capítulo 22.

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Faltaban unas horas para la fiesta.

Me encontraba terminando de arreglarme, mientras que Bill se encontraba en el baño maquillándose.

No tenía idea de cómo llegaría a ser la fiesta, a veces en los pub se ponían bastante tremendos, y eso lo sé porque he ido a varias fiestas con mis amigos, y digamos que yo también me puse algo loco, pero solo por ebrio, nada más.

— Oye Billy

— ¿ Sí ?

— Tú, ¿ alguna vez estuviste ebrio ? — Hubo  silencio.

Comenzaba a preocuparme, me preguntó si no le habrá afectado la pregunta.

— Sí, solo una voz, y no me gustó mucho como terminó, tuve un dolor de cabeza increíble, y no preguntes cuantas veces tuve que vomitar.

Se sintió bastante bien al principio,  pero después, joder, era algo jodidamente horroroso — dijo asqueado.

— Te entiendo, yo también pase por eso, tengo que aceptar que estuve ebrio más de dos veces, y digamos que ya me acostumbre a lo que viene después —

— Eres muy sucio —

— Lo dice el que se traga mi semilla cada vez que me la chupa — dije mirándolo con una sonrisa pícara.

— No empieces Tomi, yo no soy el único que lo hace — dijo mientras tomaba en brazos al pequeño perrito que le regalé.

— ¡ Ja ! Sí claro,  ¿ cuándo lo hice ?

— Lo hiciste, más de tres veces — Y en eso entonces, el perrito asintió con la cabeza mientras me miraba. — Vez, hasta él lo dice —  dije apuntándolo.

Nos miramos con rabia, y terminamos riéndonos, aunque el que más se reía era Bill. —  Esta bien, me ganaron, ¿ para qué te habré comprado ese perro ? Ahora tengo que andar contra dos Bill —

— Él no se llama Bill, se llama Scotty — me corrigió.

— Perdón, sólo lo digo por que se parece a ti.

— Claro, seré perro —

— No digo que lo eres, si lo fueras no te hubiera comprado esa chaqueta, esas botas, ni las otras cosas, que ahora estás usando — dije mientras le daba un beso en los labios.

— Oh, Tomi — gimió cuando besé su cuello.

— Escucha, ahora tenemos que irnos, la fiesta comenzará en algunas horas, y si no vamos, llegaremos tarde y nos perderemos toda la diversión —

— Pero Tomi, no importa eso, ya tengo mi propia diversión aquí, por favor, podemos ir después — me pidió pasando sus brazos contra mi cuello.

— Está bien, solo por que yo también quiero — me sonrió.

Después de algunas horas, llegamos a la fiesta, pues nos habíamos pasado dos horas completas de sexo, y de volver a arreglarnos, y además después de algunos besos en el auto, hasta que al fin llegamos.

La fiesta parecía de esas que salían en las películas, chicas, ebrios, licor, más ebrios, locos, música, personas bailando, y obviamente sexo.

Pero nada me importaba, mucho menos las chicas, no necesitaba nada de eso, porque tenía a mi pequeño Billy aquí, él era todo para mí.

Nos sentamos en una mesa, donde se encontraban, Georg, Gustav, Andreas y una antigua amiga la cual era muy buena con todos Emy, mi antigua amiga de cabello negro largo, ojos azules y tenía una increíble voz, era la más buena de todos, siempre apoyaba a los demás, aunque no tenía muchos amigos,pero la querían mucho.

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