Cuando Cale terminó con su desayuno, Ron retiró los platos y nos dejó a solas mientras él llevaba las cosas a la cocina, con la excusa de que nos conociéramos mejor.
No sé si era solo mi imaginación, pero Ron parecía divertido.
Aunque es difícil decirlo de alguien que siempre está sonriendo.
Apenas Ron salió, la cara de molestia que Cale ya tenía, se acentuó más.
Me puse recta, esperando cualquier cosa, pues si bien era cierto que Cale no golpeaba a la gente, hasta donde sabía, sólo se llevaba bien con Ron y Beacrox.
Cale se rió levemente al verme enderezar mi postura y empezó a sonreír de forma extraña.
-Dime sirvienta, ¿cuánto quieres, para dejar de ser mi sirvienta?
-¿Perdone?
-¿Te vas a comportar inocentemente ahora?
Cale se levantó y se me acercó, sus ojos estaban fijos en mi cara, específicamente en mi mejilla.
Tenía una sonrisa llena de sarcasmo.
Puso una mano sobre su mentón como si estuviera pensando y soltó como si nada.
-¿10 millones de galones?
-Que estás...
-Mmm ¿qué tal 30 millones?
Me quedé quieta mirándolo a los ojos, él me devolvió la mirada aun con una sonrisa en su cara.
- Te puedo dar hasta 100 millones, ¿que dices?, te adelanto de una vez, que es más de lo que obtendrás de mi padre como compensación.
-No se a que se refiere.
Dije de forma seca, con un tono ofendido.
No es que no entendiera de dónde venía esta reacción, pero me sentía un poco ofendida, porque sonaba a un soborno. Lo peor era que era por algo que ella realmente no había tenido la intención de hacer.
'¡Jamás iría a pedirle dinero al Condé haciendome pasar por una víctima!'
-¿Enserio?- respondió con un tono lleno de sorna.
-Como le dije al principio, joven maestro Cale, realmente deseo servirle.- dije con el tono más serio que pude encontrar.
Los ojos de Cale por un momento mostraron incredulidad, para luego volver a su sonrisa.
-La basura de esta familia, el borracho de los Henituse, el idiota descarriado que necesita que le den una leccion.
Todo eso lo dijo mientras sonreía con ironía, cosa que me puso nerviosa, suponiendo a donde quería llegar.
'Por favor, que no sea lo que creo que es, por favor, que no sea lo que creo que es'
-No son esas cosas que tu misma has dicho.
'Maldición'
Por un momento sentí una gran urgencia de tomar a la Nadya original y zarandearla.
Quería intentar responderle, pero no encontrando palabras, volví a cerrar mi boca.
'¡ESA NO FUI YO!'
Quería gritarlo, pero sabía que no tenía caso. Parece que la dueña original de este cuerpo era realmente una chismosa.
Cale pareció tomar mi silencio como una victoria.
-Entonces, sirvienta, ahorremos más problemas, tu no quieres ser mi sirvienta, y yo no te quiero aquí, así que dime, ¿cuanto quieres?
Con mi orgullo herido, tome aire y mire a Cale con una sonrisa que igualaba la suya.
No me gustaba en absoluto que me culparan de algo que no había hecho, ni tampoco que intentarán comprarme de esa forma.
Era cierto que no podía decir que no había dicho esas cosas, pero había algo que sí podía decir.
-Joven maestro Cale, siempre pensé que era lo que usted quería.
La sonrisa de Cale desapareció como si nunca hubiera existido.
-Siempre me dio la impresión de que usted estaba arruinando su imagen a propósito, ¿acaso cometí algún error?.
Mantuve mi sonrisa, mientras veía como la cara de Cale se tornaba blanca y su labios formaban una delgada línea recta.
'Tal vez no debí verlo dicho'
Muy tarde para echarme atrás, me quedé mirando a Cale con una sonrisa.
De un momento a otro, Cale pasó de estar pálido a estar rojo como un tomate, el color de su cara parecía querer rivalizar con el color de su pelo, lucía realmente molesto.
-¡FUERA DE MI MALDITA HABITACIÓN!
Grito con tanta fuerza, que pensé que quedaría afónico.
Intentando no perder la cara, me incliné de forma educada y dije con tranquilidad.
-Si me disculpa, esperaré afuera, joven maestro Cale.
Mientras salía del cuarto solo podía pensar en una cosa.
'Ahora sí, seguro que me despiden'
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Donde estoy?
Fantasía¿Dónde estoy? Había terminado su jornada laboral. Recuerda haber tomado el bus hacia su hogar. Recuerda estar leyendo una novela en su móvil. Aun así no estaba ni en su casa, ni en el bus, ni siquiera en el hospital o en cualquier sitio conocido. -¡...
