HIPOMANÍA, 2022

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Hola, querida hipomanía, bienvenida otra vez. Honestamente, estaba esperándote. Comenzaste a aparecer despacio y en silencio hasta que finalmente te has mostrado en todo tu esplendor, aunque no demoraste casi nada en hacerlo, eres explosiva y sorpresiva, ¡un boom llegué yo! (repentinamente) Con la cara más traviesa y risueña que te caracteriza o al menos así te imagino, (es como te siento dentro de mí)

Esto de pasar de un estado de ánimo a otro, aún me sigue pareciendo raro y no logro acostumbrarme del todo, aunque llevo gran parte de mi vida lidiando con ello, solo que en el pasado no sabía que se trataba de un trastorno bipolar, ahora que conozco mejor mi condición mental, y sé cómo se llama cada estado emocional o cada fase, logro reconocer cuál está apareciendo, cuál se ha ido y cuál nuevamente viene de regreso, es decir, puedo llamarles por su debido nombre, ya que aprendí a identificarles.

Espero que hayas venido sola, no termines convirtiéndote en un estado mixto, en la que te unes con la depresión para hacerme la vida más complicada. Por lo menos a ti sola logro controlarte, aunque sea un poco (en su mayoría), de hecho, eres un tanto más agradable y soportable, en cambio la depresión me pinta el mundo de color gris y siento que me quiero morir, el estado mixto por su parte, me hace sentir que acabaré cometiendo una locura que sí pondría en riesgo mi vida y después me arrepentiría, y no me gustan...

Tú, tan siquiera me elevas el ánimo de golpe de una forma extraordinaria que me dejas impactada. Hoy por ejemplo, amanecí de un momento a otro, mucho más optimista, alegre, sonriente, y hablo hasta por los codos, estoy muy inquieta que tengo tantas ganas de hacer muchas cosas a la vez, como si tuviera algún súper poder que realmente lograra en un segundo hacer todas esas cantidades de cosas que me encantaría realizar, pero la realidad es que no tengo ningún poder increíble para hacer todo eso en un instante, así que me toca tranquilizarme y evitar saturarme, porque sé cómo podría acabar; exhausta, aunque tenga exceso de energía las lecciones me han enseñado a no abusar de ello.

Impresionante, mientras estuvo la depresión hacía todo obligándome a mí misma, pero hoy apenas apareciste con todo, hiciste que tomara una larga ducha de lo más feliz, para luego arreglarme tan bonita como si fuera a salir a un lugar especial, cuando no es así, en realidad saldré a un sitio con personas de lo más normal, pero me siento taaaan bien, que me quiero ver genial.

Una faceta de ti que amo, es esa autoestima elevada por los cielos que me hace sentir empoderada, fantástica, perfecta, y segura de mí misma de una manera que en mi estado normal, no lo sería, o sea, sí soy segura de mí misma, pero no hasta el nivel en la que tú me haces llegar. Y admito que eso me encanta y al mismo tiempo me asusta, porque me pregunto ¿qué cosas me harás capaz de hacer o hasta qué extremo me harás llegar?

Como sabemos, eres tan atrevida, extrovertida, hiperactiva, traviesa y arriesgada, ah, sin olvidarme que también eres muy juguetona y tienes ese lado pícaro que me impresiona, agregando que también eres muy curiosa y creativa. Se me ocurren unas ideas demasiadas locas y divertidas e incluso algunas tan exóticas que mi verdadero yo jamás haría, y además, ¿cómo carajos las voy hacer? Es ahí, donde en ocasiones me toca tener autocontrol para decirte "stop" "no, eso no, ni loca, no te creas, eso no sería ser mi yo real" "qué van a decir los demás, que si acaso me he drogado o qué" "no, no, no, por ahí no, con ese no" "eso es del diablo." JAJAJAJA.

Y me toca ser lo suficiente razonable, responsable, coherente y fuerte, para decirte que NO a ese tipo de cosas en las que me podrías poner después en una situación embarazosa cuando vuelva a mi estado normal, y acabaría arrepintiéndome o trayéndome consecuencias desagradables, en especial, con mi familia.

