Al día siguiente. Estaba ansioso de volver a ver a Bill. Me levanté como a las 6:00 de la mañana para alistarme y verme bien para Bill. Él me no me dijo a qué hora vernos, solo me dijo que nos veamos temprano, así que pensé que sería temprano.
Seguramente. mi madre seguía dormida, porque ella iba al trabajo a las 8:30 de la mañana, así que debía de estar durmiendo. Le escribí una nota diciéndole que estaría en el parque con un amigo, y lo pegué en la puerta, así que como ella hiso con su nota que me dejo ayer.
Me vestí con mis mejores ropas: Mi gorra café claro favorita, mi gigante camisa negra de tres veces más grande de lo que yo era, mis también grandes pantalones Jeans y mis zapatos blancos favoritos. Bueno, tal vez no era el mejor vestuario que se podía dar, pero era lo único que tenía y no me quedaba tan mal, en realidad me veía bastante bien, claro, como siempre. Lo que sí me puse un perfume bastante caro y nuevo que me había comprado mi mami por haberme sacado buenas notas. El perfume olía bastante bien, era una combinación que te hacía pensar que estabas entre el mar de aguas cristalinas y con algunas olas , era algo mágico, bueno, eso también porque el aroma te envolvía entre sueños, por decirlo así.
Cuando creía que ya estaba listo, bajé a la cocina para desayunar, no tenía demasiada hambre, pensaba tanto en volver a ver a Bill, que quería llegar pronto. Abrí la puerta de la cocina, me dirigí hacia el refrigerador donde estaba guardado el yogurt bebible y tomé un vaso para servirlo. En ese momento escuche un sonido, un sonido que hacen las personas cuando aclaran la garganta, miré hacia donde venía el sonido. Encontré a mi madre sentada en la mesa redonda de la cocina con una taza de café en la mano y mirándome con seriedad. Tragué duro. No me esperaba encontrármela, me asustó al encontrarla, seguramente se preguntaría que estaría haciendo levantado a esta hora y oliendo como todo un mujeriego.
— Hola, buenos días mamá — dije haciendo como si no me asombrara nada que estuviera allí.
— Buen días cielo, sabes, debe de estar pasando algo completamente importante como para que estés despierto a esta hora, vestido con tus ropas favoritas, oliendo como si quisieras conquistar a más de tres chicas, desayunando solo un yogurt, y sin darte cuenta que estuve aquí en frente de ti, eso que eres un comelón en el desayuno —
seguramente ya sabía mi plan, estaba completamente sentenciado a muerte.
— Bueno... Mamá... es que... —
— Cállate, siéntate, como el desayuno que te prepare que está ahí al lado del lava vajillas y dime que está pasando — Miré hacia donde dijo que estaba, y, ¡ que rico! eran waffles con una cubierta de miel y leche tibia — >> ¡ Tu siempre sabes
lo que quiero te amo mami >> — dije a mi mismo. Hice lo que me ordeno, y me senté frente a ella mientras comía los Waffles con gusto.— Ahora dime que pasa —
Comencé a contarle todo lo que había pasado el día anterior, le conté como era, como era su vida, todo sobre el, se enojaria conmigo.
— Se nota que te agrado, Tom, y que seguramente, ah... Bi... Bill, es un chico muy guapo, ¿ así era su nombre verdad? —
— Si mamá, bueno sí, es muy lindo y tierno — se me salió de la boca, mierda, un poco más y puede pensar mal de mi.
— Me alegra mucho, Tomi —
— ¡¡¡ Mamá!!! — chillé. Comenzó a reírse. No me gustaba que me llamara así y ella lo sabía, lo hacía por molestar.
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|| Mi alma gemela ||
FanfictionTom es un chico de 16 años, que hace mucho no tiene novia. Empieza a buscar la persona ideal para que sea su alma gemela. Lo cual le puede complicar las cosas, lo puede herir de una forma que no se imaginaría. ¿ Logrará encontrar a la persona idea...