Cartas | Final

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Asistimos a los funerales.

A todos los malditos funerales.

Tweek no estaba para leer las cartas así que yo tuve que hacerlo.

Entré en la escuela y todos me miraban sorprendidos, estaba ensangrentado, al igual que Damien.

Nos dirigimos derechos a las gradas, allí se encontraba Wendy terminado su presentación.

Al oír aplausos supe que era nuestro momento.

- Podemos hacerlo.- me motivó Damien, estaba serio, decidido... entramos.

Todos se encontraban en las gradas, hablaban confundidos, aún que en el fondo, sabían lo que pasaba, yo corrí como no lo había hecho en mi vida, con todas las cartas en mi mano agarré un micrófono y entre rabiosas lágrimas comencé a hablar.

Entonces noté a Damien a mi lado, con los ojos hinchados y una cara inexpresivamente dolorosa me dio paso para hablar.

- Soy...-suspiré.- soy Craig Tucker y os voy a contar la razón de la muerte de... de...- veía sus letras en las cartas, veía SU letra en las cartas.- la muerte de Bárbara Stevens, Kenneh McCormick, Leopold Stotch, Philip Parker y...- de nuevo las lagrimas no me dejaron ver de quien era la última carta, pero yo lo sabía bien.- Tweek Tweak.

Todos comenzaron a murmurar, instintivamente giré mi cabeza hacia Cartman, quien me miraba con lágrimas y odio en sus ojos.

Nos quedamos mirando por un rato, pude sentir como le llegaban mis preguntas y se asustaba.

Vamos Cartman, dime, ¿recuerdas como comenzó todo? ¿si hubieras sabido cómo acabaría entonces lo habrías hecho?

Leí todas las cartas, una por una, lenta y delicadamente. Trataba de no trabarme por la rabia y tristeza que me dificultaba hablar, pero no podía.

Cuando iba por la carta de Pip, noté un sonido de Damien, no necesitaba girarme para saber que estaba llorando.

Al acabar hubo un pequeño silencio, pero entonces Clyde, quien tenía la cara roja de llorar, se levantó y comenzó a aplaudir, así haciendo que lentamente todos imitaran su acción.

Todos menos Cartman, quien seguía sentado, mirándonos con rabia.

- Vámonos de aquí.- me susurró Damien.

☆☆☆☆

El juicio fue un año después, costó mucho culpar a Cartman ya que no había rastro de casi nada más que de nuestras acusaciones. Por suerte Kyle apareció en el juzgado y mostró sus chats y llamadas que él mismo, aún que ilegalmente, había grabado, donde Cartman hablaba de como mataría a todos, para variar.

Quisieron culpar también a Kyle pero este huyó nada más salir del juicio, nadie supo nunca a donde fue.

Dos años después Cartman salió culpable y lloré como nunca lo había hecho, la alegría que sentía era única.

Ahora, me encuentro en mi casa, tres años después del juicio, cinco años después de las muertes.

Me levanto cansado, con el amor de mi vida, un chico azabache durmiendo a mi lado y un precioso hijo de cinco años rubio que no para de saltar en la cama.

- Necesito que te duermas, ¿si?- le susurro con cariño y amor y aún que tarda un poco, lo hace, si no fuera adoptado habría dicho que salió igualito a su otro padre.

Me voy a ver la tele un rato y pongo las noticias, oigo a la comentarista hablar.

- Hoy se celebran tres años de la puesta en rejas de Eric Cartman, responsable de la muerte de cuatro niños en el pueblo de South Park, gente de todo el mundo a ido a ver sus tumbas, esto es lo que nos dicen...

Miro la televisión con pena y todos los recuerdos vienen a mi como una flecha directa a mi corazón, quiero llorar, y estoy a punto de hacerlo hasta que noto que unas manitas intentan subirse a mi pierna.

- ¿pasa algo, mi amor?

- Papa... aquí...tiste.- habla como puede, siempre se le ha dificultado hablar, es una de las razones por las cuales sus irresponsables padres lo pusieron en adopción, por suerte, nada más verle allí, sentado solo mientras los otros niños jugaban, sabíamos que sería él el que nos llevaríamos a casa.

- ¿papá está aq-..?- frunzo el ceño y miro hacia las escaleras donde veo una figura de pelo azabache sentada en ellas.- Deberías estar durmiendo.- le digo a mi prometido.

- Lo siento... no podía.- puedo notar el temblor en su voz, él también quiere llorar, así que llevo a nuestro hijo a la cama, logro que se duerma y luego ya voy al amor de mi vida.

- Craig...- se mira en el espejo y toca su cicatriz, la marca de arañados que le persigue como una pesadilla.

Le abrazo por detrás y beso su cuello.

- Él no puede hacerte daño...

- ¿y si viene a Manhattan y nos encuentra?

- En ese imposible caso, te salvaré de nuevo, como la primera vez donde corrí hacia ti y le disparé a los perros... aún me siento mal, pero era lo que había que hacer...- beso su mejilla.- ¿recuerdas el camino al hospital?

- Obviamente... me tapabas la cara con la mano y yo no sabía por qué, pero dolía mucho... al día siguiente me pusieron una venda en la cara que me tapaba un ojo... cada vez que veo esta parte que pasa por aquí...- señala parte de la cicatriz que pasa por su ojo, parte que por suerte no llegó a dejarle ciego.- me recuerda mucho a Butters... y eso hace que me recuerde a todos.

- No pudiste ir al funeral por estar en el hospital... recuerdo estar ahí y mirar el teléfono cada segundo por si Token me llamaba diciendo que él se había presentado en el hospital... odiaba dejarte solo.

- No me dejaste solo, estuve con Token todo el tiempo... Clyde dijo que hablaste por mi... gracias.

Vuelvo a besar su mejilla.- me encanta que saquemos este tema al fin... no es que me guste el tema, pero me gusta que puedas hablar de ello sin tener un ataque de pánico.

- A mi también.

- Pues decidido, mañana por la mañana nos vamos los cuatro a visitar a Kenny, Butters, Bebe y Pip.

- ¿los cuatro?

- Damien... intentaré que salga de casa...

Damien no salió de South Park, lo único que sé de él son las cartas que nos envía a Tweek y a mi donde sólo ponen "estoy bien." Y con eso tenemos que creerle por un mes hasta que nos manda otra y así sucesivamente durante cinco años.- le escribiré una carta...- apago la televisión.

Le doy la mano y subimos las escaleras.

Tweek habla.- estaba pensando... quiero volver a mi color natural...

Sonrío.- eso sería genial, mi rubio.

Llegamos a nuestra habitación y nos tumbamos en la cama, me inclino a él y le beso, corresponde.

- ¿estás seguro?

Asiente y se sienta encima mío.

- Te amo, Craig... estoy muy seguro.

- Yo también te amo, Tweek...

Y así, pasamos otra noche, como las muchas que nos quedarán juntos, sin más muertes, sin más preocupaciones, solo nosotros y la familia que hemos creado... aún que si que trataremos de unir Damien a ella.

Ahora si que sí, todo iría bien.

The Blondies Donde viven las historias. Descúbrelo ahora