¿Qué buscas?

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-No.

Eso le había dicho a la lunática que sin venir a cuento se había pegado a él como una cola.

Se había dado la vuelta y había acelerado el paso. La muy desvergonzada simplemente ignoró sus palabras y me siguió de cerca.

'Por un demonio, ¿Qué diablos es esto?'

Se sentía perseguido por la sirvienta, que no lograba quitarse de encima.

¿Enserio me va a seguir a un bar?

¿Está loca?

No, eso ya no era una pregunta, sin duda la mujer estaba loca.

Se volvió a girar, la sirvienta detrás de él se paró de golpe y comenzó a tomar bocanadas de aire.

-Hey sirvienta.

-Joven maestro Cale, no estoy de servicio le rogaría que me llamase por mi nombre.

-Como si me importará, deja de seguirme.

-Me rehusó.

Esto era absurdo. Quería quejarse con su padre y preguntarle de dónde demonio había sacado ha está loca.

-No se preocupe por el dinero, el conde me ha dado un bono para disfrutar de mi día libre.

'PADREEEEE'

Intentó calmarse, gritarle en medio de la calle que dejara de seguirle era una mala idea, además de que no creyó que está loca fuera a obedecer.

-Mira, no voy a cenar a ningún sitio, me entiendes, voy es a un bar a beber.

-Joven maestro Cale, en los bares también sirven comida, usted puede beber y yo pediré algo para comer, todo solucionado.

No, no está todo solucionado, loca sirvienta.

Es que acaso existía alguien en el condado que no entendiese que significaba que él fuera a beber a un bar.

-Tu entiendes que yo voy a beber, entiendes eso, be-ber.

La sirvienta se quedó mirándome con una cara confundida hasta que pareció llegar a la iluminación.

-Ya veo, le arrojará botellas a los gánsters y extor....

Cale se apresuró a tapar la boca de la sirvienta mientras la jalaba de un brazo para entrar en un callejón desierto.

Cuando confirmó que no había nadie le quitó la mano de la boca.

-Joven maestro Cale, no creo que sea un secreto para nadie que usted arroja botellas a los gánsters, de hecho creo que es conocimiento común del condado.

-Tonterías.

-Si son tonterías, debo entender que me ha arrastrado a un callejón desierto porque quería privacidad, ¿tal vez está pensando mejor ir a un restaurante?.

-Estas loca.

-Gracias.

-No era un cumplido.

-Lo tomaré como si lo fuera.

Pensé que era desvergonzada mientras me servía, resulta que era mil veces más desvergonzada de lo que creí.

Me sacudí el cabello un tanto frustrado.

-¿No vas a dejar de seguirme?

-¿Le molesta tanto mi presencia?

-Si.

-Y no es que le preocupe armar un escándalo conmigo presente.

El pelirrojo se giró, no quería verla a la cara.

¿Le preocupaba?

Ya había decidió conservar a esta lunática, sería problemático si después de todo renunciará.

-No planeo ir a ningún lado, usted puede hacer su parte y yo mientras pediré algo para cenar.

-Estas loca.

-Entonces, si era eso lo que le preocupaba, ya sabía yo que usted era muy bondadoso.

¿Realmente no había forma de quitársela de encima?

-Tienes un problema grave en la cabeza.

-Dicho por alguien que finge ser basura, debe ser todo un halago.

-Yo no finjo.- Se quejó.

De todos los lugares donde pensó que este tema podría resurgir, nunca se imaginó un lugar como este.

-¿Qué quieres? ¿Qué buscas?

Que demonios estaba buscando esta sirvienta, que demonios podía obtener de él que valiera tanto como para hacer toda esta escena.

-Acaso no lo sabes. Se lo dije el primer día que nos conocimos, mi nombre es Nadya y quiero llevarme bien con usted.

Dijo la joven sirvienta mientras se inclinaba.

Tonterías

Tonterías

Tonterías tonterías tonterías.

Se dijo a sí mismo mientras se daba la vuelta y abandona aquel callejón.

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Parece una acosadora?

Yo diría que si un poco 🤣

Pero solo un poquito.

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