Cliente inesperado

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Naruto

Una noche de esas en las que no había mucho trabajo, Deidara entró al VIP con Hidan y yo estaba con Suigetsu bebiendo unas cervezas.

—Naruto, tienes un cliente, te hablan en aquella mesa.

Volteé y me quedé petrificado por un momento al ver los ojos frios  de Itachi mirandome, fruncí el ceño.

—¿No escuchaste? ¡Muévete!

Respiré profundo y caminé hasta esa mesa; tan pronto me senté, me llevaron un whisky.

—¿Qué quieres?

—Solo quiero hablar contigo, no contestas mis mensajes.

—A Sasuke no le gustará nada que vengas aquí.

—¿Le dirás?

—¡Claro! No voy a mentirle y menos con su hermano.

—No es necesario que le digas nada…

Lo miré fastidiado y bebí mi copa de un solo trago, levanté la mano y pedí otra más.

—Vaya… no pierdes el tiempo.

—Viniste aquí, estás pagando por mi tiempo, así que voy a tratarte como un cliente.

—¿Así de grosero eres con tus clientes?

—¿Quieres que me siente en tus piernas, cariño? Sasuke no te lo perdonará… ni a mí…

Bebí mi segunda copa y pedí una tercera.

—¿Qué quieres?

—Primero… disculparme por cómo te traté en mi casa. Mi hermano te quiere y, ante todo… quiero que sea feliz, aunque me revuelve el estómago saber que estás aquí con no sé cuántos mientras mi hermano duerme en su cama

—Bien… disculpado, pero no me agradas.

—Escucha, yo…

—Por favor, bebe tu whisky.

—No, gracias.

—Debes beberlo, o tendré problemas…

Miré a Bee, que miraba cuidadosamente todo lo que ocurría en el bar.

Entrecerró los ojos, pero no dijo nada; lo bebió. Bebí el mío y pedí un par más.

—¿Qué decías?

—Bueno… me preguntaba, ¿por qué trabajas aquí?

—Por plata, no pensé que fueras tan tonto.

—Eso lo sé… me refiero a la razón por la que necesitas tanta plata.

Levanté mi copa y se la mostré para que él también tomara la suya.

—Eso es algo personal, no te importa.

Pedí un par más.

—Bebe más lento, por favor.

Sonreí.

—Qué curioso, querías darme una tarjeta con fondos ilimitados y ahora no tienes para pagar unas cuantas copas.

—No es por el dinero, aunque no lo creas, no bebo mucho.

—No debiste venir entonces… bebe o lárgate.

Me miró enfadado, pero no dijo nada; tomó su whisky y lo volteó en su boca. Sonreí y también bebí el mío, pedí un par más.

—Dime, ¿qué haces con la plata?

Lo miré interrogante.

—Sé que ganas bien, no tienes buena ropa, y mira la colonia donde vives… ¿en qué lo gastas?

Intocable (Terminada)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora