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Naruto:
Esperé una hora más, sentado, viendo cómo el sol invadía lentamente la habitación, cada minuto más brillante y molesto.
Dos minutos antes de que la alarma sonara a las 6:00 a.m., la desactivé para no despertar a Deidara. Me acerqué con cuidado a la pequeña cama de mantas moradas y sonreí al ver sus mechones rubios desparramados en la cama, desordenados como un jardín silvestre. Destapé con suavidad y moví su hombro.
—Oye, florecita... es hora de levantarte, o llegaremos tarde— murmuré.
—Mmmm... Naru...— murmuró entre sueños, me abrazó por el cuello y tiro de mi cuerpo para inclinarme más cerca. Le besé la frente, conteniendo el peso de mi propio cansancio.
—Vamos, florecita, tenemos que alistarnos.—
–Sí, ya voy...—
Se sentó despacio, con los ojos aún pesados y el cabello en un caos adorable.
—Dúchate... prepararé tu almuerzo— le ordené suavemente.
—Sí, Naru...—
Salí hacia la cocina, o más bien hacia ese intento de cocina. un rincón triste con utensilios desordenados
Tomé un tazón, la leche y la caja de cereal. Coloqué todo en la mesa y mientras tanto preparé un sándwich.
Ino apareció poco después, con el uniforme y el cabello húmedo, sentándose en la mesa. Se sirvió cereal y empezó a comer. Yo envolví su almuerzo y lo guardé en su mochila, como si esos pequeños gestos pudieran sostener la mentira de que todo estaba bien.
Miré la hora, aún teníamos quince minutos. Bostecé, exhausto, cargando sobre los hombros no solo el desvelo, sino todo lo que nunca le mostraría.
Cuando terminó, me acerqué, tomé su cepillo y comence a desenredar su cabello
—Veamos... ¿cómo te peino hoy?— -pregunté, aunque ya sabía la respuesta. Siempre quería la coleta alta y el flequillo a un lado, Su manera de querer parecerse a alguien.
—Listo— susurré tras terminar.
—¿Me parezco a Dei...?— preguntó con inocencia.
—Mmm... Dei se ve más lindo.—
Sonreí con malicia ante su ceño fruncido y le plante un beso en la mejilla. —No es cierto, florecita. A ti te queda mejor... pero no se lo digas a Dei.—
Dije guiñandole un ojo
Su sonrisa me reconfortó, aunque fuese por un instante. Me puse mi sudadera gris, cargué su mochila en un hombro, guardé las llaves en el bolsillo y tomé mis gafas de sol. Abrí la puerta, dejando que Ino pasara delante de mí. El golpe de luz me obligó a cubrirme rápido. Apenas eran las 7:30 a.m., pero la resaca y la falta de sueño me pesaban como cadenas.
Caminábamos hacia la esquina, donde siempre tomábamos el bus. Pero entonces escuché un auto siguiéndonos despacio. Instintivamente me subí la capucha y apreté más fuerte la mano de mi hermanita.
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Intocable (Terminada)
Fiksi PenggemarLo primero que vi fue su gran sonrisa, esa que solo acentuaba mas las arrugas en la comisura de sus ojos, pero lo que mas me impacto es que en cuanto me vio se lanzo a abrazarme Jiraya- oh! Dios... Eres igualito a tu padre (miro a naruto) tu tambien...
