva.
-Pues fuimos al lago en la moto. Y cuando estábamos hablando de música de repente me suelta lo del baile.
-¿Qué baile?
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