A veces me pongo a pensar, si realmente hiciera todas esas cantidades de cosas alocadas y excitantes (aparentemente), no quiero imaginar la cantidades de problemas que eso me traería y la reputación que al final terminaría obteniendo, agradezco a Dios que por lo menos no consumo alcohol ni ningún tipo de droga, porque bajo el efecto de alguna de ellas, estaría acabada.

Tengo entendido que algunas personas con trastorno bipolar que consumen algún vicio y justo están pasando por alguna fase, los efectos de la enfermedad combinado con el vicio al instante, empeora el trastorno, las personas terminan cometiendo actos inadecuados de forma impulsiva, ya que están fuera de sí, y al despertar de todo el desastre que hicieron y vuelven a la cordura, se sienten de lo peor e incluso culpables, aunque no precisamente haya sido su culpa, ya que no hicieron nada intencionalmente ni estando conscientes, tal vez su enfermedad junto con los efectos del alcohol o de la droga, le conllevaron a hacer cosas que en sus cinco sentidos, estando estables emocionalmente, no serían jamás capaces de hacer, por eso la importancia del autocuidado.

Creo que una de las cosas que me ayuda a tener autocontrol son los buenos valores y la buena educación que me dieron en casa, más los buenos principios cristianos que me enseñaron en la Iglesia conforme a lo que dice la Biblia, todo aquello que tanto espiritual como emocional y personalmente me edifican a ser mejor persona. Sin embargo, no puedo negar que en ocasiones, como ser humana y también en ciertas situaciones bajo la fase hipomaníaca he llegado a cometer mis errores, pero gracias a Dios he aprendido a asumirlas y a remediarlas, creciendo como persona.

Querida hipomanía ha sido un gusto conocerte, en el pasado llegué a pensar que si acaso me estaba volviendo loca, porque no lograba comprender el por qué en ocasiones me sentía fantástica y en otras derrumbada, tú y la depresión son totalmente opuestas, aunque en ciertas cosillas tienen algunas que otras similitudes.

Algo que debo admitir que no me agrada de ti, es lo irritable que me pones. Me enojo por cualquier estupidez, peleo hasta por lo más mínimo, pierdo la paciencia muy fácil y soy demasiado altanera e imponente, me haces ser tan antipática con la gente, incluso mamá siempre me lo dice, hasta ella ha aprendido a reconocer cuando eres tú y cuando soy mi verdadero yo, y eso es bueno, porque el saber identificar en qué estado me encuentro la ayuda a ser tolerante y empática conmigo, en cambio, las demás personas que no lo saben y no me conocen, tienden a verme como niña malcriada o una dramática fuera de sí, y no es precisamente así.

Lo que más me cuesta controlar de ti, que debo aceptar, son los impulsos explosivos (compulsivos) de la irritabilidad, me haces poner de muy mal genio que ni yo me explico cómo puedo estar así y muchas veces no sé cómo calmarme, a veces hasta ni me reconozco, es como si fuera otra yo convertida en un ogro malhumorado del que todos deben estar a kilómetros de distancia o tener cuidado de no hacerme estallar, porque entramos en estado de "alerta, peligro, huye mientras puedas" parece chiste, pero es anécdota, jajajaja.

Me haces sentir internamente un caos y me da pena con los que me han llegado a ver así, incluso hasta me he sentido mal cuando sin querer hiero a una persona verbalmente porque me hizo sacar de mis casillas por cosas tan tontas, pero que a mí me hicieron enfadar o me afectaron más de lo debido y no supe manejarlo, perdón.

En fin, seguiré hablando de ti en otra ocasión, por ahora ya conocemos lo más necesario de ti con respecto a cómo actúas en mí. No sé cuánto tiempo te quedarás, 4 días, una semana o un mes, lo descubriré con el pasar de los días. Lo único que espero, es sacarte el mejor provecho, refiriéndome a la creatividad, y seguir aprendiendo de ti para saber convivir contigo tratando de hacerlo de la forma más sana y poder lograr llegar a la eutimia de nuevo, saludos. 

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