Una noche larga

173 24 0
                                        



Naruto

Bee me llamó al camerino para hacer cuentas… algo extraño, porque nunca lo hace ahí. Siempre es en su oficina, pero no le di importancia. Después de largos quince minutos, salimos y nuevamente me senté al lado de Kiba. Estaba muy preocupado por Deidara; no quería ver más a Hidan, pero Bee lo obligó.

Encendí un cigarrillo para calmar mis nervios. Un par de minutos después, Sasori, Gaara y Kankuro salieron del VIP. Me miraron, pero siguieron derecho hasta sentarse en una mesa. Eso me calmó un poco; supe que Deidara estaba por salir.

Los minutos pasaban, y Deidara no aparecía. Media hora después, ya estaba muy preocupado. ¿Acaso se quedó solo con los tres? Se hacía tarde, y Dei no salía, así que cuando Bee se distrajo, me escabullí directo al VIP.

Coloqué mi oído en la puerta para escuchar lo que sucedía, pero no se oía nada. Abrí la puerta lentamente y me asomé… estaba vacía. Mi corazón se aceleró, asustado, y corrí a la barra.

—Bee… ¿dónde está mi hermano? —pregunté.

—Se fue con Hidan. Tu abuelo te explicará más tarde —dijo él, con tranquilidad.

—¡¿Qué?! ¡No! ¿Por qué lo mandaste con él?

—Él mismo se fue, Hidan pagó, así que a mí no me interesa.

—¡Eso es mentira! Él no quería estar con Hidan. Además… ¡no se iría sin avisarme!

—Pues lo hizo. Estaba borracho y ansioso por irse.

—¡No es cierto! Dime, ¿a dónde lo llevó?

—No sé, no me molestes.

—¡Mientes! —grité.

Bee me abofeteó con fuerza y me empujó.

—No vuelvas a hablarme así. Ve y habla con tu abuelo.

Volví a sentarme en la mesa y comencé a llorar. Tan pronto dieron las cuatro, tomé mis cosas y, con tristeza, también las de Dei, y fui casi corriendo a casa.

Al entrar, vi a mi abuelo tomando un café tranquilamente.

—Abuelo… ¿por qué dejaste que se lo llevaran?

—No tengo que darte explicaciones. Siéntate —dijo, sacando su libreta y mirándome como esperando mi dinero.

—¿A qué hora llegará? —pregunté.

Mi abuelo me miró molesto, pero supo que no lo dejaría en paz hasta que contestara.

—No lo verás en un tiempo. Ahora, saca el dinero.

Lágrimas de coraje comenzaron a caer por mi rostro.

—¡¿Cómo pudiste venderlo?!

Me abofeteó con tanta fuerza que mi labio comenzó a sangrar.

—¡No vuelvas a hablarme así! Deidara aceptó, hablé con él por teléfono. Así que no hagas un drama.

—Eso no es verdad… ni siquiera se cambió. Se lo llevaron, jamás se iría sin avisarme.

—Aceptó. Además, Deidara andaba de zorra con él, ¿no?

—¿Al menos sabes a dónde lo llevó?

—¡Eso no importa! No sé, lo llevó para platicar.

Apreté los puños, molesto.

—Y… ¿si no piensa regresarlo?

—Entonces trabajarás el doble. Eso o Ino te ayudará. Tú decides.

Intocable (Terminada)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora