Mas de cinco

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-Deidara-

-Te lo dije... es buena.- Le sonrei -¡Buenísima!-

Y vaya que lo era.

A diferencia del cristal, era ligera y no ardía al entrar. El cristal golpea más fuerte, pero la cocaína se extendía más tiempo en el cuerpo, un efecto largo... casi placentero.

Hidan hablaba de su último viaje mientras nos invitaba otra ronda, otra línea. Su voz se mezclaba con el calor que comenzaba a recorrerme las venas. Sus caricias en mi pierna eran cada vez más intensas y yo... me estaba calentando.

Conozco a Hidan demasiado bien. Era cuestión de minutos para que perdiera la paciencia.

Naruto seguía hablando con Kiba de no sé qué, y fue en ese descuido que Hidan se inclinó hacia mí:

-Pide el VIP.- Su aliento cálido se colo entre mi cabello. Sonrei - ¿Tan pronto?-

-Pídelo.- Ordeno

Tomó mi mano y me obligó a tocar su erección. No pude negarme cuando me levantó de su regazo.

Fui hasta la barra -Entraremos ahora- Bee ya tenía preparado mi vino y mi copa.

Me giré para volver con Hidan, pero Bee sujetó mi muñeca. -Sé un buen chico con Hidan- Ellos son muy buenos amigos desde hace años -Dei... Sabes que tienes que hacer todo lo que te ordene, ¿no?- Solo asentí. Después de todo, Hidan es mi novio.

Bee acarició mi mejilla con una sonrisa tranquila. -Buen chico.

Hidan llego por detras, sus manos en mis caderas apegaron mas mi cuerpo al suyo haciéndome sentir su ereccion en mi trasero -¿Algun problema? -Susurro detras de mi oido

-Ninguno. Todo tuyo.- Bee le respondió con una sonrisa

Hidan sonrió satisfecho y Bee colocó una bengala encendida junto a la botella. Nos guió por el pasillo hasta el VIP.

El cuarto olía a sexo y whisky. Los sillones rojos de cuero formaban un círculo alrededor de una tarima con un tubo en el centro. Espejos en las paredes, luces azules apagadas, un espacio creado para que nadie olvidara lo que era.

Hidan apenas pidió un whisky antes de devorar mis labios. Sus manos recorrieron mi cuerpo con desesperación, arrancándome cada prenda hasta dejarme desnudo.

-Báilame.

Bajé la mirada. Siempre lo pide y aunque estoy acostumbrado a mostrarme frente a cualquiera... cuando es con el, siempre termino sintiéndome humillado, pues me recuerda lo que soy, una puta, un juguete, un objeto que puede ser utilizado por un par de billetes, aun así, me levanté.

Subí a la tarima. Él, con el control en la mano, eligió la canción. Luces rojas, y el pequeño cuarto retumbó con I put a spell on you.

Moví mis caderas con lentitud, mis manos recorriendo mi piel, mis ojos cerrados... siempre que algo me asquea me refugio en aquel recuerdo..

Papá solia llevarnos al muelle cuando éramos niños y cuando todo es demaciado me imagino ahi, sentsdo a la sombra bajo un árbol, naruto e ino juegan sentados en el pasto, papa gira el rostro y me sonríe, tal vez sea la cocaina pero hasta puedo sentir la fresca brisa golpeandome el rostro

El golpe de su vaso de wishky contra el cristal de la mesa me devuelve a la realidad

Hidan me mira, fumando y bebiendo sin apartar sus ojos de mí. Y lo peor es que me gusta, quiero complacerlo, quiero demostrarle que yo sería capaz de hacer todo lo que me pidiera... aunque esto sea lo unico que se hacer

Cuando la canción terminó, palmeo el sitio a su lado, bajo de la tarima, me acerco, el toma mi muñeca y tira con fuerza sentandome a horcajadas sobre su cuerpo, Me besa y toca mi cuerpo, despues de algunos minutos, me obliga a darme vuelta sonre el sofa y me hace sujetarme del respaldo del sillón.

El sonido de su bragueta es lo siguiente, muerdo mis labios con fuerza mientras el se acomoda tras de mi

Con un fuerte empujon me roba el aliento, pero no me quejo, me toma por las caderas y comienza a embestirme con fuerza, la incomodidad es nada en comparación con sus dulces labios qué se arrastran por mi espalda

Su cariño duele pero me llena de esperanza, todo es perfecto, almenos hasta que le siento apartar mi cabello

-Hidan... no...

-Shhh. Será rápido.

Apreté los puños, cerré los ojos, el besaba con pasciencia cada sentimetro de mi piel, se tomo su tiempo y yo comnece a relajarme, pero cuando menos lo esperaba una fuerte mordida me hizo ahigar un grito de dolor en mi garhanta

Sus embestidas se hacen mas violentas, soporto, y cuando siento que me arrancara la piel, empuja hasta el fondo y me suelta para, venirse en mi interior con un fuerte quejido de satisfaccion

Parpadeo con rapidez para que las lagrimas no caigan, pero el lo nota, gira mi cuerpo y las limpia por mi con una sonrisa en el rostro

-Buen chico.

La satisfaccion es su rostro es todo lo que necesito, aun asi hablo con la voz apagada -No lo hagas más... Naruto cree que soy un enfermo, le he dicho que yo soy el que lo pide.

-Me excita.

-Lo sé...

Continuamos bebiendo, el viaja mucho, pero cada vez que está en la ciudad viene a verme a bar. A veces trae amigos y le invitan a Naruto, Kiba, Suigetsu... a gaara han querido invitarlo también pero no se lo permito, a esa perra no la quiero cerca de hidan

-Hidan...- Busco su rostro con esperanza mientras enciende otro cigarrillo -Mi abuelo...

-Lo sé cariño...- Bebe de su wishky y acaricia mi mejilla con dulzura -Pronto los sacaré de ahí... estoy trabajando en ello

Toma mis mejillas y me obliga a beber, dándo por terminado el asunto y yo no quiero fastidiarte así que le sonrio

Ya tengo diecisiete, no puedo ser tan estúpido, pero sus palabras me dan esperanza, aunque ya lleve repitiendolas mas de cinco años






Naruto:

Hoy fue una niche movida, bebi sin parar, Hidan se marchó poco antes de que el bar cerrara, a las cuatro de la mañana.

Cuando vi el estado de mi hermano, No me sorprendió; lo esperaba, estaba drogado, suspire

-Dei... ¿estás bien?- Le mire con preocupación -Mejor que nunca... solo quiero tomar un poco de aire

Caminamos por las calles vacías. Apenas dimos unos pasos cuando sacó una bolsita de cocaina

-Suficiente, Dei

Él me ignoró asi que no tube otra opcion y se la arrebate de las manos

- ¡Naruto!

-¡Dije que es suficiente!

- Uno más y ya.

-¿Quieres que Ino te vea así?

Se volteó molesto. Yo saqué dos latas de cerveza de mi mochila y le pasé una. Caminamos en silencio hasta casa.

El abuelo nos esperaba como siempre en la mesa. Tras contar nuestras fichas, fijó sus ojos en Deidara, al mirar su estado giro el rostro con desagrado

-Mírate cómo vienes... ¡Lárgate! Me das asco.

Deidara tomó las mochilas y se encerró en la alcoba.

Yo me quedé. El abuelo se levantó, rodeó la mesa y me hizo ponerme de pie. Me quitó la chaqueta, luego la camisa.

Me giró, besando mi cuello, manoseándome.

-Quitate los pantalones.

Ordeno

Con asco, los deje caer hasta mis tobillos










Intocable (Terminada)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora